Andy, el patriota de la visa cancelada
El valor del amor.
Gerardo A. Herrera Pérez
El amor se expresa en sentir las dimensiones de lo humano, del otro, ya que es dinámico; y es que el amor se coaliga con la paz, y así se viven ambos en lo profundo del ser, de su humanidad para buscar respetar y venerar la vida, esa vida que muere, pero esa misma vida que incluye en unicidad a los seres vivos y a los elementos de la naturaleza.
Donde vivimos, aquí en Morelia, en Aguililla, Tancítaro, Huaniqueo, Uruapan, Lázaro Cárdenas, Aquila, Zitácuaro, Ciudad Hidalgo, Cuitzeo, Zamora, en Tepalcatepec, es decir, en cualquier parte de Michoacán, requerimos que, nuestra humanidad se haga de la paz espiritual. El amor, y la espiritualidad en paz, alimenta a la humanidad, y es que desde dentro del ser toca el corazón de las personas, y puede actuar para dialogar con la otredad en la paz, así la paz esta hecha de reverencia, respeto, tolerancia, la comprensión, el ser benevolente frente a las limitaciones del otro y ello fortalece el lazo de amor.
Cuando el amor y la paz coaligan en una pedagogía de vida, se alimenta el amor en el otro y desde mi mismidad, el cuidado, la voluntad de entregarme y de recibir, la comprensión del otro, frente a mi comprensión, el perdonar o disculpar, frente a recibir el perdón.
Nuestro mundo se encuentra perturbado, por ello, la importancia de dar amor, de dar paz, de enseñar con el ejemplo a mandar obedeciendo, a trabajar la espiritualidad.
Es difícil pensarlo pero la paz y el amor podrán estar entre nosotros aquí en Michoacán, entre la inmensa humanidad que incluye comunidades originarias, pueblos, culturas y sus esculturas, montes, lagos, el océano, los bosques, y la tierra caliente, las huertas de aguacate, y otros frutos, los cultivos de maíz y chile, podrá estar en las manos que hacen los alimentos de hombres y mujeres, las mismas que deberían cuidar a niños y niñas y adultos mayores, y cuando esa paz y amor estén ahí en el corazón del otro, estaremos serenos, emancipados, críticos, porque al fin sabemos que la paz y el amor nos dieron tranquilidad y el rumbo de la pedagogía de la vida.




