Descomplicado
El pasado 5 de septiembre, iniciando el nuevo ciclo escolar en nuestro país, Marx Arriaga, director de materiales educativos de la SEP y responsable de los libros de texto gratuito, declaró en un evento con maestras y maestros denominado “Fogatas Freireanas” que se había logrado “el asalto al cielo” y que “nuestra pedagogía nacional será la luz que alumbrará a Latinoamérica para el nacimiento del nuevo ciudadano revolucionario que terminará con las injusticias y desigualdades que hoy vivimos. ¡Esta es la #NEM (Nueva Escuela Mexicana), esto es el #obradorismo, esto es la #4T!”.
En dicho evento señaló que a diferencia de lo que antes se decía en el sentido de que era imposible que desde las bases magisteriales resultara una reflexión pedagógica o un plan de estudios, con ese proclamado ejercicio “democrático”, “desde las bases”, se le “ha demostrado a la derecha, a los conservadores que el Plan de Estudios y los libros de texto se hicieron con la base magisterial y son el patrimonio” del magisterio. Hoy, remarcó, esa es la pedagogía nacional y la palabra generadora de “la nueva escuela mexicana”.
Sin embargo, además de que es falso que se haya hecho un verdadero ejercicio nacional de reflexión sobre el sistema educativo nacional para identificar sus fallas, cómo corregirlas y avanzar hacia una educación de calidad, esas jornadas o “fogatas freireanas”, fueron una simulación para justificar la supuesta contribución de los maestros, quienes no tienen idea de lo que se pretende, según me diría una mujer guerrerense conocedora de la materia educativa.
Más aún, como me expresó Julio Santoyo, especialista en estos temas, “no hay una pedagogía en opiniones fragmentadas, que son las que dan los maestros en eventos de participación orientadas, porque previamente desde el centro han impuesto sus categorías educativas (contenidas en la NEM desde 2022). Es –me decía- como la anécdota de la maestra que les dice a los niños: “hagan libremente un paisaje con flores; ¿de qué color las flores?, que sean rojas, amarillas y azules. Es decir, nula libertad, el juego está predefinido, trampeado”.
Si se revisa la historia, como lo ha hecho exhaustivamente Gilberto Guevara Niebla en un excelente texto plasmado en la revista “Configuraciones” (Números 54-55, del Instituto de Estudios para la Transición Democrática), se podrá ver que no existe una sola pedagogía en la historia de la humanidad que haya “surgido de las bases”, sino de grandes maestros que han hecho contribuciones individuales innovadoras. Lo otro es, remarca Santoyo, “populismo demagógico, una mentira, una farsa”.
Pero, en esencia, ¿qué es la Nueva Escuela Mexicana? “En los planes de estudios incompletos que elaboró el equipo de expertos de la SEP (auxiliado… por un grupo de maestros en activo) encontramos varias líneas rectoras. La primera es un menosprecio evidente hacia el conocimiento ‘abstracto’ y, de modo complementario, una exagerada valoración del conocimiento concreto y del saber práctico… de la vida de las comunidades... Una segunda línea rectora es que el universo social sobre el cual impactará la educación no será la nación, el Estado Nacional y sus instituciones… (porque) son entidades abstractas propias de la modernidad… la única realidad legítima es ‘la comunidad’”.
Y sigue Guevara Niebla: “el tránsito a este nuevo modelo de educación se hizo de manera abrupta… en 2022 la SEP decidió eliminar de los planes de estudios todas las asignaturas, borrar el estudio de las matemáticas, lengua, civismo, historia, ciencias y otras, y en los libros de texto, en vez de asignaturas presentar proyectos sobre la basura, la contaminación, las fiestas populares”.
Dice, como una de sus conclusiones Guevara Niebla: “en la educación básica en México se ha establecido un régimen escolar donde no hay reprobación… los niños van a la escuela, pero no aprenden lo que deberían aprender”. Y la pretendida educación “colectivista”, contra la idea de incentivar la vocación de superación individual del estudiante, termina por cancelar la posibilidad de formar ciudadanos democráticos, librepensadores.
Esta es, en muy apretadas líneas, la esencia de la NEM: parte esencial de la ideología del nuevo régimen obradorista, que pretende controlar todo, especialmente la educación. Ideología en lugar de educación de calidad, cuando la educación es el más importante instrumento para la movilidad social. Los maestros y las maestros de nuestro país tienen la palabra.




