Cada domingo en el espacio Diálogos de Vida, Santiago Heyser Sr. y Santiago Heyser Jr., ambos Coach de Vida certificados por la Federación Mexicana de Life Coaching, atenderán temas sobre la vida, sus problemas y una propuesta de solución. Si quieres que se atienda un tema o una situación en particular, escribe al correo: [email protected] (sin acento). Todos los correos serán contestados y las situaciones que destaquen serán publicadas en el espacio dominical de Quadratín. Los correos son confidenciales, no firmes con tu nombre, usa un seudónimo para que te identifiques con la respuesta, ej. “Creo estar enamorada… firma: Mal Correspondida”. Atentamente, Quadratín.

“La pareja VI: El objetivo”

Las razones por las que buscamos vivir en pareja varían en función de quiénes somos, cómo hemos sido educados y, en general, de la información que hemos recibido de nuestro entorno…

El punto es:¿alguna vez nos hemos puesto a reflexionar cuál es el objetivo de tener pareja o simplemente lo damos por sentado?

Históricamente las personas han buscado vivir en pareja para cubrir diferentes tipos de necesidades: sociales, físicas, emocionales, psicológicas, reproductivas, y, hasta económicas. Aunque estas razones engloban los principales motivos, la mayoría de nosotros tiene una agenda personal al respecto, un objetivo u objetivos que comúnmente están asociados a expectativas, a deseos personales, muchas veces en el subconsciente. Algunos ejemplos clásicos son: la mujer que tiene por objetivo sentirse segura de un hombre que la provea; o el hombre que busca a la mujer que se encargue de la casa y los hijos. Algunas de las parejas tienen como meta impulsar sus carreras profesionales y no tener hijos, o simplemente buscan ahorrar costos al vivir juntos… la lista puede ser extensa, pero, si bien es cierto que cada quien tiene el derecho formar pareja en función de sus inquietudes y necesidades personales, la realidad es que muchas parejas terminan en conflicto por falta de claridad al respecto, ya que las cosas no siempre se dicen, ya sea por negligencia, por inocencia, por falta de claridad personal o con alevosía para manipular.

 Ya sea por costumbre, por imitación familiar y/o porque vemos este modelo replicarse infinidad de veces en series de TV y películas, tendemos a creer que el objetivo es vivir en pareja como si ésta fuera una unidad en donde dos individuos de vuelven uno para avanzar en la vida. Seguro te será familiar el cliché de “mi media naranja” o el de “encontrar a esa persona que me complementa”; sí, suena genial, romántico y hasta idílico, pero la realidad nos demuestra que esta forma de idealizar a la pareja es un error, sólo hay que ver que las personas no viven plenas ni felices, que son muchas, lo peor es que terminamos justificando este modelo disfuncional con comentarios como “todas las parejas tienen problemas” … ¿y eso qué?, ¿por qué todos tienen problemas está bien que vivamos así? Cuando queremos vivir la pareja como unidad perdemos la individualidad y terminamos renunciando o sacrificando una parte de nosotros en beneficio de “la pareja”, lo que malamente se interpreta como un acto de amor, ya que, si realmente amamos a alguien, lo último que querríamos es que renunciara a sí mismo o dejara de ser quien es, ¿cierto?, en última instancia, si la persona de la que estamos enamorados deja de ser quien es, ha dejado de ser la persona de la cual nos enamoramos ¿de acuerdo?

El problema con estos objetivos que tienen en común la idea de cubrir una necesidad o de complementarnos y, que son tan aceptados e impulsados socialmente, se basan en la premisa de que somos seres incompletos, o que el estado ideal es en pareja, lo cual es una equivocación, si bien en ocasiones nos podemos sentir así, esto no significa que sea verdad, ya que cada ser humano es un ser completo, una vida en sí misma.

            Si vemos las cosas desde otra perspectiva, podríamos explorar un concepto más amplio que el de la pareja: ¡El sentido de la vida! Si cada ser humano vive para crecer y desarrollar su potencial, el objetivo de la pareja debiera ser procurar al ser amado para que crezca y se desarrolle en su individualidad, ya que ese es el sentido de su vida, en lugar que el objetivo de la pareja sea que haga lo que yo quiero y que cubra mis necesidades y deseos. Visto con este enfoque, la pareja no es una unidad, de esta manera la pareja significa sinergia, en donde el desarrollo y crecimiento de cada individuo a plenitud, da por consecuencia algo mayor a la suma de sus individualidades, convirtiendo a la pareja en un núcleo al cual aporto lo que soy y no del cual extraigo lo que creo que me falta… Así de sencillo.

Recuerda, si quieres que atendamos una situación en particular, escríbenos a: [email protected]

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser, Sr. y Santiago Heyser, Jr.

Escritores y soñadores