Descomplicado
Lo sustancial, de un partido como Morena, es la participación plural y democrática que ha demostrado desde su génesis. Ellos, en efecto, han dado cabida a perfiles apartidistas y personajes de la vida social que, en su momento, encabezaron algún activismo social. Eso, por lo que vemos, se sigue manteniendo, pues la dirigencia, de acuerdo con las reglas, abre el compás para que todos aquellos que así lo quieran, se midan en la encuesta que levanta y procesa el órgano colegiado al interior del partido guinda. De hecho, en unos meses más está por definirse la agenda de actividades que marcará los tiempos oficiales. Consideremos que, pasando el primer semestre del 2026, tengamos un panorama más claro de lo que vendrá, así como a los principales protagonistas que se asoman y salen a escena.
Lo que pasa ahora, que es algo así como analizar los mecanismos internos, ha llevado a que muchos pugnen por establecer y fijar reglas de equidad. Se vale, máxime en un movimiento que, por encima de cualquier cosa, debe poner la voluntad del pueblo. Sin jugar a nadie, todos tienen el derecho de participar, sobre todo aquellos que, por méritos propios, se han ganado un reconocimiento público. Es cierto, se habla de una concepción de nepotismo. Más allá de eso, que es de suma relevancia para quienes sí pueden identificarse con ese fenómeno político, no debe ser un componente para limitar o sucumbir una legítima aspiración. Hay quienes, desde hace décadas, son parte fundamental de la construcción de un movimiento que ha llegado al poder. Es más, eso no debe ser, ni siquiera, un dilema ni una dicotomía, pues hay personajes que, por su labor, quedan exentos del nepotismo.
Con ese desempeño del que hablamos, desde luego, podemos citar a dos senadores de la República. Ambos de Morena. Uno y otro, por cierto, aspirantes declarados en la carrera por la gubernatura de sus estados natales. Nos referimos a Saúl Monreal y Félix Salgado Macedonio. Su postura, que obedece a lo que la sociedad pugna en las encuestas, es guiarse por el sentir que brota desde los distintos sectores de la ciudadanía. Al menor de los Monreal, por ejemplo, lo ha señalado de muchos aspectos que, pese a la magnitud, ha terminado por afianzarlo más en la carrera por la sucesión de Zacatecas. Él, a propósito de ello, sigue estando muy arriba en la intención del voto. Según la metodología que divulgó MetaMetrics, en algunas plataformas y redes, muestran el amplio dominio del legislador. Su trecho, que nos es producto de la casualidad, ronda entre los 26%. Sin ir más lejos, es el preferido de militantes y simpatizantes de Morena que se atreven, a pesar de las restricciones que puso en CEN, a decidir libremente por él.
De igual forma, que es bastante experimentado y maduro en lo político, es el senador de Guerrero, Félix Salgado Macedonio. Él, seguramente al acercarse a los tiempos, hará valer su condición de favorito para levantar la mano. La última encuesta que publicó Demoscopia Digital, para la Jornada, habla de que se disparó su popularidad. Le saca, ni más ni menos, 30 puntos de distancia al segundo lugar. Eso es, repito, un claro mensaje del pueblo de que, pese a los acuerdos, no comparten la ambigua concepción del nepotismo. Eso, que es otra cosa, radica en la cultura del amiguismo que se arraigó en otras épocas. Desde luego que el clientelismo, todavía enraizado en México en otras expresiones, es un verdadero lastre porque hay perfiles, sin la más mínima idea, que se colocan en puestos de elección popular solo por ser hermano o compadre.
Lo de Saúl y Félix, por su labor propia, se cuece aparte. Ellos, que mantienen el liderazgo en las encuestas en cada una de sus entidades, la dirigencia, ante la gente que clama, debería hacerles justicia y ponerlos donde la población ha determinado. Si empezamos por el primero, de plano, el menor de los Monreal es, de una lista larga, el que más ha propuesto temas de reforma en el legislativo federal. Sumado a ello, se ha convertido en un fenómeno a lo largo y ancho de Zacatecas. Hace poco, que se dio su primer informe de actividades, vimos como movilizó a las estructuras que han mostrado su interés por él. Por eso han desencadenado tanto análisis al interior del seno morenista. De paso, claro está, hay una guerra que se propaga que, en todo caso, es parte de lo mismo; es decir, buscan descarrilar de una contienda que, de pies a cabeza, domina. Eso habla de que los tiene inquietos y nerviosos por su crecimiento. La gente es la que pugna y, en la democracia, eso debe ser el valor más sagrado, muy por encima de concepciones ambiguas como en nepotismo que, a nuestro juicio, no deben acotar el paso a quienes se han ganado a pulso el cariño.
Notas finales
El trabajo eficiente de Juan Razón de la Fuente, contando con los últimos acontecimientos que nos han tocado vivir, afianzaron más su imagen que, de por sí, está plenamente consolidada como una de las piezas claves del proceso de transformación. A raíz de su gestión en Israel, para repatriar a los connacionales, se hizo evidente su liderazgo y el oficio para operar con rapidez su salida. Demasiadas razones, de igual manera, existen para darnos una idea de los buenos oficios políticos que tiene al mandarse un discurso sustancial desde la tribuna del Senado de la República, hace poco que compareció. Pese a que la oposición se lanzó con rigidez con los comentarios, el canciller salió literalmente ileso y bien librado porque tiene muchos logros y conquistas que presume. Una de ellas, tal vez la primordial, defender la autonomía de México a capa y espada.




