Teléfono rojo
Existe, porque así lo marcan los tiempos no formales, toda una dinámica de posicionamiento de perfiles que, llegado el momento, levantarán la mano para participar en el proceso electoral que se avecina. De hecho, no hay ninguna diferencia con otros ejercicios que, con antelación, se manifestaban al máximo, especialmente el juego de las llamadas corcholatas. La clave de todo eso, recordemos, fue la evaluación al post del escrutinio público del 2021. Eso cambió por completo la estrategia que, dicho sea de paso, trazó el mismo Andrés Manuel López Obrador. En aquel entonces, todavía con un tramo importante que recorrer, la 4T optó por abrir el compás hacia la transición impostergable que habría.
Lo que más preocupó en ese momento, lo recuerdo bien, fue la amenaza latente de las posibles fracturas o divisiones que estaba provocando un juego de esa naturaleza. De hecho, se acumuló un grado de tensión, pues detrás de todo ello se estaba maniobrando todo un trabajo territorial que se operaba desde muchas trincheras. Fue todo una vorágine la que se propició con ese destape. En aquel instante, ya con las cartas echadas sobre la mesa, no había razón suficiente para esperar los tiempos oficiales. La fiebre vivía su máximo clímax. Eso, con el paso de los días, se fue incrementando. A diferencia de ese entonces, a lo que atestiguamos hoy, no se ha movido nada, más que solo las fechas, obviamente.
Entonces la etapa previa, ya con las condiciones dadas, pero sin nada aún escrito, nos marca la ruta que seguiremos. Lo que viene, obviamente, es una oleada de propaganda. Algo así como una maquinaria de publicidad, giras, encuentros. No es un secreto a voces que los protagonistas de Morena se mueven con gran intensidad. Mientras la lucha encarnizada se asoma, y la batalla sin cuarteles continúa, el PT no se rasga las vestiduras. Ellos, que serán pieza fundamental de la alianza que se refrende a través de la coalición Seguimos Haciendo Historia, serán también merecedores de participar en la encuesta interna que aplique la dirección del partido guinda. En efecto, se darán los pormenores de cómo vendrán las reglas de participación. En tanto que eso sucede, el Partido del Trabajo, paciente, ha empezado a mover las piezas del ajedrez.
Se habla de un proceso de unidad a favor del coordinador de los diputados del PT en San Lázaro, Reginaldo Sandoval. Él, sin ir más lejos, es la apuesta del Partido del Trabajo para medirse en la encuesta final. Algo así como lo que vivieron Manuel Velasco y Gerardo Fernández Noroña, de las llamadas corcholatas. Podemos decir, con argumentos sólidos, que uno de los hombres más cercanos a Alberto Anaya se perfila para ser uno de los aspirantes a la gubernatura de Michoacán. Afirmar esa situación, sobra decirlo, está más que cantada, máxime por el liderazgo que ha construido, y por la responsabilidad que carga en la cámara baja.
Precisamos que eso, por la naturaleza de los hechos, pueda hacerse oficial a finales del año. Ya con la estafeta de las bases del PT, y con los nombres de mujeres y hombres que se medirán en la encuesta, entonces sí, será el pueblo de Michoacán quien tome la decisión final. Sin embargo, la brecha puede abrirse y, como tal, el desenlace podrá culminar a favor de la causa del petismo. Recordemos que otro de los mecanismos para destrabar el tema de las definiciones, es precisamente la negociación. Hace tres años, que nos acerca a una realidad que puede repetirse, sería ceder espacios, tal y como pasó en San Luis Potosí. Recurrir a ello podría ser, en definitiva, una salida viable, sobre todo para evitar la polarización.
Hay muchas cosas que todavía pueden cambiar, sobre todo en un universo como la política. Los tiempos cambiantes, el consenso y la negociación, con ese margen de maniobra que tendrán los partidos aliados como PT y PVEM, pueden ser punto decisivo para que la apuesta del PT en Michoacán se concrete. Mientras eso llegue a su cauce, lo que sí podemos afirmar para Morena, por el poder político que representa el petismo en la entidad, es una pieza crucial del engranaje. La respuesta es sencilla porque hay mucho contenido que se juega. Uno de ellos, desde luego, el tema de las reformas constitucionales. Morena, pese a la proporción numérica que constituye, necesita de los votos para construir la mayoría calificada. Digamos que es un elemento inherente. Algo así como el complemento de una fórmula.




