Mucho se puede leer en internet y las redes sociales sobre la generación millennial, y no es de extrañarse pues esta generación tomará las riendas del país en poco tiempo. De los millennials se dice de todo, las cosas que les gustan, la forma en que la tecnología forma parte de sus vidas, que no quieren tener hijos o que no se quieren casar. Es considerada una generación “disruptiva” que piensa, actúa y vive diferente a las generaciones pasadas, pero se olvida mencionar que muchas de estas actitudes o ideas se deben al mundo que están heredando de sus padres.

Este mundo no es el mejor posible en el sentido que se han cometido muchos errores en el pasado que estamos pagando como sociedad, los más importantes son la crisis política, el cambio climático y los problemas económico-financieros. Hoy quisiera centrarme en la economía, pues las amenazas externas e internas son muchas y muy graves, desde las políticas de Trump, pasando por la sobrepoblación hasta llegar a la desigualdad social y la pobreza creciente.

En este sexenio se impulsaron reformas que prometen progreso y bienestar para México, su eficacia es cuestión de tiempo, por lo pronto el panorama para los jóvenes es complejo, pues aún con licenciatura o maestría les resulta complicado adquirir un crédito hipotecario, razón por la cual tardan más en salir de casa de sus padres, pero eso no es todo, además esta generación gana menos de lo que ganaban sus padres, pues en el caso de México sus sueldos son inferiores a lo que ganaba la generación anterior por realizar trabajos similares. En pocas palabras los millennials son más pobres que sus padres.

Puede parecer una afirmación exagerada, pero es real y está documentada, no sólo en México sino que también en Europa y Estados Unidos se observan tendencias similares como lo han reportado medios como The Guardian o el New York Times. Especialistas refieren que mientras el costo de ropa, vivienda o alimentos ha incrementado rápidamente, los sueldos han crecido poco o nada en los últimos años.

La generación de jóvenes se encuentra en riesgo y por lo pronto no se han tomado medidas drásticas para revertir la tendencia, es por esta razón que hoy más que nunca se requieren personas que hagan una política honesta, con visión de futuro y apuesten por el progreso para evitar que en 30 años México tenga millones de ancianos sin lo más elemental para vivir con dignidad.

Los jóvenes no pedimos oro ni queremos plata, lo único que necesitamos es una oportunidad para trabajar y construir un patrimonio como lo hicieron nuestros padres a nuestra edad, justicia y equidad social es nuestra lucha cotidiana.