Descomplicado
A mes y medio de las elecciones del 27 de octubre en Israel, en la que el Primer Ministro Benjamín Netanyahu busca reelegirse, y a menos de 2 meses en que el 3 de noviembre, se llevaran a cabo las elecciones legislativas de medio término (midterms) en Estados Unidos de América, EUA, en las que el Presidente Donald Trump buscaría refrendar su control republicano en las Cámaras de Representantes, del Senado y en las 36 Gubernaturas de la Unión en disputa, resulta qué, los pronósticos en ambas elecciones no les son favorables a ambos mandatarios. En el caso del judío, necesita evitar su juicio por corrupción; e imputaciones de responsabilidades por el hecho de, presuntamente estar enterado de la masacre del 7 de octubre de 2023 y de no haber actuado en consecuencia. Adicionalmente, al no tener fuero estaría más expuesto a la orden de arresto por crímenes de guerra, que la Corte Penal Internacional emitió el 21 de octubre de 2024; y en el tema de Trump, éste correría el riesgo del pato cojo: que pierda las elecciones, pero conserve todavía el poder formal, si es que los legisladores no le abren un impeachment (juicio político), que de un modo o de otro frenarían sensiblemente su agenda legislativa.
Y, a casi 7 meses del inicio de la “Operación Furia Épica” con la que Estados Unidos de América (EUA) e Israel atacaran a mansalva a Irán, es evidente que aquellas naciones no sólo no han conseguido sus inciertos objetivos estratégicos iniciales, sino que han incurrido en un enorme costo económico por la propia duración, de la operación de la guerra; la destrucción de armamento militar de alta y onerosa tecnología, por los misiles y drones persas de mucho menor costo y mayor eficacia; por la disminución de municiones de lenta reposición, incluyendo interceptores de defensa aérea; y el desgaste moral de sus tropas sobre todo las navales, situación que ha impedido que se desbloqueé el estrecho de Ormuz por parte de Irán, y que ahora se amplié otro bloqueo al estrecho de Bab al Mandeb en el Mar Rojo, imposibilitando a Arabia Saudí la exportación de su petróleo (7 millones de barriles diarios antes de la guerra), y a pesar del oleoducto Este-Oeste “Petroline” que esa nación construyó para bombear su producción hacia el puerto de Yanbu en el Mar Rojo, debido a que los Hutíes de Ansar Alá, lo bombardearan recientemente, ampliando el control de varios puertos en Yemen -uno de los países más pobres del mundo-, como Hodeidah y ahora Mocha (Moka) y la estratégica isla de Perim.
Desde que Arabia Saudí bombardeó el aeropuerto yemení de Saná, el conflicto también se extendió a esa región, involucrando al Eje de la Resistencia: Hezbollá, Hutíes, Resistencia Iraquí, e Irán, y por otro las fuerzas de Yemen controladas por el Príncipe heredero Mohammed Bin Salman y mercenarios sauditas y emiratíes (Emiratos Árabes Unidos: EAU) con las consecuencias aparentemente no previstas por la coalición atacante, a menos que en una jugada de muchas bandas, las élites financieras incluyendo al “American Israel Public Affairs Commite” (AIPAC), y otras, busquen agenciarse aún más, de las ganancias energéticas con movimientos deliberados como la propia guerra.
Simultáneamente la nación Persa ha continuado con el derribo de aeronaves de EUA, con afectaciones a buques petroleros que se han atrevido a intentar burlar el bloqueo; hablándose sin confirmar, incluso en afectaciones a los portaviones USS Abraham Lincoln en marzo y al USS George Washington el pasado 5 de septiembre, obligándolos a realizar maniobras evasivas y a utilizar interceptores misilísticos de gran costo; y a la destrucción de la mayor parte de las bases militares estadounidenses en el golfo Pérsico y en Jordania.
Ante esta grave situación en la que se le escasean las opciones militares a la coalición beligerante, ya que la de invadir terrestremente a Irán redundaría en un gran número de bajas estadounidenses y, en un incremento significativo en la enorme deuda pública de EUA, en el deficit presupuestario, la recesión industrial, la inflación, la baja aprobación popular de Trump en las próximas elecciones comentadas, -al punto de ofrecer al electorado cinco mil dólares si votan por él-; en el incremento del precio del petróleo debido a su escasez, aún en las reservas petroleras mundiales, por los bloqueos marítimos y en el incremento de las pólizas de seguros de los tanqueros; a pesar de la fallida “Operación Paria Económica” contra Irán, buscando asfixiarla más, imponiéndole sanciones secundarias con los países que negocien con Teherán; y ante las reciente cumbre número 26va de la Organización de Cooperación de Shangái (OCS) celebrada en Biskek, capital de Kirguistán, entre el 31 de agosto y 1ero de septiembre, en la que sus 10 miembros plenos reafirmaron su apoyo a la soberanía e integridad territorial de Irán; y la 18va cumbre BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y más Egipto Etiopía, Irán, Arabia Saudí, emiratos Árabes Unidos e Indonesia) entre el 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi, en la que llamaron a una “Máxima Contención” y expresaron su profunda preocupación ante la escalada de tensiones en Oriente Medio, y ante la visita del 25 de agosto pasado de John Ratcliffe director de la Central Intelligence Agency (CIA) a Moscú, que según versiones buscaba el fin de la guerra en Ucrania, y ante la prevista visita de Xi Jinping a EUA, esta nación no tiene cartas por el momento como no sea bombardear atómicamente la Pickaxe Mountain, en la que se presume actividad nuclear de Irán, antes de retirarse cantando una victoria pírrica, o esperar al resultado de las elecciones, para reanudar su fatídica guerra, con lo que a la postre, reforzaría su debacle, su declive: el principio del fin de la hegemonía del imperio de EUA.




