La opción
Hace ya varios años, en la librería Voces en su tinta, en la Ciudad de México, converse con Guillermo Noriega, con él, reflexionamos sobre algunos aspectos de la diversidad sexual, él es un teórico de mucho prestigio, autor de diversos textos, uno de ellos me lo obsequio aquella tarde.
El tema fue reflexionar y posicionar el concepto diversidad sexual, del cual él ya había escrito cientos de páginas, me decía que el concepto tenia varias problemáticas, la primera un término bajo un enfoque de eufemismo, para referirse públicamente a individuos o grupos estigmatizados con palabras altisonantes, yo agregue recuerdo en aquellos tiempos, mecanismos de opresión que también generan discursos de odio, prejuicios, discriminación y otros.
También me señalaba que era un concepto sombrilla, para cubrir a esos individuos o grupos por sus prácticas sexuales o su identidad sexo-genérica. Otra forma de concebir el concepto era la de referirse a la trilogía de prestigio “macho-masculino-heterosexual” contra de un perfil disidente sexual, agregaría yo, le comenté en aquella reunión donde presento uno de sus libros, y que adicionalmente, como cuarto elemento, que vive en sus mandatos de masculinidad y potencias, a las que se refería Risa Segato.
A la vuelta de los años, el término conceptual sigue deconstruyéndose y construyéndose, nuevas categorías disidentes han aparecido y nuevas formas de interpretar la diversidad o disidencia desde el pensamiento crítico. En el mes del orgullo del disidente sexual, es importante conservar nuestra dignidad y saber dónde estamos parados.
En este sentido, y después de muchos años de trabajo en el tema, ya como activista, académico, servidor público, y persona viviendo en una orientación sexual no hegemónica, entiendo otro elemento adicional a la complejidad del concepto de diversidad sexual, no es un tema sexual per se, es un asunto que plantea revisar las prácticas sociales, los discursos que alrededor del concepto se da, expresiones, los referentes simbólicos (violencias simbólicas de Pierre Bordeare) de la trilogía de la sexualidad (para mí, con un eje adicional de mandatos y potencias Rita Segato), sobre todo en estos momentos de una vida líquida (Zigmunt Bauman), de hiperconsumo (Guille Lipovetsky) en la cual existe una diversidad de ser gay o bien, ser heterosexual desde lo social, cultural, económico, lingüístico, étnico y donde se encuentran imbrincadas los procesos sociales del modelo Neoliberal.
Observar los derechos humanos y libertades de las poblaciones diversas sexuales, ha posicionado temas vinculados con priorizar los derechos sexuales y derechos reproductivos (procreativos), dejando de lado el valor político de la resistencia a un sistema heteronormado que aplica mecanismos de opresión en contra de lo diferente y que hoy requiere de precisar los índices de inclusión de dicha población en la participación en cuestiones tan importantes como la intervención política y cívica, seguridad personal y violencia, cuestiones económicas, de educación y salud, entre otras.
Y es que, baste observar las distintas expresiones de las llamadas marchas del orgullo o Pride, para comprender la diversidad social, cultural, étnica, política, dogmática, religiosa, lingüística que tiene ya este concepto de diversidad. Por ello, insistimos que antes se trataron de homogenizar las identidad sexuales a través de una subdivisión, hoy a la vuelta de los años, han surgido nuevas categoría y minorías eróticas con gustos especializados, expectativas, necesidades y formas de ser y estar con el otro o con los otros, lo que permite identificar otras identidades sexuales y trabajar con estas complejidades.
Como es de muchas personas conocidas, desde los años ochenta del siglos pasado que llegue a Michoacán, participé en diversos procesos sociales de atención de personas viviendo en condición de diversidad sexual, y posteriormente impulse un proyecto a través de Grupo de Facto Diversidad Sexual, que permitió acceder al diseño, negociación y colocación en la agenda pública que luego fueron aprobados, diversos marcos normativos y políticas públicas.
A la vuelta de estas ya cuatro décadas puedo expresar por lo que me toco vivir e incidir que es conveniente hablar de disidencia sexual y la resistencia y no desde la diversidad sexual, porque hacerlo nos permite un posicionamiento de carácter político y de poder, es decir, de resistencia a la heteronormatividad, de donde provienen diferentes recursos y ello, podría cambiar el sentido que requiere la independencia de mantener la problemática social y no modificar las dinámicas de trabajo colaborativo, de hacerlo tendría consecuencias, al terminar agradeciendo a los gobiernos en los discursos, de ahí la importancia del trabajo de Enrique Dussel en su texto, Derechos vigentes, nuevos derechos y derechos humanos, en donde pone al centro a los movimientos sociales y sus luchas sociales.




