Némesis
Experto en gobierno y asuntos públicos.
Mariposas Monarca y Talamontes: El Invierno Crítico
Con el cambio de estación, empieza el frío en el hemisferio norte y, con la llegada del Viejo Invierno, cambia la dinámica en el planeta Tierra. Para nosotros los mexicanos, es también época de abrigarse, sobre todo en las montañas y zonas del norte del país, donde las noches gélidas son la señal del Sueño de la Tierra.
También en el centro del país y en el Valle del Anáhuac el frío aprieta. Es entonces cuando muchas personas sin hogar, que han hecho de la calle su casa, resienten la dureza del Señor del Frío. Buscan cartones y salidas de aire acondicionado en las rejillas y alcantarillas para mitigar un poco las bajas temperaturas.
No lejos de aquí, en los hermosos bosques de Oyamel, otros seres vivos maravillosos buscan refugio del Aliento de Cristal que producen los vientos del norte. Estas son las mariposas monarcas. Ellas viajan miles y miles de kilómetros desde los bosques de Canadá y el norte de Estados Unidos para, tal como harían buenos retirados o pensionados norteamericanos, buscar un cálido invierno en México, al sur de la frontera.
La mariposa monarca (Danaus plexippus) es un icónico insecto norteamericano, conocido por su llamativo color naranja y negro, su veneno natural obtenido del algodoncillo (su única fuente de alimento larval) y, sobre todo, por su asombrosa migración masiva.
Cada otoño e invierno, millones de estas mariposas viajan miles de kilómetros para hibernar. Esta hazaña es lograda por una generación especial ("Matusalén") que vive meses en lugar de semanas. Imaginemos cómo cruzan miles de kilómetros en esta travesía, sorteando cientos de dificultades, y cómo cada año regresan a sus amados bosques generación tras generación. Guiadas por su "GPS natural" integrado, transmiten esta enseñanza de supervivencia a las más jóvenes.
La monarca es un símbolo cultural y un importante polinizador, pero enfrenta serias amenazas debido a la pérdida de hábitat y el uso de pesticidas, lo que hace cruciales los esfuerzos de conservación trinacionales para proteger sus rutas migratorias y santuarios de hibernación.
Los bosques de Michoacán y Estado de México son muchas veces devastados por talamontes clandestinos. Al derribar estos árboles, no solo acaban con la naturaleza y lo que ella significa, sino que ponen fin también al lugar de descanso de las mariposas.
La tala clandestina en México es una problemática socioambiental crítica caracterizada por la operación de redes criminales y la grave deforestación de áreas forestales clave. El problema va más allá de la simple pérdida de árboles, impactando directamente la seguridad, la economía y el medio ambiente del país. Un crudo ejemplo es el llamado “Bosque de Agua” que es el que captura, filtra y recarga los acuíferos que abastecen a más del 70% del agua que se consume en la zona metropolitana del valle de México, y que ha perdido el 40% de su superficie debido a la tala clandestina.
Existen múltiples programas gubernamentales para la supuesta protección de estos bosques, pero la realidad es que el problema es sistémico: la tala ilegal continúa porque existe mercado para esta madera, y el crimen organizado ve en esta depredación una forma de lucro fácil. Es un problema complejo que requiere una acción coordinada y efectiva por parte de las autoridades y la sociedad para proteger los recursos forestales vitales de México.
Esperemos que se cree conciencia y que cada uno haga su parte. En especial, esperamos del gobierno que conservemos el hábitat de estos seres vivos y que sigamos por muchos años recibiendo la visita de estos maravillosos ejemplares, y de todos los demás animales migratorios que ven en las aguas cálidas y en los bosques templados de México un refugio del Señor del Frío que desciende como el gran reposo sobre la superficie, y recordemos que solo en la quietud del Sueño de la Tierra se gestan las raíces de la primavera prometida.