Descomplicado
Algunas señales se asomaban en relación con el proyecto en materia electoral. Hasta ahora, como sabemos, la coalición Seguimos Haciendo Historia había acompañado las propuestas de la presidenta. Era, sin duda, como una obediencia que, en ocasiones, era consensuado dependiendo del contenido. Sin embargo, el asunto que ha robado los reflectores unió solamente a dos fuerzas que, de plano, hicieron una sinergia por la peripecia de las circunstancias. Hablamos de la resistencia legítima del Partido del Trabajo y Verde Ecologista que, bajo la consigna de una fractura, impidieron que se consumara la desaparición de los espacios de representación proporcional que, a nuestro juicio, han dado voz a las minorías ante el embate del monopolio partidista. De ese modo, no habíamos visto tanto involucramiento que hiciera ruido y provocara una oleada de especulaciones en ese afán de superar los obstáculos.
Los espacios de representación proporcional no desaparecerán, el propio Ricardo Monreal, en entrevista, ha dicho que es un argumento que ya no está en discusión en la mesa. Eso nos revela que, durante este lapso, las negociaciones que se llevaron a cabo en las oficinas de Bucareli rindieron frutos importantes. Rosa Icela, efectivamente, se encargó de conciliar con ellos. De hecho, intervino a tiempo, pues uno y otro partido, que amagaba con votar en contra, estaban dispuestos a llevar este tema hasta donde topara. Eso, en parte, fue por la relevancia. No fue una tarea sencilla ganar espacios que, tiempo atrás, dominó por completo el otrora todopoderoso PRI. Podemos decir, a grandes rasgos, que no estamos listos como para cortar de raíz todas las voces. Sería un error de cálculo porque el poder, con bastante rapidez, sería operado por una sola expresión. No sería democrático ni mucho menos plural.
Siendo así, podemos decir que el reclamo, lo mismo que la resistencia legítima del PT y PVEM, están dando resultados. Además de ello, está claro, es el derecho a disentir y opinar. El resultado, por lo tanto, ha comenzado a visualizarse como un triunfo para los partidos aliados que, por ende, estaban cuidando sus propios intereses bajo ese compromiso o pacto político que se pone por encima de cualquier aspecto cuando formas una alianza. Es verdad, el PT y el Verde se les vino una enorme presión por quienes simpatizan con el oficialismo; sin embargo, hay que reconocer su firmeza y por no claudicar ante el vendaval que azotaba fuerte desde las redes sociales. A partir de entonces, queda claro, las voces han hecho eco. El esfuerzo que se realizó por mantener firmes la postura, con la secretaría de Gobernación, hay que aclararlo, hoy obliga a construir un proyecto de reforma electoral donde se considere a los contrapesos y las contrapartes; o sea un contenido entre todos sin excepción alguna.
Mientras eso suceda, podemos atribuir este viraje al PT y PVEM. Ellos, desde un principio, hicieron hincapié que no querían negociar con el coordinador de la fracción parlamentaria de Morena, Adán Augusto López. He ahí la entrada de Rosa Icela Rodríguez al escenario crucial de la negociación, especialmente cuando la desavenencia es tan sólida como la propia postura firme de aguantar hasta el último momento de parte del Partido del Trabajo. Podemos concretar al decir que, como tal, dos personajes fueron cruciales. Hablamos de Alberto Anaya y Reginaldo Sandoval Flores, que es el portavoz de las decisiones determinantes que se toman como partido. En pocas palabras, las mismas conferencias de prensa ayudaron mucho para inhibir un poco el impacto. Es, ni más ni menos, la firme actitud de decir no a una situación que, como tal, pretendía sucumbir las voces de las minorías.
Lo único que queda es esperar para ver la postura oficial, ya sea desde la presidenta o de las coordinaciones. Allí comprobaremos si la resistencia fue la punta de lanza. Diría que sí, pues Monreal, una de las voces con mayor peso político en San Lázaro, ha confirmado que se mantendrán los 200 espacios de representación proporcional. Lo que faltaría, a inicios del debate álgido en tribuna, sería definir los mecanismos para elegir al bloque que representa a las minorías. Sabemos qué será por votación, pero no bajo qué términos. Aunque más allá de eso, lo comprobamos, la resistencia de ambos partidos fue, en definitiva, la llave de acceso para mantener intacta la columna vertebral de una asamblea que, por su esencia, debe contar con 500 legisladores, al menos en la cámara baja. Eso siempre posibilitará el análisis a fondo de cualquier tema o propuesta de modificación al marco constitucional.
Notas finales
Ayer mismo, de los fragmentos de la columna, hicimos énfasis en los señalamientos que vive el excoordinador de la fracción parlamentaria de Morena, Adán Augusto López Hernández. Él, como tal, no puede asumirse como integrante de la dirección de un partido como para destapar candidatas. La decisión estaría única y exclusivamente en el pueblo, así le respondió el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez, que salió inteligentemente a escena a calmar las aguas. Fue un acierto, porque aminora las tensiones y, de paso, muestra la firmeza que dará la pelea hasta el último momento. De hecho, las declaraciones de Adán pueden perjudicar o, de plano, acelerar la rigidez interna que siempre están latentes por los desencuentros que pueden ocasionar terceros. Algo así como los que hizo Adán, que no ha dado una desde hace meses.




