Descomplicado
Terminamos el 2025 con una serie de sucesos lamentables en materia de seguridad, como el asesinato del productor limonero Bernardo Bravo., entre otros. Iniciamos el 2026 con la desaparición y posterior asesinato de Víctor M. y su familia.
Podrían parecer dos hechos aislados, dos acciones completamente alejadas una de la otra. Sin embargo, si nos detenemos un momento a reflexionar, en ambos casos existen características profundamente preocupantes. En los dos hay participación de personas menores de edad: en uno, como actores de un delito; en el otro, como víctimas directas del acto delictivo. El asunto fundamental es claro: en ambos casos, niñas, niños y adolescentes fueron víctimas de la delincuencia y de un contexto de inseguridad.
De este modo, por un lado reconocemos y agradecemos las acciones implementadas por el Gobierno Federal, como el Plan Michoacán. Por otra parte, permanecemos vigilantes de los recursos, estrategias y decisiones que implemente el Gobierno del Estado en su conjunto.
Sin embargo, la pregunta de fondo es inevitable: ¿qué estamos haciendo todas y todos como sociedad michoacana? ¿Vamos a seguir esperando que la ayuda llegue del exterior o pondremos, de una vez, nuestras manos en acción?
Mientras la mayoría de los actores políticos concentran sus esfuerzos y recursos en el futuro del 2027, es fundamental que nos centremos en el aquí y el ahora de lo que ocurre en Michoacán. Por ello, con el enfoque de promover una Cultura de Paz, especialmente entre las juventudes, comenzaré, como Senadora de la República y Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, una ruta llamada: “Humanista Michoacana por la Paz”.
Iniciaré en Uruapan, en la preparatoria donde estudié, la Escuela Preparatoria Licenciado Eduardo Ruíz (EPLER). Porque volver a las aulas también es volver al origen, al espacio donde se forman conciencias, proyectos de vida y sentido de comunidad.
He venido trabajando con brigadas por la paz desde lo deportivo y lo cultural. Sin embargo, considero oportuno fortalecer el acercamiento y el diálogo directo con el sector juvenil de Michoacán. El porqué es simple: soy humanista michoacana y quiero estar cerca de quienes hoy son considerados blancos fáciles. Porque ser joven no es sinónimo de que se aprovechen de nosotras y nosotros; al contrario, la juventud es el principal agente de transformación.
Por una Cultura de Paz, seamos todas y todos humanistas michoacanas y michoacanos por la paz.




