Teléfono rojo
La oposición, fiel a su estilo, califica con un desaire de la presidenta constitucional el hecho de no asistir a la cumbre internacional de la ONU, que se celebra en New York. Dice que, entre muchos aspectos, era el telón de fondo perfecto para proyectar al país ante los ojos del mundo. Esa fue una determinación de Claudia Sheinbaum. Le ha dado más prioridad a la agenda de labores en el país. A nuestro juicio, eso no afecta la imagen de la mandataria, pues su popularidad, de México y el mundo, sigue siendo potencialmente enorme. Entonces, sea cual sea el asunto de carácter global, tenemos los perfiles idóneos que, evidentemente, pondrán muy en alto los quehaceres que se están llevando a cabo, en especial en una agenda integral e incluyente.
En ese terreno, sin duda, el mejor perfil para encabezar las tareas es Juan Ramón de la Fuente. Él, hombre de todas las confianzas de Claudia Sheinbaum, se preparó desde antes al saber que sería nuestro representante como uno de los países miembros de la ONU. A esto podemos agregarle, queda claro, las enormes credenciales que tiene el canciller. Su preparación académica, y su permanente identificación con las causas del pueblo, le permiten tener de primera mano todo lo que envuelve a la nación. Nada ha podido impedir, por ejemplo, que México se proyecte como un país en pleno despegue económico. Hace poco, de hecho, supimos con exactitud que habíamos alcanzado una cifra récord en inversiones. La misma Sheinbaum y Juan Ramón, en distintos encuentros, se han asegurado de tejer alianzas estratégicas. Pasó con la visita del primer ministro de Canadá.
Es posible saber que eso, tras bambalinas, se operó con tiempo. Fue él, el propio Juan Ramón, quien se encargó de tender los puentes de interlocución. Lo mismo aconteció con el encuentro de primer nivel con el Secretario de Estado de EU. Dadas esas condiciones, México, en estos tiempos cambiantes, está destinado a continuar por ese trayecto de desarrollo. Una parte sustancial de los recursos naturales, a través del Plan México, tiene las herramientas, los mecanismos y el apoyo del gobierno para que los productos que se elaboran cruzan distintas fronteras por la calidad que ofrecen. Eso, desde luego, nos genera competitividad y una estructura de industrialización que se aprovecha al máximo ahora que muchos países han decidido invertir.
La cumbre de la ONU, además de fungir como un órgano mediador de asuntos internacionales, contempla muchos consejos en temas sustanciales como salud, seguridad, educación, economía, medio ambiente y cambio climático. El propio Juan Ramón de la Fuente, en sus primeros discursos en la ONU, puso muy en alto el papel preponderante que juega la mujer, específicamente desde los puestos de gobierno. Destacó, además de la equidad, el potencial con el que cuentan muchas mujeres que han incursionado en posiciones cruciales. Esa misma tribuna, que conecta al mundo, también fue el hilo conductor para asegurarse de que México es pionero de la paz y, con ello, puede llegar a contribuir con un buen mediador.
En lo que cabe a la política exterior, sobra decir, tenemos un representante de primera en la imagen de Juan Ramón de la Fuente. Él, que ha hecho hincapié en los asuntos más importantes de la agenda global, con seguridad será el portavoz para defender el proyecto humanista y progresista que encabeza Claudia Sheinbaum. De igual manera, nos cuentan, su presencia ha servido como trampolín para tejer alianzas que se engloban entre las prioridades de las potencias internacionales. De igual forma, el canciller, con esa sagacidad, seguramente incluirá otros rubros que son de carácter social, sobre todo para concretar acuerdos al más alto nivel.
En lo que va de este tramo contemplado para la cumbre, Juan Ramón de la Fuente, Secretario de Relaciones Exteriores, y designado como representante de la presidenta para asistir a la ONU, ha dejado una enorme huella. Su elocuencia y su preparación académica, sumados a su experiencia en distintas posiciones gubernamentales y educativas, ha hecho que luzca. De hecho, se necesita una inmensa sensibilidad para trascender en un telón de fondo como este. Entonces, una vez concluida, entregará buenas cuentas a la presidenta constitucional de México, con quien tiene una relación de amistad añeja. Eso nos hace pensar, por supuesto, que el futuro de Juan Ramón, de trayectoria intachable, es inmejorable. De hecho, jamás, al menos de lo que tengo de memoria, he oído hablar mal del doctor de la Fuente. Inclusive, desde que fue designado para esa tarea sustancial, México se ha puesto en los reflectores del universo no solamente con un alto contenido de cultura arraigada, sino como una potencia en pleno desarrollo. Sin ir más lejos, el proyecto de la jefa de Estado, en su armado estratégico, tiene a su favor los buenos oficios del canciller.




