De frente y de perfil
El Tesoro Invisible La Salud Mental
La salud es, sin duda, como dicen los mayores, un tesoro. Estar en plenitud de nuestras capacidades nos permite realizar las actividades que amamos: disfrutar una buena comida, practicar nuestro deporte favorito, andar en bicicleta, leer un buen libro o deleitarnos con la música que nos gusta. En fin, la salud es el vehículo que nos permite buscar la felicidad.
Pero cuando la salud falta, el escenario se transforma. La zozobra aparece y nuestra forma de ver la vida cambia. Con el paso del tiempo, el cuerpo inevitablemente envejece y, conforme los años avanzan, llegan también los malestares.
En mi caso, lo noté al cruzar la cuarta década de vida. Fue ahí donde comenzaron a presentarse situaciones que antes no existían: el repentino dolor de rodilla, la molesta espalda o la inoportuna intolerancia a la lactosa, sin mencionar la pérdida de cabello. Estos "problemillas" son los clásicos del paso del tiempo, pero hay un tema del que se habla poco y es vital para el desarrollo pleno del ser humano: la salud mental.
El diccionario define a la mente como: el conjunto de capacidades cognitivas y procesos psíquicos, pensamiento, memoria, emoción y conciencia, que nos permiten interpretar y reaccionar al entorno. Bajo esta premisa, la mente nos permite vivir en plenitud; si algo falla en este complejo sistema, se afecta profundamente nuestra forma de existir.
Lamentablemente, por miedo o tabú, muchas veces no reconocemos un padecimiento mental. No pedimos ayuda y, por lo tanto, vivimos enfermos, cargando con las consecuencias que esto implica para nosotros, nuestras familias y nuestro entorno. La salud mental, como cualquier otro padecimiento físico, debe tratarse con expertos. Reconocer el problema y atenderse adecuadamente es lo que nos permitirá vivir con dignidad.
Por otro lado, el Estado ha sido incapaz de atender estos padecimientos de forma integral; a duras penas logra cubrir las urgencias físicas básicas. Sin embargo, por el gran número de casos, la salud mental debería ser valorada en su justa dimensión: como un problema crítico de salud pública.
Panorama Global (2025-2026)
La salud mental ya no es un tema secundario; es el segundo factor de discapacidad en el mundo.
Situación en México
En nuestro país, los datos reflejan un aumento significativo en la demanda de servicios, especialmente entre los sectores más jóvenes.
Por lo pronto, la tarea empieza con nosotros. Si sospechamos que tenemos un padecimiento de esta índole, reconozcámoslo. No nos aislemos; es fundamental estar acompañados en estos procesos y buscar ayuda profesional. Existen líneas telefónicas en diversas instituciones que brindan orientación gratuita para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado.
Finalmente, les propongo un ejercicio de empatía: cuando caminemos por la calle y veamos a alguien con un comportamiento fuera de los "estándares sociales", no juzguemos. Si podemos, ayudemos. No sabemos si ese ser humano está sufriendo en silencio el tormento de una enfermedad mental.
Recordemos que estas enfermedades no solo afectan al individuo; impactan a la familia y a la sociedad en su conjunto. Cuidar la mente es, también, cuidar nuestro tesoro que es la salud.




