Descomplicado
“Soberanía”
Como diría el Filósofo de Güémez: lo que está derecho está derecho y lo que está chueco, pues está chueco. Conclusión, no se puede hablar de soberanía para defender a unos narcos y narcopolíticos que asesinan a ciudadanos del país vecino.
Empiezo haciendo un reconocimiento al Primer Ministro de Canadá, el Sr. Mark Carney, por la patriótica y soberana defensa que ha hecho al defender a Canadá de los abusos del gobierno de Donald Trump,… quién, bajo la premisa de que el pez grande se come al chico, ha pretendido imponer clausulas y restricciones estúpidas a Canadá, como restringir el idioma francés (idioma oficial en Canadá) en sus negociaciones o peor aún, exigirle que no pueden comerciar con otros países si no tienen los canadienses la autorización de USA, ello para controlar su comercio y controlar a otras naciones en función de los intereses norteamericanos… La digna reacción del Sr. Mark Carney fue, sin estridencias, simplemente retirarse de las negociaciones con los gringos, al tiempo que entablaba negociaciones y tratados con países de todo el mundo para canalizar sus exportaciones a quienes verdaderamente quieran hacer negocios para ganar/ganar de manera justa y digna.
La respuesta visceral e infantil del Sr. Trump, fue presionar y castigar al gobierno canadiense, restringiendo la importación a USA de algunos de los productos canadienses y poniéndoles aranceles abusivos y leoninos a muchos otros productos,… a lo que Canadá respondió con dignidad, imponiendo aranceles equivalentes (dólar por dólar) a productos norteamericanos… ¿Y México?...
Por otra parte, siento pena ajena por la forma en que mi gobierno defiende a delincuentes señalados por USA, cuyas funciones fueron y siguen siendo, contrabandear drogas, financiar a narcopolíticos o las de proteger el narcotráfico mexicano desde posiciones de poder político… De la forma que siento vergüenza y pena por nuestras instituciones de investigación y justicia, al ser cómplices por no investigar las actividades ilícitas de políticos y gobernantes que avalan y protegen a quienes están involucrados en la delincuencia organizada.
Por último concluyo: “soberanía es el poder político supremo y la autoridad máxima que posee un Estado independiente para gobernarse a sí mismo, crear sus propias leyes y tomar decisiones sin interferencias extranjeras”. Obvio, ello no implica proteger a delincuentes que infringieron leyes en otros países; lo que sonaría más a complicidad que a legalidad y soberanía… Así de sencillo.
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador.




