Indicador político
Universidad de La Tierra
El futuro nos alcanzó, sequías, inundaciones, descontrol climático, inseguridad y muerte, guerras y hambruna en una gran parte del planeta, eso es lo de hoy.
Somos una generación, que a diferencia de las anteriores, que veían el futuro con optimismo; hoy tenemos la certeza de que nuestros hijos y nietos van a vivir peor.
Lo lógico está pasando, en un mundo dónde el ser humano se preocupa más de la economía que de la vida, dónde se privilegia el tener antes que al ser humano y el modelo económico nos lleva a que: “Tu pérdida es mi ganancia” en lugar de trabajar por el bienestar de todos, el desastre era previsible… A ello añadamos lo irracional que es reproducirse sin control en un planeta redondo; así es, la sobrepoblación obliga a la depredación de recursos naturales; la contaminación asociada nos lleva al desastre ecológico y a la merma de los sistemas que sostienen la vida, es así que invadimos la tierra que produce alimentos y el hábitat de otras especies que de una manera u otra forman parte del entramado que da equilibrio a los sistemas vitales, al tiempo que acabamos con los nutrientes del suelo y con sus ciclos de regeneración natural al usar como fertilizantes, químicos que esterilizan la tierra y pesticidas para combatir lo que describimos como plagas, vida complementaria que la naturaleza tardó millones de años en construir para dar soporte a la vida,… mientras, los desiertos crecen.
Yo no sé si ya es tarde y la crisis en el agua, la tierra y el aire provocada por la depredación y la contaminación es irreversible; tampoco sé si el ser humano va a despertar para evitar o cuando menos controlar la sobrepoblación que trae pobreza, hambre y muerte; lo sé, los bebés son lindos, pero comen y descomen y consumen recursos que son finitos, insisto, el planeta tiene límites, no crece, sus recursos naturales, muchos de ellos no renovables, se están acabando, por lo que estamos heredando el caos y la desolación a las generaciones futuras.
¿Qué hacer?, un camino es el elitista egoísmo, es así como nacieron los “clusters” habitacionales, donde la gente con recursos se puede proteger de la “inseguridad” con bardas, guardias a la entrada del fraccionamiento y coches blindados, en tanto los pobres enfrentan a los malandros y viven una crisis social y existencial; lo mismo va a pasar con los alimentos, estos estarán al alcance de la clase acomodada, en tanto los pobres padecen desnutrición o mueren de hambre… El problema es que esto terminará afectando a todos, lo vemos con las olas migratorias, para sobrevivir la gente arriesga la vida y abandona todo, incluidas las reglas de convivencia y así, quienes tenías ventajas económicas son secuestrados, asesinados o extorsionados y los productos robados… todos perdemos, por lo que lo inteligente sería hacer algo diferente, por ejemplo, preocuparnos todos de todos, actuar solidariamente como raza humana y dejarnos de pendejadas; obvio, ello incluiría evitar la explotación del prójimo, el sojuzgamiento de naciones y la esclavitud disfrazada de trabajo subordinado; lo que traería una mejor distribución de la riqueza y acabaría con el poder y el abuso de unas pocas familias… El dinero está para remediar los males, no para acumularse.
Dicho lo anterior, un buen inicio sería atender de INMEDIATO el tema de la tierra, del agua y el de la seguridad alimentaria, ojo, ¡de forma inteligente!, no política... Para ello, mi propuesta y la de un grupo de amigos con sentido humanista, es fundar una Universidad de la Tierra en cada estado, Universidad que solo requiere de un proyecto innovador (diferente al modelo educativo vigente), que para enfrentar exitosamente los problemas necesita que el campo sea atractivo como actividad económica e incorpore a la clase media a la gente de nuestras comunidades, rescatando la dignidad de la persona y el gusto por trabajar la tierra a través de una producción agroecológica apoyada en la innovación, privilegiando el cuidado del medio ambiente y de los recursos naturales, insisto, con un trabajo en el campo bien remunerado, es decir, producir alimentos al tiempo que se logra el desarrollo social y humano efectivo, ojo, no olvidar y perdonen la insistencia: ¡con desarrollo económico! (mejor distribución de la riqueza)… primero comer que ser cristiano, decía mi abuela.
Recapitulemos: para resolver problemas presentes y futuros, el camino es la educación, para desarrollar ciudadanos, asociada a la formación, para que, valga la redundancia, formar personas, y unida a la capacitación, para aprovechar los recursos de forma inteligente y tener una sociedad productiva. ¿El inicio?, empecemos por el campo, para producir alimentos y cuidar recursos naturales a partir de la organización para la producción basada en principios y valores comunitarios: Huertos escuela en cada comunidad y la Universidad de la Tierra en cada estado, ¡el camino!… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión:
Santiago Heyser Beltrán




