Tuve la oportunidad de estar presente y disertar sobre las cuestiones de los derechos humanos en Michoacán, sus buenas prácticas y compartirlas con las personas que asistieron a la mesa correspondiente de Derechos Humanos del Foro del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024.

En mi disertación, previo a entrar al tema que me ocupaba, hice cuatro comentario; primero, comente de la importancia de diseñar el Plan Nacional de Desarrollo a través de tres ecologías: la ecología medioambiental, la social y la metal, porque las tres se encuentran en crisis y hoy los problemas se deben de atender y resolver de manera holística y sistémica y desde luego transdisciplinaria; hoy no se puede planear sin tomar en consideración estos elementos, en los cuales es importante precisar que la vida es el eje central del mundo.

El segundo comentario, era destacar la importancia de que se diseñaran indicadores de prosperidad, y no solo de carácter macroeconómicos del PIB, con ello estaríamos dando viabilidad a conocer como los recursos públicos están impactando en la mejoría a las familias; situación que ya se mide en algunos países Europeos. Cuando de desarrollo se trata es importante decirlo, ninguna acción gubernamental podrá ser útil, si es que no se respetan tres pilares a equilibrar, el bienestar social, la prosperidad económica, y la protección al medio ambiente; no obstante otros teóricos plantean que adicionalmente se deben contar con cuatro condiciones: económicamente factible, ecológicamente apropiado, socialmente justo y culturalmente equitativo, respetuoso y sin discriminación, y con perspectiva de género. En el formato que sea, necesitamos que las indicadores de medición cambien, para ofrecer alternativas de desarrollo a la población.

El tercer punto, nos parece que es importante que se genere un dialogo permanente entre los científicos sociales y la población, es decir, el pueblo; el conocimiento y la sabiduría para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo es fundamental; las autoridades deben de escuchar la ausencias y las emergencia que existen entre la población. Finalmente exprese que era importante que los servidores públicos conozcan los derechos humanos y resinifique su discurso público, y con ello construyan un discurso público que respete los derechos humanos, la igualdad y no discriminación, la perspectiva de género, la multiculturalidad y desde luego la paz y convivencia social.

Posteriormente exprese la importancia de las buenas prácticas en materia de derechos humanos, he hice una reflexión laxa sobre cinco temas: los derechos humanos; la igualdad y no discriminación; perspectiva de género; multiculturalidad y las cuestiones de Paz y convivencia social.

Al finalizar mi disertación, se abrió un espacio de preguntas y respuestas, uno de los participantes me pregunto que cuáles eran las leyes o normas que se violentaban por las cuestiones de la violación de los derechos del medio ambiente?, mi respuesta fue que más allá de las leyes y normas, estaba el crear y desarrollar la conciencia social, descolonizar nuestro pensamiento, el conocimiento; es decir, no bastan los buenos deseos, ello no es suficiente, se requiere además una reforma de pensamientos que permita dar cuenta de la ética de nuestras acciones. Es urgente pues, avanzar más allá de la denuncia, la defensa y la lucha por el cumplimiento de la gestión ambiental, es prioritaria la construcción de una ciudadanía planetaria consciente de sus resposabilidades individuales y colectivas. Exprese la importancia de religar la emergencia de un nuevo pacto natural con el planeta.

Con independencia de esta postura, me parece que hoy debemos avanzar en un nuevo trinomio: el desarrollo sostenible, la sociedad sustentable y, la educación; donde la educación es un coaligante. La educación y donde se genera el aprendizaje, que no la escolarización, debe ser un espacio para promover la integralidad (el holismo y lo sistémico) de ambas categorías en equilibrio, dinamismo, flexibilidad, armonía, cuidado y sensibilidad con todos los seres vivos y no vivos. Insisto, tenemos la obligación de plantearnos un nuevo proyecto social, así requerimos de un nuevo proyecto civilizatorio con una acción tranformadora del sistema de enseñanza que nos rige y coloniza, necesitamos de nuevos currículos y programas de estudio, un nuevo educador que sea promotor ecológico, mediador del conocimiento, que sea a la vez sensible y crítico, que sea aprendiz permanente y organizador del trabajo en la escuela, un orientador, un colaborador, cooperador, un curioso, es decir un constructor del sentido.

Más claro aún, requerimos que el docente al formar se forme y reforme al formar y quién es formado se forma y forma al ser formado.

Requerimos y en eso estoy cada vez que trabajo con comunidades de aprendizaje, a promover que las personas sepan cuál es el sentido de sus vidas, es decir, lo que son, lo que hacen, lo que viven, lo que experimentan en su relación con la otredad o lo relacional y sobre todo que sepan las consecuencias de sus actos y en la de los demás.