Palabras y juicios irredentes
Las entrevistas que ha concedido Ricardo Monreal, líder de la fracción parlamentaria de Morena en San Lázaro, calmaron un poco la tensión entre los partidos aliados que, al final de cuentas, podemos atribuirles este logro sustancial de que se mantenga intacta la representación proporcional que, a la postre, evite el monopolio. Sentimos que eso, en sí, seguirá velando por los intereses de las voces minoritarias o las propias contrapartes que, más allá del tema de partidos, hay que salvaguardar porque son aquellas expresiones que han dado voz a quienes opinan distinto. Eso, en cualquier democracia moderna, es válido, especialmente para evitar el control total de las decisiones que se toman en una asamblea.
Pero la resistencia no se ha apagado por completo. Todavía falta que el contenido se conozca para ver la forma en cómo se integran los 200 diputados de representación proporcional. Es obvio que se dará por una votación, pero la incógnita es ver quienes tendrán la oportunidad de representar a esas voces minoritarias. Siendo así, la postura de los partidos aliados sigue siendo esperar. Todo eso, que sigue marcado por un entramado de enigmas, ha servido para ir presagiando lo que puede suceder en un determinado momento. Ya sabemos que, como tal, la negociación y las pláticas que sostuvieron los líderes del PT y PVEM sirvieron para no poner sobre la mesa la desaparición de esa fracción de legisladores de los que hablamos en las líneas de estos fragmentos. La consigna es, si se quiere, se puede ir avanzando en las negociaciones que, al menos por ahora, han trascendido en los medios de comunicación y algunas columnas de renombre.
Hasta donde se sabe, son visibles algunas peticiones más que habrían sido puestas para que la flexibilidad fluyera por ese tránsito de la voluntad. Como coalición, lo hemos dicho, PT y PVEM tienen el derecho inexorable de pedir espacios de participación. Sería un error político si Morena buscara acaparar todas las gubernaturas. Eso, como tal, aceleraría las tensiones y una posible fractura que pueda traer un costo político muy elevado. Con una postura de pluralidad, los partidos aliados deben tener margen de maniobra. De hecho, sabemos que el PT está muy cerca de conseguir que le otorguen la estafeta en Zacatecas. No habría métodos de medición, sino una especie de consenso ahora que Saúl Monreal ha mostrado una cercanía con el Partido del Trabajo y Verde Ecologista, pues ambos, al menos en sus estatutos, no prohíben nada acerca de un tema tan ambiguo como el nepotismo que, si nos ponemos a examinar a detalle, está plagado a lo largo y ancho del país en puestos burocráticos y organismos autónomos que, al final de cuentas, son nombrados por los legisladores.
La otra posibilidad, ahora que empezaron a moverse las piezas del ajedrez, es el bastón de mando que recibiría el Verde Ecologista de México en la entidad de San Luis Potosí. Eso marcaría un precedente, porque el PVEM, desde hace más de cinco años, gobierna el enclave con Ricardo Gallardo, considerado el mejor mandatario de México, de acuerdo con la encuesta que publicó hace poco Factométrica, para El Heraldo. El fin, como tal, sería darle la continuidad con la libertad que habría para designar a su representante. Se habla de la senadora Ruth González. Inclusive, un estudio que divulgó el medio nacional del que hablamos, pone muy por arriba a la legisladora. De ese modo, sabremos muy pronto si hay apertura. De no ser así, queda claro, el PVEM está muy por encima del partido guinda. Según Factométrica, el partido del tucán le saca 7 puntos al oficialismo. Eso es una causa para pensar, en dado caso de que el proceso se polarice, ir solos y competir con las condiciones a favor.
Pensemos por un momento que esos escenarios son producto de las negociaciones para que avance el proyecto de reforma electoral. Inclusive, se ha considerado esencial, sobre todo porque sería un fracaso para la presidenta no caminar positivamente en la aprobación de un decreto constitucional que, en sí, se ha vuelto mediático y el punto de mayor discusión y análisis. Se trata de no perder la compostura de quienes integran la coalición, principalmente ahora que vivimos momentos de definiciones. El temperamento, por lo que se sabe, tiene que ser manejado bajo un cúmulo de emociones debido a que se tomarán decisiones.
Lo dijimos hace poco, PT y PVEM han ganado la partida a Morena en la mesa de negociación. Eso quiere decir, pese al menosprecio que a veces sufren, que son indispensables ahora que hay un abanico de prioridades para modificar el marco constitucional. La reforma electoral es una de ellas, sobre todo ahora, que se encuentra en plena construcción a través de los anchos diálogos que se sostienen desde la Secretaría de Gobernación, de Rosa Icela Rodríguez.




