Libros de ayer y hoy

¿Qué hay detrás del pleito por Zapata?

Teresa Gil

[email protected]

Más que símbolo a favor del agrarismo, el Zapata moderno ha sido tomado como un ariete político contra AMLO ¿Se puede aceptar que una obra pictórica como la del Zapata expuesto como gay en Bellas Artes, se convierta en  otros lugares en agresiones personales, amenazas y tensión  permanente? Quizá se puedan entender los resquemores de cierto sector tradicional contra las diferentes opciones personales, pero jamás justificar en un país en el que la Constitución otorga derechos iguales a todos los mexicanos. De nuevo apareció la pugna en la visita que hizo el presidente de la República  a Anenecuilco con campesinos que  le faltaron al respeto entre empujones y gritos. Estaba de por medio, además, el enojo que tienen  algunos por la termoeléctrica en Huesca y la muerte del activista Samir Flores que quieren adjudicar al gobierno, sin prueba alguna. Los familiares del caudillo, muy dueños del nombre del señor Zapata, se lavan  las manos sobre el trato que sufrió AMLO,  pero atrás está la dirigencia de uno de ellos, de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), que es la que ha  hecho plantones permanentes en el palacio legislativo, en protesta porque no les tocó directamente parte del presupuesto que dedicó la CDMX a sus sectores agrícolas. Buscan  parecerse en lo más posible -no sabemos si también en sus luchas-,  exhibiendo enormes bigotes como los que caracterizaban al prócer y  se yerguen como un clan familiar, ya en tercera y cuarta generación, tal vez en la quinta cuando ya desaparece el parentesco, que sigue utilizando el apellido de su ascendiente.

HAY ALGO MÁS QUE UN PROBLEMA GAY: SOBERBIA Y ODIO IDEOLÓGICO.

Las formas tan agresivas como se han expresado los modernos zapatistas que no se vieron mientras el campo mexicano entró en el declive en el que lleva décadas, hace sospechosa su conducta. Entre ellos están  dirigentes del EZLN que han  hecho pública, -algunos con insultos y descalificaciones-, su postura sobre la función  de un  hombre que apenas tiene un  año y un mes en su puesto. También se entienden sus posturas ideológicas con la idea de transformar el país, pero no se ve que haya aporte de sus grupos, como no sean sus críticas acerbas y en el caso  de Morelos, la demanda de presupuestos directos, a líderes, como se estilaba antes. La izquierda que pregonan no se ve por ningún lado. Son simples grupos políticos que se han afianzado en territorios y en el caso actual utilizan a Zapata, en Morelos y a reductos del sector indígena en Chiapas. Su posición  es estridente y recuerda la retahila  de diatribas que Zapata y sus aliados dedicaron a Madero, en el Plan de Ayala. Ya se llega a acciones violentas, como las ocurridas el 5 de enero en el estado donde nació el prócer. Hay amenazas de parte de ambos en relación al Tren Maya, ¿que harán, volarán vías, se acostarán en los durmientes o tomarán la estaciones como algunos maestros en Michoacán?

CULTO A HÉROES, PERO NO A PRINCIPIOS. EL PLAN DE AYALA, CONTRA MADERO

Francisco I. Madero, auténtico jefe de la Revolución  Mexicana, fue desconocido por las fuerzas zapatistas, 22 días después de que tomó posesión  como presidente el 6 de noviembre de 1911, culpándolo de no haber cumplido el Plan  de San Luis. Este fue firmado en octubre de 1910,  a poco más de un mes antes,  de que estallara la Revolución instigada por el propio Madero. Este movimiento tuvo muchos próceres y personajes destacados; Emiliano Zapata es uno de ellos. En el sur se ha destacado su lucha por el problema del campo.  El Plan de Ayala que el morelense proclamó el 28 de noviembre de 1911, en  realidad recoge como principales propuestas las agrarias que ya habían sido uno de los principales puntos de la lucha revolucionaria. Era difícil que Madero cumpliera su mandato a favor de los campesinos como lo sostiene en su Plan de San Luis, en solo 22 días que llevaba en  su puesto cuando se promulgó el  Plan de Ayala. Es un  absurdo que los llamados zapatistas modernos no toman en cuenta o no han  leído bien el documento. En el segundo  de los 15 puntos que trata el Plan, se desconoce formalmente a Madero y se nombra como jefe revolucionario a Pascual Orozco, y si este no aceptaba la presidencia, sería presidente el propio Zapata. En varios de los puntos, este se lanza contra Madero y de hecho es un plan  creado para eso, para sacarlo del poder.  Al final lo trata de  dictador, asesino, de utilizar la fuerza bruta de las bayonetas, ¿podría hacerlo alguien  que solo tenía en el poder 22 días? Después de promulgado dicho Plan zapatista, Madero solo estuvo en  la presidencia 14 meses y 13 días,  porque fue asesinado a traición  junto con su vicepresidente Pino Suárez ¿Hasta que punto esa muerte fue exacerbada por sus enemigos antes del golpe de Victoriano Huerta? ¿Tendrán claro los llamados  zapatistas actuales esa situación, la injusticia contra Madero de parte del llamado caudillo del sur y lo poco que éste logró en aplicar su plan,  antes de ser asesinado ocho años después, el 10 de abril de 1919?