La opción
“Infidelidad II”
Cada domingo en el espacio de: DIÁLOGOS DE VIDA, sin tintes religiosos y bajo la batuta de Santiago Heyser, Coach de Vida certificado por la Federación Mexicana de Life Coaching, atenderemos temas sobre la vida, sus problemas y una propuesta de solución.
Si quieres que se atienda un tema o una situación en particular, escribe al correo: [email protected] (sin acento) Todos los correos serán contestados y las situaciones que destaquen serán publicadas en el espacio dominical de Quadratín.
Todos los correos son confidenciales y por favor, no firmes con tu nombre, usa un seudónimo para que te identifiques con la respuesta. Seudónimos válidos son nombres de flor, de estrellas, planetas, animalitos, sentimientos o cualquiera no ofensivo que te haga sentir bien; ej. Creo estar enamorada… (firma: Mal correspondida)
Este domingo hablaremos de: “La infidelidad”; el próximo domingo hablaremos de la sexualidad.
En tanto ¡Se feliz!...
Atentamente
Quadratín
“Infidelidad II”
Uruapan, Michoacán, 18 de mayo del 2019
Una de las cosas que me conflictúan, es el concepto de “pecado” con el que etiqueta mi religión una expresión natural y humana como lo es el sexo en libertad.
El sexo es una expresión humana de nuestra bellísima, gratificante, eficiente y excitante naturaleza, tan es así, que es el camino que la naturaleza tomó para dar continuidad a la vida. Etiquetar el sexo como “pecado”, es una de las aberraciones culturales que más daño han hecho a la humanidad al pretender hacernos vivir con culpas, por ser como somos. Comparto una historia: “Él le puso su mano en la rodilla, la obscuridad del cine era su cómplice, ella sintió una sensación nueva que recorría su cuerpo y percibió la tensión en su vientre,… nada dijo… El silencio de ella lo animó para seguir… El subió lentamente su falda y sus dedos llegaron a sus muslos, abrió su mano y la palma reposó en la piel de ella mientras sus dedos separaban sus piernas que le transmitían una sensación agradable por la suavidad de su piel y por su calidez, ella seguía tensa, estaba excitada, era algo nuevo, ella lo sintió pero de su boca no salían palabras, nada había que decir, estaba disfrutando sensaciones que no podía describir. Sin perder el contacto con su pierna el subió la mano lentamente, sus dedos rozaron la pantaleta, ella no se pudo contener, la tensión de su vientre se tornó en un espasmo de placer indescriptible, su respiración cambió, cerró los ojos, su corazón brincaba frenéticamente, estaba viviendo su primer orgasmo adolescente. El la sintió, presionó con su mano con suavidad, nada dijeron, después de un momento que pareció eterno, el retiró lentamente su mano, se acercó con ternura a su mejilla y le dio un beso,… mientras, ella recuperaba su respiración tranquila para continuar viendo la película que nunca olvidará.”
¡No!, no pretendo escribir una novela erótica, lo que platico es de la vida real, fue la experiencia que me compartió una bellísima mujer ya hace algún tiempo; la que creo describe nuestra naturaleza sexual ¡Así somos! ¡Y ser así es un milagro de la vida! ¡Algo que debemos festejar!... ¿Y eso que “pitos” tiene que ver con la infidelidad?, te preguntarás estimado lector ¡Pues todo!; en mi opinión: la infidelidad, como equivocadamente la entendemos, es la manifestación física y emocional de nuestra naturaleza humana para satisfacer la búsqueda de placer que es instintiva; como lo lees, estimado lector; la infidelidad, en mi opinión, es la satisfacción de una necesidad humana, física o afectiva; es decir, no es solo sexual la infidelidad; conozco muchas personas cuyos sentimientos, emociones o fantasías se inclinan por otra persona diferente a su pareja, que en mi opinión son infieles, aunque no haya de por medio contacto sexual. Como conozco a muchas personas que tienen una aventura sexual sin que medien emociones o compromisos y que en mi opinión no son infieles, solo son promiscuos. Cito lo expresado la semana pasada en el primer artículo sobre el tema: “Infidelidad y promiscuidad son dos cosas diferentes, la promiscuidad es simplemente el deseo que se tiene por otra o varias otras personas y la infidelidad implica el alejamiento o desamor de la pareja y el encuentro en intimidad con otra persona con la que se construye una relación fundamentada en emociones nuevas y sentimientos “amorosos”. La promiscuidad, en mi opinión, es algo instintivo y eminentemente físico, la infidelidad, en mi opinión, es algo emocional.” En otras palabras, en mi opinión no son los hechos (tener sexo) los que definen la infidelidad, es la motivación y el involucramiento emocional lo que define la infidelidad, que se puede dar con o sin sexo de por medio.
Lo sé, voy contracorriente de la cultura novelera que caracteriza a nuestra sociedad y le quito de pasada un “nego$io” a mi Iglesia, al quitar del catálogo de pecados el libre intercambio sexual y catalogarlo solo como una capacidad maravillosa que puso el Creador (para los creyentes) o la naturaleza (para los no creyentes), para disfrutar de nuestra humanidad (de la vida) y como motivador, a través del placer y el apetito sexual, del intercambio de fluidos que generan vida.
¿Estoy recomendando la promiscuidad bajo el argumento de que somos seres sexuales? ¡No!, para nada, creo en la libertad de las personas y en su “unicidad”, en otras palabras: cada quién debe decidir cómo quiere vivir de acuerdo a sus convicciones y en concordancia con su naturaleza y sus deseos; como creo que cada quién es libre de vivir como quiera (mientras no se dañe y no dañe a terceros). ¿Estoy recomendando a los jóvenes que vivan libremente su sexualidad y disfruten de la vida? ¡Tampoco!, creo que para todo hay tiempo y edad: un aguacate verde sabe mal, lo mismo vivir la sexualidad antes de tiempo, esperemos a madurar; lo que si estoy recomendando es que mi Iglesia deje de satanizar a la sexualidad y que respete el diseño que el Creador decidió para nosotros (seres sexuales) y que los padres de familia, responsablemente eduquen e sus hijos en un tema que será definitorio de su calidad de vida: ¡La sexualidad! ¡Por cierto!, dejemos de preocuparnos por asuntos sin importancia como la infidelidad de la pareja y seamos felices… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago HeyserCoach de Vida




