Teléfono rojo
“Líderes sociales y empresariales de México.”
Ucrania es el país más corrupto del mundo, no solo por las cantidades que defraudan, sino por qué estas vienen de apoyos financieros para su guerra y al robarlas, se pierden las vidas de soldados que no cuentan con las armas y los abastos para pelear; la corrupción en Ucrania acaba con la nación y con la vida, así de grave.
México no se queda atrás, su corrupción ha llegado a tales niveles que el país está pobre mientras sus políticos, criminales y defraudadores enriquecen; por eso los recursos fiscales y nacionales no alcanzan para sostener el país y darles a los ciudadanos los servicios que merecen y pagan, entre estos destaca la ineficiencia en las empresas del Estado: Mexicana de Aviación, el Tren Maya, la refinería Olmeca de Dos Bocas y Pemex, entre otras, en donde todas están en crisis financiera por el mal manejo y la corrupción imperante y permitida; un caso que destaca es el desabasto de medicinas en las instituciones de salud pública, el IMSS y el ISSSTE; ambas instituciones subsisten del pago de cuotas de empresarios, trabajadores y funcionarios, es decir, los ciudadanos pagamos para recibir los servicios de salud que parcialmente recibimos.
No surtir de medicinas a un enfermo que ya pagó el servicio es un robo y un crimen que le quita calidad de vida y la vida en sí… Lo que me lleva al tema de los líderes sociales y empresariales que necesitamos en México y que no los veo.
Empecemos con una reflexión: Ayn Rand, máxima exponente del objetivismo filosófico, expresó en 1950: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que se están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada”
En una reunión con organizaciones empresariales mencioné que México estaba llevando un rumbo que lo convertiría en un país de “bases” y no de leyes, y puse como ejemplo la impunidad de que gozan los maestros de la CNTE al secuestrar vías de ferrocarril espacios públicos y vías de comunicación y la impunidad de que gozan los políticos y funcionarios públicos, muchos, no todos, asociados al crimen organizado donde encontramos huachicoleros, secuestradores, asesinos por contrato, extorsionadores y la impunidad con la que el o la Presidente, apoyada por un Congreso a modo modifica y violenta leyes, como la manipulada elección de jueces (de dudosa calidad) por voto popular, todo gracias a sus “bases” sociales y/o electorales, que mediante el apoyo con programas asistenciales les dan la fuerza social para delinquir. La respuesta empresarial fue que: “nada fuera de la ley” y coincido, es la respuesta correcta, pero entonces, ¿qué debemos hacer los líderes sociales y empresariales para acabar con la corrupción y la inseguridad y recuperar a México, en unión con la sociedad civil?... La respuesta es: ¡ORGANIZARNOS!; La influencia social de los líderes sociales y empresariales de México y su impacto en seguridad, economía, política y desarrollo social está directamente relacionado con la relación y empatía con la gente; dicho en otras palabras: “Hay que ganarse a la gente para “legalmente”, mediante el voto, conquistar el apoyo social para obtener el poder político; ello implica mejorar la calidad de vida de la gente a través del esfuerzo y del trabajo organizado de los líderes y ciudadanos comprometidos con un nuevo México.
Para ello hay que corregir los errores del pasado y abandonar socialmente el egoísmo y el individualismo que nos debilita; uno de ellos: el dejar la política mayoritariamente en manos de los políticos que para competir requieren de mucho dinero, lo que les obliga a servir a quienes les financian sus campañas (otros políticos, delincuentes o ricachones con intereses particulares), no a la ciudadanía, para ello necesitan mentir.
¡Entendamos!, un grupo de políticos y gobernantes buscando como ganar dinero, no forman un gobierno, forman una empresa corrupta.
Cuando los intereses ciudadanos y de la república no son coincidentes con los intereses particulares y de grupos de políticos, el resultado será nuestra realidad actual: Los nuevos líderes de México requieren tener una mayor representación en el Congreso, que es donde se deciden las leyes que dan rumbo al país o como diría un amigo: donde se preparan las “gordas”; pero no veo como lo puedan hacer desde los Partidos Políticos que hoy de manera general respiran corrupción... Habrá que buscar soluciones, lo que haremos en los siguientes artículos.
Un saludo, una reflexión.




