¿Que no importa el crecimiento económico?
Desde los 15 años he recorrido Michoacán. Comencé en Paracho y, con el tiempo, ese camino me ha llevado a conocer y escuchar a mujeres y hombres de todas las regiones de nuestro estado.
Hoy, después de conocerse los resultados de la encuesta para la Coordinación en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, quiero expresar mi profundo agradecimiento a las miles de michoacanas y michoacanos que confiaron en este proyecto y que siguen creyendo en la transformación iniciada por Andrés Manuel López Obrador y que hoy encabeza nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El camino no fue fácil. Michoacán es un estado extraordinario, pero también enfrenta grandes desafíos, particularmente en materia de seguridad. En cada asamblea, recorrido y brigada escuchamos de primera mano las preocupaciones, necesidades y esperanzas de nuestra gente; de ahí nació un decálogo para gobernar con Kaxúmpekua, con honorabilidad, respeto, dignidad y servicio al pueblo.
Me quedo con los mejores recuerdos de esta etapa: las bendiciones, los amuletos de la suerte, las canciones y los mensajes de fortaleza de personas que incluso nunca antes habían participado en política. Casi al final del recorrido, una mujer me dijo: “Celeste, tienes un perfil único, has llegado muy lejos, sabemos que eres la mejor opción, nunca había visto un perfil como el tuyo y sabemos que el camino no ha sido fácil; sigue siendo tan humana”. Esas palabras las llevo conmigo.
Pero también me quedo con lo que escuchamos en el territorio, comunidades que se sienten olvidadas y familias que demandan atención, particularmente en Tierra Caliente y la Costa. Porque recorrer Michoacán también significa conocer de frente sus heridas, sus necesidades y todo lo que todavía falta por hacer.
No obtuvimos la coordinación, pero construimos una fuerza política, territorial y humana que permanece. Todo el trabajo que hicimos fue de corazón y con convicción y eso ningún otro equipo lo tiene. Aquí estamos un equipo con ideales, principios, honestidad y transparencia y con eso ya lo tenemos todo, la riqueza y el poder por el poder no sirven de nada si no se ponen al servicio del pueblo.
Les invito a no bajar el ánimo. Somos un equipo humanista que no se mueve por cargos, sino por convicciones. Por eso seguiremos atentos, acompañando, proponiendo y exigiendo que las cosas se hagan bien y que haya resultados para Michoacán.
Gracias infinitas a quienes caminaron con nosotros, a mi familia Ortega Ramos y Ascencio Nazario, a todo mi equipo de trabajo y a las y los referentes humanistas de cada región del estado. Este esfuerzo no termina aquí; seguimos de pie, con principios y con la misma voluntad de servir.
Agradezco a la Cuarta Transformación la oportunidad de vivir este proceso, porque también me confirmó algo, aun desde los espacios de poder, nunca debemos dejar de luchar por una transformación verdadera y cercana al pueblo.
Respeto el resultado de la encuesta y a nuestra dirigencia nacional. Michoacán tendrá grandes retos por delante y, por encima de cualquier interés personal, siempre defenderé este proyecto. Lo haré con la misma convicción con la que inicié este camino, cuidando que los principios, la honestidad y el compromiso con la gente sean siempre la guía de quien tenga la responsabilidad de conducirlo.
Se ha dicho que es tiempo de mujeres. Nuestra tarea es lograr que también sea el tiempo de las mujeres jóvenes, indígenas, de la diversidad, de las comunidades y de quienes históricamente han quedado fuera del poder.




