Proyecto secreto
Defender la soberanía es evitar que alguna porción del territorio nacional sea controlada por alguna fuerza diferente al Estado Mexicano. El gobierno constitucionalmente establecido debe detentar el monopolio de las armas y de la violencia legítima, debe ser el único autorizado para aplicar la ley, debe proteger a toda la sociedad en sus vidas y bienes, recaudar impuestos y asegurar el buen funcionamiento de la economía y de todas las actividades legales, así como combatir a todos aquellos que atenten contra el Estado de Derecho.
Sin embargo, lo que hemos visto durante ya muchos años, y más aceleradamente en estos casi 8 años de obradorismo, ha sido el creciente control de los grupos criminales sobre más de la tercera parte del territorio nacional (estados y municipios enteros). Son ellos los que monopolizan el uso de las armas, establecen impuestos bajo la modalidad del “cobro de piso”, determinan a qué empresarios permiten operar, deciden los precios de las mercancías, qué candidatos compiten y ganan para que les retribuyan con cuotas de gobierno y dinero, y asesinan, amenazan y desaparecen a quienes no se les someten. Todo ello con la permisividad y complicidad de los gobiernos municipales, estatales y federales, a los que les invierten millonarios recursos para ganar elecciones.
Este es el México del horror, el que no se quiere ver desde Palacio Nacional. Desde el púlpito presidencial se dice que “vamos muy bien”, que la inseguridad va disminuyendo al reducir a un 50% las muertes violentas; que la economía está saludable y creciendo; que en salud, educación y todo lo demás, “vamos muy bien”. Y que por eso “la oposición derechista y conservadora” del país ha desatado una campaña de desprestigio en contra de su gobierno, de la mano con “fuerzas ultraderechistas” de Estados Unidos, para desestabilizar a su proyecto político e influir en las elecciones del 2027.
Lo cierto es que a un elevado porcentaje de la gente le preocupa lo que percibe como creciente inseguridad (según la ENSU, arriba del 60% de la población adulta en áreas urbanas se siente insegura en su ciudad). La economía está estancada porque los empresarios no tienen certezas para invertir, en tanto que el gobierno tampoco invierte en actividades productivas. El déficit crece al igual que la deuda pública porque el gasto en programas sociales exige cada día más, en demérito de los correspondientes a salud, educación pública e infraestructura para el desarrollo económico.
A la par de lo anterior, han concurrido simultáneamente dos fenómenos de primerísima importancia: por una parte la persistente y creciente presión de Trump para que Sheinbaum le entregue a Rocha Moya y sus secuaces acusados de tener nexos de complicidad y protección con el crimen organizado en Sinaloa, al mismo tiempo que advierte que hay una larga lista de narcopolíticos de Morena que pronto darán a conocer. Por otra parte, los legisladores de Morena y sus aliados han aprobado una reforma constitucional para incorporar como causal de nulidad de una elección la intervención extranjera en cualquiera de sus múltiples modalidades.
La exigencia del gobierno de Estados Unidos de la aprehensión con fines de extradición de los mencionados morenistas sinaloeneses ha sido calificada por la señora Sheinbaum como una indebida injerencia extranjera, ante la cual ha convocado a defender “la soberanía nacional” en todas las plazas públicas del país. De igual manera ha acusado a sus opositores internos de ser parte de una “derecha entreguista” que pide la intervención extranjera para ganar elecciones.
Ahora resulta que la defensa de un narcogobernador como Rocha Moya y sus cómplices, acusados por la oposición en el 2021 de haberse aliado con el Cártel de Sinaloa para ganar las elecciones (y después acusado en Washington ante la CIDH, la OEA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos), es la verdadera defensa de la soberanía nacional, aunque sea una protección a narcopolíticos.
Y también resulta que si la oposición gana elecciones en el 2027 o, más aun en el 2030, será porque recibió ayuda extranjera y entonces las elecciones serían anuladas. Morena no soltará el poder aunque pierda. Sombrío panorama en el que estamos.




