Góticos: personajes oscuros en México y el mundo

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Lo gótico definió lo oscuro en otro tiempo, lo terrorífico incluso, si bien grandes creadores transitaron por esa concepción. La profundidad de la oscuridad humana se ha presentado a raudales en los últimos tiempos.

Trump, tenebroso, lóbrego, sombrío, encabeza la lista con sus trampas legaloides, en medio del escándalo por el caso Rusia. La traición de Lenín Moreno presidente de Ecuador en contra de Julián Assange y la complicidad con alharaca muy poco acorde con la flema inglesa, de la muy desgastada Teresa May primera ministra del Reino Unidos, son otros dos ejemplos.

Pocos días después, ante un desastre que estremeció al mundo en forma desproporcionada frente a tantas tragedias humanas, los grandes empresarios franceses, capitales reconocidos también a nivel mundial, enseñaron la oreja.

Millones de euros -se calcula una oferta de mil millones-, se entregaron al gobierno de Emanuel Macron para la reconstrucción de Notre Dame, mientras la reconstrucción del tejido social de ese país, tan urgido, duerme el sueño de los justos. Ahora, esos ricos, piden a cambio de su presunta generosidad, una respuesta positiva fiscal de parte del gobierno.

Aquí, ya fue muy debatido el jueguito basura de Jorge Ramos, pero hay un caso que da náuseas, en la persona de Alejandro Armenta, el senador poblano, todavía de Morena, tratando de destruir a todo trance a Miguel Barbosa el candidato electo por ese partido, con videos filtrados en donde se le discrimina por diabético (nos guste o no, el señor Barbosa merece respeto, ¿donde está la Conapred?), con impugnaciones y declaraciones que ponen en entredicho la selección que ha hecho ese partido de sus representantes. Cosas veredes y las estamos viendo, en los hilos oscuros -como sería ese ambiente gótico que desparramó Notre Dame-, que se mueven en el poder en México.

Se mencionan nombres que apoyan a Armenta en este complejo caso Puebla, personajes como Ricardo Monreal, por ejemplo, que aparece ante la opinión publica muy pagado de creer ser el segundo hombre del régimen. Náuseas y oscuridad.

TERROR, ENIGMA, COMO UNA CATEDRÁL GÓTICA QUE HUELE A FLORES MUERTAS

Los poderosos del dinero en Francia, luego luego pusieron las condiciones para ayudar a reconstruir Notre Dame. Se han publicado los nombres de las familias, pero hay un grupo intermedio numeroso que como buena clase media está pidiendo hasta el 75 por ciento de la disminución de impuestos por cooperar.

Góticos por oscuros, a veces terroríficos -por aprovechar un desastre para seguir aumentando su caudal- exhiben el reducto que quedó en ellos de aquellas expresiones medievales exorbitantes, exageradas y complejas.

Soledad Puertólas prologuista de Karen Blixen, la escritora cuyo seudónimo más conocido es Isak Denisen, sostiene que en el libro de esa autora, Siete cuentos góticos (Grupo Editorial Multimedios Millennium 1999), “el enigma es la atmósfera que envuelve a estos siete cuentos.

Por eso son góticos, como las espaciosas naves en penumbra de las grandes catedrales, como el olor de ese aire impregnado de incienso, de cera, de ropa de sacristía, de flores marchitas”.

Lo acaecido en París con el incendio de Notre Dame, puso al descubierto, igual que la reciente discusión sobre las conquista -invasión- española en México, el conservadurismo que subyace en millones de personas en el mundo, que se rasgaron las vestiduras ante el incendio y algunos lloraron.

Comentarios en redes hablaban de que el fuego les corría por la piel y muchos que se asumen críticos, de izquierda, mostraron su verdadero y oculto sustrato religioso.

El caso es desde luego lamentable, muchas cosas no se podrán recuperar, pero un mundo tan actuante, tan complejo, precisa ver con calma este tipo de acontecimientos, denunciar la fragilidad en la que están los grandes tesoros -miles de ellos han sido destruidos recientemente por las guerras y el museo más importante de Brasil se quemó hace poco – exigir a los gobiernos su reconstrucción, pedir que los grandes expertos intervengan en ella, pero seguir adelante. Un mundo de vivos, con millones de personas en pobreza y pobreza extrema, amerita poner cada cosa en su lugar.

LOS CUENTOS GOTICOS DE BLIXEN-ISAK DINESEN Y EL NOBEL QUE NO FUE.

¿Que es lo que llevó a una aristócrata que se enamoró de Africa a retrasar el reloj y escribir sobre lo gótico? Calificados en esa concepción algunos de sus trabajos, otros dicen que no eran tales, sino mas bien una secuencia de relatos que se involucraban en muchos temas y de pronto en el camino se topaban con lo oscuro, lo fantástico – hablar con muertos-, como parte de algo que entraría en la ficción más simple.

La baronesa Karen Christenze von Blixen-Fineke, una mujer de crianza alta, que alentaba africanos en su paso por ese continente y que después se enzarzó en la literatura al grado de haber sido nominada al premio Nobel- dicen que Ernest Hermingway alegó cuando ganó el Nobel en 1954, que quien lo merecía era ella-, desató toda su creatividad a partir de su regreso a su natal Dinamarca y escribió novelas, cuentos, muchos relatos que fascinan por su minuciosidad, pero que por alguna causa dejan algo en el aire, un empujón chiquito que los podría haber convertido en algo inolvidable.

El festín de Babette, que se publica en su colección Anécdotes (1988), es uno de sus relatos más famosos y que dio pie a una película que ganó el Óscar. Pero en sus Siete cuentos góticos, hay uno, Cena en Elsinore en donde los personajes tienen al principio cierta similitud con el Festín…-dos mujeres solteronas- aunque al final hay una dislocación de la cordura de parte de esos personajes. Caso extraordinario el de esta escritora, que hoy viene a cuento por el espacio gótico que abrió un desastre: el incendio de Notre Dame.

LOS CUENTOS GOTICOS DE BLIXEN-ISAK DINESEN Y EL NOBEL QUE NO FUE.

¿Que es lo que llevó a una aristócrata que se enamoró de Africa a retrasar el reloj y escribir sobre lo gótico? Calificados en esa concepción algunos de sus trabajos, otros dicen que no eran tales, sino mas bien una secuencia de relatos que se involucraban en muchos temas y de pronto en el camino se topaban con lo oscuro, lo fantástico – hablar con muertos-, como parte de algo que entraría en la ficción más simple.

La baronesa Karen Christenze von Blixen-Fineke, una mujer de crianza alta, que alentaba africanos en su paso por ese continente y que después se enzarzó en la literatura al grado de haber sido nominada al premio Nobel- dicen que Ernest Hermingway alegó cuando ganó el Nobel en 1954, que quien lo merecía era ella-, desató toda su creatividad a partir de su regreso a su natal Dinamarca y escribió novelas, cuentos, muchos relatos que fascinan por su minuciosidad, pero que por alguna causa dejan algo en el aire, un empujón chiquito que los podría haber convertido en algo inolvidable.

El festín de Babette, que se publica en su colección Anécdotes (1988), es uno de sus relatos más famosos y que dio pie a una película que ganó el Óscar. Pero en sus Siete cuentos góticos, hay uno, Cena en Elsinore en donde los personajes tienen al principio cierta similitud con el Festín…-dos mujeres solteronas- aunque al final hay una dislocación de la cordura de parte de esos personajes.

Caso extraordinario el de esta escritora, que hoy viene a cuento por el espacio gótico que abrió un desastre: el incendio de Notre Dame.