Al derecho y al revés
Nestlé bajo presión: el costo reputacional en 2026
Nestlé que en México dirige Fausto Costa, enfrenta uno de los momentos más delicados para su reputación corporativa, no por una caída abrupta en ventas, sino por la acumulación de controversias que erosionan la confianza en su modelo de negocio. El mayor grupo de alimentos del mundo se encuentra cada vez más expuesto a críticas relacionadas con la calidad de sus productos, sus prácticas industriales y su relación con reguladores y consumidores, en un entorno donde la tolerancia al error es mínima y la coherencia corporativa se ha vuelto una exigencia estratégica.
En los últimos años, la compañía ha sido cuestionada por la composición nutricional de una parte relevante de su portafolio, especialmente en categorías sensibles como alimentos infantiles y productos de consumo masivo. Revelaciones sobre altos contenidos de azúcar, sal o ingredientes altamente procesados han puesto en entredicho el discurso histórico de Nestlé como promotora de la nutrición y el bienestar, generando tensiones con autoridades sanitarias, organizaciones civiles e incluso inversionistas preocupados por riesgos regulatorios y de largo plazo.
A este frente se suman problemas operativos y éticos que han amplificado el desgaste reputacional. Investigaciones sobre prácticas industriales, controversias en torno al manejo de recursos naturales como el agua, y disputas laborales en distintos países han reforzado la percepción de una empresa que, en su búsqueda de eficiencia y rentabilidad, ha subestimado el impacto social de sus decisiones. A ello se añadió recientemente el replanteamiento de compromisos ambientales clave, luego de que Nestlé ajustara su estrategia climática y moderara objetivos previamente comunicados, una señal que fue leída por el mercado como un retroceso en materia de sostenibilidad.
La tensión interna escaló cuando la aparente calma corporativa se rompió con un anuncio que sorprendió tanto a inversionistas como a empleados. En menos de un año de gestión, el director ejecutivo Laurent Freixe fue destituido tras la conclusión de una investigación interna. El propio presidente del Consejo, Paul Bulcke, confirmó la decisión al señalar que se trató de una medida “necesaria” para proteger los valores y la gobernanza de la compañía. La investigación determinó que Freixe mantuvo una relación sentimental con una subordinada directa, en violación al Código de Conducta Empresarial, lo que derivó en su salida inmediata y sin compensación.
El proceso, supervisado directamente por Bulcke y por el consejero independiente Pablo Isla, dejó al descubierto debilidades en los controles internos y en la gestión del riesgo reputacional al más alto nivel. Aunque el Consejo anunció con rapidez el nombramiento de Philipp Navratil como nuevo director ejecutivo y aseguró que no habrá cambios en la estrategia corporativa, el episodio deja una señal clara de inestabilidad en la cúpula directiva en un momento particularmente sensible para la empresa.
Este relevo forzado no es un incidente aislado, sino parte de un patrón de presión creciente sobre la gobernanza de Nestlé. Los cambios en la alta dirección, sumados a cuestionamientos en materia de salud, sostenibilidad y ética, refuerzan la percepción de una multinacional que entra a 2026 con más frentes abiertos de los que su narrativa institucional reconoce.
Nestlé sigue siendo un gigante con escala, diversificación y músculo financiero suficientes para absorber impactos de corto plazo. Sin embargo, el riesgo real es estratégico y reputacional. Llegar a 2026 con dudas sobre su liderazgo, señales contradictorias en sostenibilidad y episodios que ponen en entredicho su cultura corporativa implica un desafío profundo: recuperar credibilidad en un entorno donde la confianza es tan valiosa como el volumen de ventas. Si no logra alinear discurso, gobernanza y ejecución, el tamaño que hoy la protege podría convertirse en el principal amplificador de sus errores. Y a todo esto agregue que Philipp Navratil, quien asumió la dirección de Nestlé, planea recortar a 16 mil personas en los próximos meses para ahorrar costos en la compañía. Más errores que por supuesto repercutirán en nuestro país.
Voz en Off
Fibra Prologis hizo oficial que Jorge Girault asumirá la dirección general de la compañía a partir del 1 de julio, en sustitución de Héctor Ibarzábal, quien se retirará tras concluir su ciclo al frente del fideicomiso especializado en bienes raíces industriales y logísticos; actualmente director de Finanzas, Girault será responsable de liderar la estrategia del negocio en México con un enfoque en la creación de valor de largo plazo para inversionistas, colaboradores y comunidades, reportando a Armando Fregoso, presidente de Prologis para Latinoamérica, y respaldado por más de tres décadas de experiencia en los sectores financiero y de bienes raíces….
@juliopilotzi
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