De frente y de perfil
Con un teatro lleno y un ambiente de entusiasmo, tradición y orgullo cultural, se llevó a cabo el Segundo Encuentro Nacional de Danza Folklórica del Adulto Mayor en el emblemático Teatro Emperador Caltzontzin, reuniendo a agrupaciones provenientes de distintas regiones del país integradas por personas adultas mayores que, a través de la danza, continúan preservando y transmitiendo el patrimonio cultural de México.
El evento congregó a ballets folklóricos de Ciudad de México: Ensamble Folclórico CDMX; Michoacán, Pátzcuaro, EDAAM, Grupo de Danza Alma en Movimiento; Sinaloa el Grupo Folclórico Colhuacan, Coahuila Grupo de Jubilados SNTE Coahuila y Chihuahua Grupo de danza Rarámuri; cuyos integrantes, hombres y mujeres de la tercera edad, demostraron que la pasión por la cultura y la danza no tiene límites generacionales. A lo largo de la jornada artística, los grupos presentaron diversos cuadros coreográficos que representaron tradiciones y ritmos de estados como Veracruz, Jalisco, Querétaro, Michoacán, Chihuahua y Tamaulipas, mostrando la diversidad y riqueza del folclor mexicano.
Desde los primeros momentos del encuentro, el Teatro Emperador Caltzontzin, ubicado en el corazón de Pátzcuaro, registró cupo completo en donde la energía, reflejo del interés de la población por acompañar y reconocer el trabajo cultural de quienes, desde la experiencia de vida, continúan aportando al fortalecimiento de las tradiciones nacionales.
El acto inaugural incluyó la presentación de autoridades y servidores públicos invitados. Entre ellos, la directora de la Instancia del Adulto Mayor de Pátzcuaro licenciada Rosa Alcalá, además destacó la presencia del Gerardo A. Herrera Pérez, académico y promotor cultural con una amplia trayectoria en la defensa de la cultura como un derecho humano fundamental y actual Fiscal Especializado en Materia de Derechos Humanos y Libertad de Expresión, además de ser recipiendario de la Presea Vasco de Quiroga.
Durante su intervención, el doctor Herrera Pérez subrayó que el trabajo cultural no es únicamente una actividad recreativa, sino una respuesta a necesidades profundas de la población. Señaló que el acceso y la participación en la vida cultural están respaldados por instrumentos jurídicos internacionales, particularmente por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) y por la Convención Americana sobre Derechos Humanos, entre otros marcos normativos que reconocen la cultura como parte esencial de la dignidad humana y los derechos humanos.
En ese sentido, explicó que los encuentros culturales permiten fortalecer la identidad colectiva, abrir espacios de participación social y reconocer el papel activo que tienen las personas adultas mayores en la construcción de la vida comunitaria.
A lo largo de la jornada, los grupos participantes presentaron una serie de coreografías que evocaron tradiciones regionales, desde los sones jarochos hasta las danzas tradicionales del norte del país. Los trajes coloridos, la música en vivo y la energía de los bailarines generaron un ambiente festivo que fue ampliamente celebrado por el público, si bien todas las expresiones artísticas presentadas son hermosas, pero ver a nuestra identidad michoacana con la Danza de los Viejitos, nos genera una gran emoción, identidad y pertenencia.
Más allá del espectáculo artístico, el encuentro se convirtió en un espacio de diálogo intergeneracional. Los participantes demostraron que la danza puede ser una herramienta poderosa para fortalecer la salud física, emocional y social de las personas adultas mayores, al tiempo que permite transmitir conocimientos y valores culturales a las nuevas generaciones.
En los comentarios de los organizadores, también destacaron la importancia de impulsar iniciativas culturales como una estrategia para la construcción de entornos sociales más seguros y participativos. Comentaron que abrir espacios culturales fortalece la convivencia comunitaria y crea alternativas positivas para las juventudes, por ello es que, de Pátzcuaro para el mundo, hoy la danza es expresión de valor.
En conversación con el maestro Diego Acosta, parte del comité organizador, le confirmó que eventos como el Encuentro Nacional de Danza Folklórica permiten seguir abriendo caminos de participación social para los jóvenes, alejándolos de contextos de violencia y generando puentes de comunicación que contribuyen a su formación ética y moral.
La cultura, señaló el maestro Diego Montaño, tiene la capacidad de construir comunidad, generar sentido de pertenencia y promover valores como el respeto, la disciplina, la solidaridad y el trabajo colectivo.
La elección de Pátzcuaro como sede del encuentro no fue casual. Reconocida como una de las ciudades con mayor tradición cultural en el país, esta localidad michoacana ha sido históricamente un punto de encuentro para la promoción de las artes, la música, la danza y las tradiciones indígenas y mestizas.
El Segundo Encuentro Nacional de Danza Folklórica del Adulto Mayor dejó claro que el trabajo cultural responde a necesidades reales de la sociedad: la necesidad de identidad, de participación, de convivencia y de transmisión de valores.
Las personas adultas mayores que participaron en este encuentro no solo ofrecieron un espectáculo artístico; también demostraron que la cultura es una herramienta de transformación social, capaz de unir generaciones y fortalecer la cohesión comunitaria.
Al concluir la jornada, el público despidió a los grupos participantes con aplausos prolongados, reconociendo en cada paso de danza no solo la belleza del folclor mexicano, sino también la fuerza de una tradición que sigue viva gracias al compromiso de quienes la practican y la comparten




