Comunicadores católicos: 2 desafíos
Morón se desmorona
"Los pactos políticos entre fracciones adversas son siempre de mala fe, aunque sean convenientes". John William Cooke (1932 – ¿?) Compositor, pianista y director de orquesta estadounidense.
Raúl Morón Orozco se desmorona. Integrantes con liderazgo al interior de Morena y que respaldaron las aspiraciones del actual senador para encabezar la candidatura al gobierno de Michoacán en el 2027, lo empiezan a dejar solo.
El pasado viernes 16 de octubre, el alcalde con licencia de Panindícuaro y líder de Michoacán en Movimiento, Manuel López Meléndez; la diputada federal, Marcela Velázquez Vázquez; la secretaria General de Morena en el estado, Jeannette Márquez Capiz; la diputada local, Sandra Olimpia Garibay; el representante de personas con discapacidad y ex diputado local, Víctor Zurita Ortiz, así como el dirigente del Movimiento Amplio de Izquierdas (MAÏZ), Martín García Avilés hicieron pública su decisión de sumarse con Carlos Torres Piña y trabajar por la unidad.
Otro que apoyó a Morón Orozco y que ya se sumó a Torres Piña es Juan Pablo Puebla Arévalo.
Incluso, uno de los personajes que más daño ha hecho a las aspiraciones del exlíder magisterial, el actual diputado federal y pésimo ex gobernador del estado, Leonel Godoy Rangel, como dice una cosa, dice y hace la otra. Ha manifestado que ya no aspiraría a ningún cargo, luego que buscaría la dirigencia nacional de Morena y recientemente que intentará reelegirse como diputado federal y posiblemente sin el respaldo del PT ni del PVEM como en la pasada, y que apoyará a los candidatos de Morena.
Así de desmoronado está el profesor Raúl. Le quedan sus incondicionales como Roberto Reyes Cosari, Humberto Arróniz Reyes, Ignacio Campos Equihua, Fidel Calderón Torreblanca e Itzé Camacho Zapiaín, y en especial, ha encontrado respaldo en el PT para seguir pataleando.
Pero, sus últimas semanas han estado llenas de contradicciones. Primero, aceptó la derrota, reconoció la victoria de Carlos Torres y hasta se manifestó triste. Parecía que se había disciplinado. Luego señaló que consultaría a las bases para tomar una decisión y la última, que postergaría dicha decisión hasta finales de noviembre.
Quiere al igual que la dirigencia el Partido del Trabajo que se reponga el proceso, que se realicen otras encuestas donde sólo compitan Torres Piña y él. Argumentó que no hubo piso parejo, que el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla, aunque no se atrevió a mencionar su nombre, le generó una campaña de guerra sucia tras el asesinato de Carlos Manzo.
Con su desconfianza en los resultados de las famosas encuestas ha insultado el trabajo de la dirigente nacional, Ariadna Montiel Reyes y de la presidenta nacional de Elecciones, Citlalli Hernández Mora, evidentemente las considera manipuladoras, mentirosas y corruptas.
Bajo este escenario, está claro que no se repetirá el proceso y que ha perdido el respaldo de la mayoría de quienes le apoyaban. Lo único que falta es que se defina. Pero ¿qué opciones tiene?
A continuación, algunas:
A propósito de Cristóbal Arias Solís, que en el 2021 también aseguraba que ganaba todas las encuestas, lo que Raúl Morón no quiere recordar es que ya ha sido beneficiado de las prácticas dictatoriales de Morena. El dedazo lo ha favorecido o la manipulación de encuestas que ahora refiere.
En 2021, cuando unos 30 morenistas aspiraban a la candidatura al Solio de Ocampo, el entonces dirigente nacional, Mario Delgado Carrillo, salió con la terrible de que sólo habían aceptado el registro de Morón Orozco y que no hubo precampaña. Mintió. Sí hubo precampañas, varios aspirantes recorrieron el estado, entre ellos Cristóbal Arias.
Semejantes mentiras y el dictatorial dedazo, primero lo hicieron candidato y luego perdió su candidatura ante la soberbia o estupidez de no registrar los gastos de una precampaña que sí se desarrolló.
Así es Morena, Por eso su convocatoria establece en la Base Décima Segunda que “el resultado tendrá carácter de inapelable”, nadie puede cuestionar sus decisiones, nadie puede quejarse, por lo menos no con la dirigencia de Morena.
Le queda poco tiempo a Morón para definirse.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.




