La opción
MORELIA, Mich., 6 de octubre de 2025.- Cuando por alguna razón toca ir a las clínicas del IMSS, hay que hacer un ejercicio de conciencia sobre el tiempo que uno puede pasar ahí, sobre todo haciendo filas, porque el tiempo de las esperas puede ser incalculable.
La fila sigue siendo el método, no importa si se marcó un horario para una consulta, o para estudios, eso no importa ni es relevante, sino llegar lo más temprano posible para tener un lugar en la fila, porque paradójicamente ya para cuando es la hora que se marcó, la fila es impresionante.
Entonces surge la duda ante esta paradoja; por qué se asigna un horario que difícilmente se va a poder cumplir. Nadie lo sabe.
Al llegar a la zona de consultas, hay que preguntar quién es la última persona, se eligen cuatro fichas de consulta y los demás se colocarán en otra fila general a ver si alcanzan a ser atendidos.
La fila para obtener medicamentos es por lo general otro dolor de cabeza. Habrá horarios en los que no haya tantas personas, pero la regla es la fila larga, en la cual lo mismo esperan jóvenes que personas de la tercera edad. Estos últimos agradecen el paso de esta fila por área de butacas, y cuando no, así usen bastón toca esperar más de una hora, mucho más.
Llama la atención que se encuentran disponibles siete cajas de las cuales por lo regular solo funcionan dos y en algún momento quizá tres y hasta cuatro.
Además hay un anuncio del sistema de gestión de turnos para los medicamentos, el cual consta de tres pasos: imprimir el ticket con el turno, tomar asiento y esperar a que nombren el turno en las pantallas, y finalmente acudir a la ventanilla que corresponde para surtir el medicamento, sin embargo esto no funciona.
En el caso de los estudios de laboratorio que llega a solicitar algún galeno, el mismo laboratorista que atiende cuestiona por qué pide el médico asignado un estudio con carácter de urgente si la cita será, en el mejor de los casos, dentro de un mes.
En la fila mañanera del día de la toma de muestras para el estudio de laboratorio, el paciente se da cuenta que el horario de atención es una frase en desorden, porque por un lado está el horario que asignaron y cosa muy distinta es la atención. Aunque la fila impresiona -una señora aseguraba que saldría de ahí por la tarde- el servicio es relativamente más ágil, digamos que puede variar de una a dos horas.
Al final de la jornada, de la que se debe mentalizar la persona para pasarse un tiempo no determinado, uno se pregunta si estarán viviendo lo mismo en Dinamarca.





