Al derecho y al revés
No hay más: El respeto al derecho ajeno, es la paz
Una frase, si se aplica, puede cambiar al mundo. Y que importante sería lanzarla a los cuatro vientos, para impedir que miles de seres humanos y los aportes que han hecho en sus vidas, sean destruidos. El gran pensador que fue Benito Juárez abarcó a ese mundo con una sola frase: Entre los hombres, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz. Quizá por la profundidad de la frase, fue que Carlos Marx, autor con Federico Engels de otra frase lapidaria: Proletarios de todos los países uníos, entró en la defensa de Juárez, cuando Francia intentó vulnerar México. La frase se expresa como una exaltación filosófica, pero también con la sencillez de quien da un simple consejo: respeta a los demás y lo demás. Miles de guerras y millones de muertes, se hubieran evitado con esa frase.
EL AXIOMA MEXICANO LANZA ADVERTENCIAS AL MUNDO, A PARTIR DEL RESPETO
Ralp Roeder, uno de los grandes biógrafos de Benito Juárez, dice que cuando éste murió, sólo perdió una de sus vidas. Y en efecto, junto con su permanencia histórica como Benemérito de las Américas,
su frase surcó el mundo como una advertencia, y se quedó para siempre, como esas verdades de razón, eternas, de las que habla Kant. Pero es curioso que siendo un axioma mexicano, haya sido un sector del país, como el que gobernó con Felipe Calderón por ejemplo, el que se sintió molesto, teniendo el retrato del Benemérito a sus espaldas. A nivel de “las naciones”, de las que hablaba Juárez, sería largo mencionar la falta de respeto al derecho ajeno, ante todo de Estados Unidos e Israel. El mundo es un campo libre para los que no tienen conciencia.
RALP ROEDER EXPUSO EN MIL 100 PÁGINAS LA VIDA Y OBRA DEL BENEMÉRITO
El estadounidense Ralp Roeder, historiador, poeta, dramaturgo y autor, escribió Juarez y su México (Fondo de Cultura Económica, primera edición 1972, la imprenta Nuevo Mundo había hecho una edición en 1952), una de las obras más completas que han abordado el período turbulento que le tocó vivir al indio oaxaqueño. La obra de mil 100 páginas se extiende en seis partes sobre esos tiempos conflictivos, con la prevalencia de un Santana, la invasión francesa, la llegada y fusilamiento posterior de Maximiliano y la presencia agresiva de una jerarquía católica que se creía despojada con las leyes de Reforma. Roeder trató los temas con espíritu científico y con seriedad, según recalca Andrés Henestrosa en el prólogo, poniendo a cada quien en su lugar así se tratara de conservadores. Su libro es ya clásico. Roeder vivió en México y aquí murió en 1969. Al cumplirse un año más, 220, del nacimiento de Juárez (1806-1872) y cuando soplan vientos de fronda en el mundo, siempre es bueno recalcar aquella frase central que no ha perdido, ni perderá su vigencia: EL RESPETO AL DERECHO AJENO, ES LA PAZ




