Aleks Syntek, las redes sociales y el espectáculo
La publicación en la revista británica The Economist, de gran prestigio internacional en el ámbito financiero, en el sentido de que “la economía mexicana está rota”, estancada, y de que tal situación es autoinfligida, provocada por decisiones del gobierno mexicano de Sheinbaum, no debida a las amenazas arancelarias de Trump, es un grave señalamiento.
La reacción de la presidenta fue la del manual negacionista ante una realidad que cada vez más, cada día más, nos pega en la cara. Los datos duros, los oficiales, nos hablan de un crecimiento económico de apenas el 0.8% (menos de un punto porcentual) en el 2025, que es además el promedio de crecimiento en más de 7 años de políticas económicas obradoristas. Es decir, estamos estancados. Y si no hay crecimiento económico, no hay generación de nuevos empleos ni oportunidades para crear nuevos negocios, micro, minis o medianos.
En la encuesta más reciente del Banco de México, aplicada a especialistas económicos, se revela que no hay confianza de los empresarios para invertir en México, que “no es momento para invertir” en nuestro país.
Dicha encuesta oficial confirma lo publicado por The Economist: no hay inversión porque no hay confianza debido a que no hay certidumbre jurídica ante los cambios en el poder judicial, luego de que sus integrantes llegaron a sus puestos como resultado de una amañada “elección popular” en la que participó apenas el 16% del listado de ciudadanos y que fue manipulada por el oficialismo mediante los ya famosos nefastos “acordeones”.
Además, está presente la reciente eliminación del derecho de amparo que deja a los particulares prácticamente sin defensa jurídica, en medio de un clima gubernamental de estigmatización de todo lo que huele (y huela) a empresa privada.
Por eso, aunque Claudia Sheinbaum anuncie reiteradamente “acuerdos de inversión” con los líderes empresariales –con foto de por medio- esas inversiones simplemente no llegan, ni llegarán en las actuales circunstancias.
Si a eso le agregamos la creciente inseguridad pública, la desconfianza se acrecienta, afianzada por la certidumbre de que el actual gobierno no detiene a los delincuentes porque tiene pactos de complicidad con los grupos criminales y que eso está en la base de las constantes amenazas del gobierno estadounidense de intervenir en nuestro país para llevarse a los capos de la delincuencia organizada y a reconocidos narcopolíticos de Morena.
En tanto, los “pre criterios” de Hacienda para el 2027, que parten de cerrar cifras del 2026, confirman este sombrío panorama de estancamiento, aun cuando con un falso optimismo pronostican un crecimiento económico de más del 2% para el próximo año.
Estamos ante la negativa oficial a transparentar las cifras reales, como sucede ante la conclusión del Comité Contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas que señala al gobierno de México por su permanente inacción para enfrentar la desaparición de personas, un crimen de lesa humanidad, situación que ha llevado a que en estos años de Obrador y Sheinbaum, el número de víctimas por este crimen haya llegado a 132, 500 (a marzo de 2026).
Claudia Sheinbaum ha descalificado este informe de la ONU, argumentando que la seguridad ha mejorado, aun cuando al mismo tiempo se efectúa un paro nacional de transportistas con motivo de la inseguridad que padecen en las carreteras, protesta que va de la mano de productores del campo quienes también señalan la perniciosa presencia del “cobro de piso”, además de incumplimientos de compromisos del gobierno federal para proteger al agro mexicano.
Por si fuera poco, en horas recientes la Suprema Corte de Justicia de la Nación, también capturada por el régimen mediante ministros no sólo leales, sino incluso abiertamente militantes de Morena, avaló que la Unidad de Inteligencia Financiera esté facultada para “congelar”, para bloquear cuentas bancarias de manera “preventiva” sin que medie una orden judicial, lo cual es un golpe brutal contra la constitucional presunción de inocencia y un hecho que da al poder político –cuasi monopolizado por “la 4T”- la facilidad de aplicar facciosamente esta nueva y perversa herramienta en contra de opositores o de quien no se les cuadre.
Me duele decir que nuestra tragedia nacional, después del viacrucis de la Semana Santa, se acrecienta entre el estancamiento, la inseguridad y la opacidad en la información oficial.




