Descomplicado
Agrónomo, agrónoma, la naturaleza, la producción, los paquetes tecnológicos, el servicio técnico, el compromiso, lo deontológico, lo axiológico, todo da sentido, cuando ese ser humano cuida y respeta la vida, formándose en el ejercicio de su profesión, el ingeniero agrónomo. El agrónomo, la agrónoma, han cursado una malla curricular de disciplinas que lo hace experto en el manejo y cercanía para el cuidado de la madre naturaleza, ellos, jamás atentarían contra naturaleza que da vida, que expresa la posibilidad de la sostenibilidad para ésta y las próximas generaciones.
Otros cuidadores de la naturaleza, de saberes de la tierra y su producción, también son reconocidos, me refiero a los hombres y mujeres campesinos, ejidatarios o bien, comuneros, trabajadores agrícolas, jornaleros migrantes, y otros sujetos sociales, nos dan la oportunidad de comprender que aun sin las disciplinas agrícolas, su experiencia y sabiduría puede hacer interlocución con los profesionales agrónomos, es decir, la importancia de los saberes.
Así, en el día del agrónomo, el trabajo colaborativo, horizontal, de ecología de saberes permite ese igual reconocimiento para ambos, para el especialista, para el profesional, así como para el que tiene experiencia y es sabio. Felicidades para ambos, siempre en colaboración y en complementariedad la ciencia y la experiencia, la práctica.
Mi reconocimiento para mis amigos los agrónomos, los comuneros, las mujeres campesinas, los campesinos ejidatarios, en espacial para Pedro Armando Castañeda Villalobos, quien por cierto hoy mismo en el Día del Agrónomo es su cumpleaños, una felicitación para él y para el gremio, otra mujer agrónoma es Adelina, y don Jesús Flores de Huaniqueo, un campesino con saberes, don José Herrera de Yuriria, mi padre también campesino, en fin, grandes hombres y mujeres que generan colaboración y sobre todo cuidados con la madre tierra, con la madre naturaleza.
Los cuidadores de la tierra, tienen la oportunidad de salvar a la humanidad y proteger a nuestro planeta, pero para lograrlo no han de estar solos, requieren de la población, de cada persona, ya que, deben de modificar los hábitos cotidianos y políticos, privados y públicos, culturales y espirituales, todo un compromiso ambiental.
En este sentido, el agrónomo y su relación con la tierra es fundamental, sobre todo cuando con la madre Tierra se requiere atender las problemáticas de crisis sobre las que atraviesa y a las que se refiere Félix Guattari con el concepto de EcoSofía y las tres dimensiones de las crisis de la ecología: medioambiental, social y mental; de igual manera, Leonardo Boff nos invita a reflexionar desde los cuidados y la dignidad de la Tierra a impulsar el modelo de las cuatro ecologías: la primera referida a la ecología ambiental, que debe expresar desde “La carta de la tierra” la consciencia ecológica, humanística, ética y espiritual de la humanidad. Recordemos que los humanos conceptualmente somos humus, es decir, tierra buena y fértil, somos tierra que sentimos, que pensamos, que amamos, que cuidamos a nuestra madre tierra, en ese sentido no basta crear tecnologías limpias, sino crear conciencia antropológica, ecológica, civil, espiritual dice Edgar Morin, y expresa también Boff se requiere que la humanidad trabaje junto a la tierra y yo expreso, como lo hacen cientos de agrónomos y trabajadores del campo, como lo hacen personas tan generosas como Pedro Armando Castañeda Villalobos.




