Indicador político
Una de las tareas urgentes del gobierno, sobre todo para darle certidumbre a la estructura económica, es abrir las puertas para que existan más tratados comerciales que, en sí, se formalicen a través de una plataforma diplomática que detalle las normas y procedimientos. Su funcionamiento, en efecto, dependerá mucho de la voluntad de abrir camino a la diversificación de los productos, que es, en definitiva, una de las grandes misiones de una nación en avanzada. De hecho, esa apertura de la que hablamos nos ha hecho más representativos ahora que se ha garantizado el puente entre México y la Unión Europea. De ahí que los buenos pronósticos comiencen a figurar en ese objetivo de elevar la calidad que, a la postre, traerá mayores exportaciones y un abanico amplio de inversiones que, de por sí, se ha multiplicado en los últimos meses con cifras récord.
Por lo pronto, México da un paso preponderante para aumentar su capacidad económica. El acuerdo de colaboración, que muy pronto se firmará con la Unión Europea, aumentará el porcentaje de exportación. Eso, como tal, significa que nuestro país mejorará el flujo de ingresos que, por consiguiente, podemos llamar ganancias. Las industrias, por ejemplo, despegarán más su producción y, por ende, vendrá una cascada en la generación de fuentes de empleo, básicamente en la manufactura y el sector automotriz. Una vez que esto quede demostrado en las propias estadísticas o los números que reflejan esa ponderación, también veremos una reducción en los aranceles. Todo esto, en efecto, es gracias a las buenas relaciones bilaterales y la voluntad de las partes involucradas.
Y como México ha demostrado que es un país emprendedor y una nación de avanzada, queda claro que el tratado comercial que se firmará con la Unión Europea, que comprende más de 27 países que se sumaron al llamado de unidad, servirá para atraer las inversiones a distintas regiones. De hecho, el gobierno tiene una agenda que está dando resultados a través del Plan México y los Polos de Desarrollo. En alguna ocasión, ahora que se ha garantizado mayor flexibilidad, recuerdo que hablamos de la relevancia que tiene para las entidades que empresas extranjeras vengan a inyectarle dinero en muchos rubros sustanciales. Todo esto, desde luego, también tiene que ver con la disminución en los pagos de impuestos. Optar por una herramienta como esa ha hecho que la economía vaya en pleno despegue. Efectivamente, el acuerdo contempla que se trabajará en conjunto para transparentar todas las condiciones que envuelven una colaboración. Hablamos de mecanismos jurídicos y tributarios, lo mismo que un marco regulatorio.
Mientras todo eso va caminando por la dirección que se ha trazado, el acuerdo con la Unión Europea, siendo francos, coadyuvará para expandir nuestra presencia; es decir, podemos mostrarle al mundo la capacidad de elaboración de muchos productos que, a su vez, han dejado claro que saben adaptarse a los cambios globales y vertiginosos. Y ahora que el gobierno y la Secretaría de Economía han manejado correctamente la esencia de un plan integral, cuidamos y salvaguardamos la denominación de origen. De hecho, si hay algo que ha caracterizado esta gestión, evidentemente, es la consigna de expansión y diversificación; es decir, pasamos de la promesa a la realidad tangible. Incluso, hemos sabido sacarle el mayor provecho posible por la estrecha colaboración o, mejor dicho, los puentes que se han edificado para alcanzar más acuerdos comerciales. Después del 27 de mayo, fecha que está presupuestada para firmar el acuerdo, nos cercioraremos con nuestros propios ojos de que las promesas que se trazaron están aterrizando en esa actividad industrial que, por supuesto, está destinada a fortalecer la relación bilateral, pero también a dar más solidez a la estructura económica.
Tenemos que reconocer que México ha dado una marcha sustancial y categórica después de meses de negociaciones con la Unión Europea. Se priorizó, a propósito de ello, formalizar o constituir un marco operativo que muchas naciones, incluyendo la nuestra, mejorarán en muchos sentidos para maniobrar sus recursos. Al asegurar un acuerdo de este nivel, obviamente, dan un paso a esa misión de ponernos a la par de la innovación y la vanguardia. De ese modo, mayo es uno de los meses más productivos por todo lo que se ha generado alrededor de esa misión diplomática que encabeza la Secretaría de Economía. Un paso medular, en ese tránsito fluido de diálogo, ha sido la plática bilateral con Canadá, que muy pronto se sumará al andamiaje trilateral que engloba el T-MEC.