Teléfono rojo
El viernes por la tarde corrió el rumor muy fuerte de que Ricardo Monreal se trasladaba a palacio nacional a un encuentro con el presidente López Obrador. Eso se confirmó a la brevedad, pues las imágenes que trascendieron nos hicieron dar cuenta de inmediato. De hecho, ese contingente lo encabezó el coordinador de Morena en la Cámara Alta que, con júbilo y entusiasmo, caminó por la puerta principal. Estaba garantizada su asistencia, y su nombre figuraba en la lista de invitados.
Esto confirma que, desde enero, hay un nuevo giro a la estrategia presidencial. Solo era cuestión de tiempo para que Ricardo Monreal y el presidente López Obrador, se reunieran. De hecho, el propio secretario de Gobierno anticipó esa posibilidad en la entrega de la medalla Belisario Domínguez. La cuestión es que, desde ese momento, a la fecha, el clima de crispación y los ánimos han subido de todo de parte de la oposición. El mismo mandatario comentó que no había condiciones para asistir a la vieja casona de Xicoténcatl.
Tuvieron que ser las circunstancias políticas y legislativas las que cuadraran el anhelado reencuentro entre Ricardo Monreal y López Obrador. Además de ello, hay razones poderosas para que- el zacatecano- ocupara ese lugar que le corresponde desde que el presidente abrió el juego sucesorio. Me refiero al reconocimiento que afortunadamente llegó antes de que la división permeara en las bases del lopezobradorismo. Es obvio que el mandatario federal sabe de la capacidad y oficio político del coordinador de los senadores; el primer gesto de ello se manifestó en enero, a través de la carta que envió Mario Delgado.
Tras meses de haber recibido el reconocimiento oficial, solo falta dar ese paso. Y ese momento llegó: el senador Ricardo Monreal regresó a Palacio Nacional a entrevistarse, ni más ni menos, que con el presidente López Obrador, con quien ha caminado y acompañado en más de 26 años de lucha democrática. De hecho, la fotografía que circuló desde el corazón de la presidencia de la República retrata la unidad y fortalece la victoria contundente de Morena, no solo en las elecciones del 2023, sino las del 2024.
Y lo que hizo el presidente se dio en el momento perfecto. Con esa expresión el presidente provoca un efecto en dos vertientes distintas. Primero, alimenta la unidad con liderazgos de peso como Ricardo Monreal, que a pesar del veto presidencial que vivió, jamás se rindió ante la adversidad, pues la invitación que personalmente le hizo el mandatario a Palacio Nacional, es el gesto más claro de que, el liderazgo del zacatecano, es fundamental para encarar los retos venideros. De hecho, enfrentar los desafíos que se avecinan, sin el coordinador de los senadores de Morena, hubiera sido un error político y estratégico del mandatario federal.
Otro de los efectos que provocó la unidad entre las figuras de peso de Morena y el presidente, es que socava más la esperanza de competencia de la oposición. Es decir, el anhelo del contrapeso era que el lopezobradorismo sufriera una ruptura irreparable para poder sacar provecho de la situación. Eso sí hubiese puesto contra las cuerdas a Morena para refrendar la continuidad. Por ello, el simple hecho de sumar a todos genera más las condiciones de triunfo para el presidente, pues calma la tensión, lima asperezas, y de paso fortalece la estructura.
Todo ese giró pasó a un mejor escenario con el gesto del presidente. Se notaba, en ese sentido, las caras de alegría tanto del presidente, como del coordinador de los senadores de Morena. Ambos se liberaron de esa gran presión mediática que se generó por tanta especulación de sí hubo un rompimiento o no. De hecho, sea cual fuese la hipótesis de esta pausa que duró casi dos años, López Obrador y Ricardo Monreal, se vuelven a reencontrar en palacio nacional, como en momentos anteriores que eran recurrentes los desayunos.
Finalmente, se rompió el cerco que existía y, en esta nueva etapa, tiene que fluir el piso parejo para los cuatro aspirantes presidenciales. Recordemos que, en ese sentido, Ricardo Monreal, aspirante presidencial de Morena, recibió el reconocimiento oficial apenas en enero después de haber enfrentado el diluvio. Por ello, sin lugar a dudas, el reencuentro del presidente y Monreal, viene no sólo a revitalizar la fortaleza interna, sino que eleva el nivel de competencia.
Y siendo Monreal un político de las grandes ligas, y una vez aprobada y avalada su aspiración de parte del presidente López Obrador, su percepción crecerá en las próximas semanas. Con ese reconocimiento, el coordinador de los senadores de Morena tiene las condiciones dadas para ser, ni más ni menos, que el sucesor del mandatario federal. De por sí creció justo en el momento en que abrieron la metralla contra él; se mantuvo con buen nivel de competencia y aceptación de militantes y simpatizantes del partido.
Imaginen ustedes cómo aumentará su posición en las encuestas luego del impulso que le ha dado el presidente, máxime que siempre estuvo muy cerca de López Obrador en ambas fotos que publicó el mandatario. Es decir, lo qué ilustró una imagen dice más que mil palabras; solo es cuestión de poder descifrar los gestos que manda AMLO y, en esa coyuntura, Monreal permaneció palmo a palmo con Andrés Manuel.




