Descomplicado
El 15 de mayo sabemos que en México es la fecha en que se celebra el llamado día del maestro; festividad que es empleada por el estado mexicano para refrendar su pacto con el sector educativo.
En un país que hace 100 años, la mayor parte de su población era analfabeta, la educación, el enseñar a leer y escribir, en su vertiente más elemental, el gobierno mexicano visualizo la necesidad de para poder desarrollar al país, era necesario un proceso de alfabetización acelerado, para poder llevar las letras a las rancherías, a las comunidades indígenas, a colonias populares; lo importante era hacer crecer el número de personas alfabetizadas.
De esta forma que las escuelas normales se constituyeron en un espacio clave para logar la alfabetización del país de forma rápida. Aquellos que terminaban la primaria, podían entrar de forma rápida a una escuela para docentes, de donde egresaban prácticamente con título de técnico. Las necesidades del momento hacían que se hubiera la necesidad de contar con profesores de educación básica de forma expedita, para tratar de llevar las primeras letras hasta los lugares más alejados de la geografía mexicana.
Un incentivo que tenían quienes se inclinaban por la formación docente, fue de que al egresar podían salir con trabajo asegurado, que se reflejaba en una plaza, lo que les garantizaba la percepción de un salario por el resto de su vida.
Ser profesor hay que decirlo, fue prácticamente por una vocación casi religiosa, un apostolado, pues para llegar a la población donde se les había asignado, pasaba por el hecho de tener que ir a residir a un punto alejado, posiblemente aislado y sin las comodidades que podía dar una ciudad. El propio José Vasconcelos, quien fuera secretario de educación, llegó a llamar a su campaña de alfabetización, misión cultural, como las misiones que durante el virreinato realizaron los sacerdotes evangelizadores.
El docente era una figura de respeto, pues además del trabajo que hacía de enseñanza, en ocasiones también de paramédico y otras acciones vinculadas a campañas de higiene, además de que donde estuviera, se convertía en los hechos en el representante del estado mexicano en el lugar donde tuviera su adscripción.
Hoy la docencia ha perdido parte de esa aura de vocación y del propio respeto. Queda claro que hoy las condiciones sociales han cambiado, pero también que muchos docentes pasaron de la educación, a activismo sindical, lo que ha hecho que el lazo de unión entre docentes y sociedad, en algunos lugares, se ha transformado.
La combatividad magisterial no gusta a todos, empezando por los padres de familia, a quienes les toca ver suspensión de actividades para acudir marchas o consejos técnicos; pero también a números sectores de la sociedad, pues el activismo de los maestros se manifiesta muchas veces obstaculizando las actividades de terceros.
Sin dejar de reconocer que muchas demandas de los docentes son justas, sería necesario que restablezca los lazos entre magisterio y sociedad y eso pasaría por redefinir las acciones que se realizan en pos de sus demandas, pero sin tener a los alumnos y la sociedad, como mudos afectados de su movilización.
Los docentes son necesarios y vitales para la reconstrucción social, de ahí que su reigenieria para encontrar el equilibrio entre su función y sus derechos es pilar para reconstruir el hoy tan afectado tejido social.
De cualquier forma felicidades en su día.




