“El amor I”

Las personas somos complejas, instintivas y emocionales, lo que es parte de la magia de la existencia, a su vez, el amor parece tener diferentes matices e intensidades.

Detenernos un momento de vez en cuando a reflexionar acerca del amor que sentimos y la persona por la que lo sentimos nos puede ser útil para tener mayor claridad en nuestra vida y vivir mejor.

Cuando un niño pregunta ¿qué es el amor?, una respuesta que solemos escuchar es: “… tienes que vivirlo”; lo que parece evidenciar lo indescriptible que es, o lo complejo y versátil que puede llegar a ser; aun así, es importante entender que el amor no es un producto terminado, no es “algo” que cuando se tiene permanece… El amor es un proceso que nutre nuestras vidas en el día con día, proceso que tiene que mantenerse, alimentarse, fomentarse, promoverse diariamente con pequeños detalles y al mismo tiempo, es un proceso que tiene que adaptarse a los cambios naturales que tenemos como personas y que tienen nuestros semejantes, sean estos un hijo, una pareja o un amigo.

Existen varias perspectivas desde las cuales se puede abordar el tema del amor, de hecho, si miramos al pasado encontraremos miles de tratados, poemas, canciones, libros, publicaciones, estudios y demás expresiones humanas acerca del tema. Por ello, la intención es tratar de simplificar y clarificar el concepto desde una perspectiva un poco más práctica y funcional que nos permita comprender qué hacer con lo que sentimos para vivir mejor y tener relaciones más saludables que enriquezcan nuestra vida; ya que, cuando el ser humano no es consciente y responsable de lo que siente, y no toma el control de sus pensamientos, sentimientos y acciones, reacciona a partir de las emociones, básicamente siendo irracional, y cuando del amor se trata, podemos encontrar las peores atrocidades que puede cometer un ser humano.

Al parecer no hay un consenso acerca del número de emociones y sentimientos que puede experimentar una persona, la lista más amplia que encontré es de 250, entre ellos el amor. Una confusión frecuente es la diferencia entre emociones y sentimientos. De acuerdo con www.hernandezpsicologos.es: “Una emoción es un conjunto de respuestas neuroquímicas y hormonales que nos predisponen a reaccionar de cierta manera ante un estímulo externo (algo que veo u oigo) o interno (pensamiento, recuerdo, imagen). Las emociones son transitorias, lo que hacen que nos saquen de nuestro estado habitual, nos impulsan y motivan hacia la acción. Por otro lado, El sentimiento es la suma de emoción y pensamiento, es decir, es el resultado de las emociones. Una emoción se transforma en sentimiento en la medida que uno toma consciencia de ella. El sentimiento es la vivencia de nuestra experiencia emocional es decir, en el sentimiento interviene además de la reacción fisiológica un componente cognitivo y subjetivo. Por tanto, un sentimiento se da cuando etiquetamos la emoción y emitimos un juicio acerca de ella. Los sentimientos suelen durar más tiempo que las emociones, y se dan después de las emociones, no hay sentimiento sin emoción”. En resumen, parece que el amor es un sentimiento… el enamoramiento inicial, la atracción y el placer de estar con otra persona que nos gusta, no es amor, aunque es un hecho que estos eventos nos llenan de diversas emociones.

Percepción es realidad, lo que percibimos es interpretado en nuestras mentes por la cultura y la información que hemos recibido desde niños; así el amor, como tantas emociones y sentimientos, surgen a partir de la información que tenemos, cómo la procesamos y los pensamientos conscientes o inconscientes que surgen de este proceso, modificando inclusive la química de nuestro cuerpo, haciéndonos sentir de cierta manera.

En este orden de ideas y desde la perspectiva que estamos abordando, se hace evidente que el amor no tiene que ver con otra persona, me explico, el amor que sentimos sucede dentro de nosotros, aunque cierto es que lo puede detonar otra persona, inclusive sin saberlo. En las relaciones de pareja, por ejemplo, cuando nos sentimos bien porque amamos a alguien, ¿qué está sucediendo en realidad?, cuándo le decimos a alguien: te amo, ¿a qué nos referimos? ¿“Te amo” nos lleva a actuar en beneficio de la persona a la que amamos, o “te amo” es una expresión que comunica cómo nos sentimos? El punto es que a veces ni siquiera nos detenemos un momento a reflexionar sobre el amor que sentimos, sus implicaciones para nuestra vida y la forma en que nos conducimos, y simplemente damos por sentada su validez, más aún cuando “el amor” es probablemente el sentimiento más glorificado por la sociedad humana, como si fuera perfecto, incuestionable y que todo lo puede, y que todo lo que se haga en su nombre se presume “correcto”, cuando no es así… Así de sencillo.

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Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser, Sr. y Santiago Heyser, Jr.

Escritores y soñadores