¡La voz de la igualdad!
A casi 62 años del conflicto médico que sacudió a México y lo confrontó nada menos con el estilo autoritario del presidente Gustavo Díaz Ordaz de noviembre de 1964 a septiembre de 1965, de nueva cuenta surge la protesta de especialistas de la salud pública denunciando olvidos y sacrificios de una severa crisis en el sector.
El 9 de diciembre de 1964, pocos días después de su toma de posesión, el presidente Díaz Ordaz se vio obligado a recibir una comisión especial de médicos que habían hecho un plantón de varias horas afuera de Palacio Nacional exigiendo una audiencia especial. Con ese conflicto y una respuesta de un no contundente a la presión social bautizó Díaz Ordaz un sexenio de confrontación con la sociedad insatisfecha en las calles que condujo al colapso autoritario con el movimiento estudiantil-popular del segundo semestre de 1968.
El 27 de noviembre de 1964, 206 médicos fundaron la Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos, A. C. para reclamar mayores prestaciones de las instituciones oficiales: el ISSSTE, el Seguro Social y la Secretaría de Salubridad y Asistencia. Sin embargo, la primera reacción gubernamental fue contundente: cuentan las crónicas que pocas horas después de darse a conocer la nueva organización social, todos sus integrantes fueron cesados de manera fulminante.
El pliego petitorio de la Asociación de 1964 encuentra resonancia y parecidos en las demandas actuales de los médicos del sector público: crecimiento desmesurado de la medicina pública sin apoyo, entonces un déficit aproximado de 15,000 médicos, disminución de los salarios a médicos y practicantes, personal médico en el sector público sin seguridades de contratos o basificación, desequilibrio económico entre los diversos niveles del personal, insuficiente salario que obligaba al personal médico a buscar empleos complementarios para ajustar ingresos, falta de interés oficial para mantener la preparación y actualización de los médicos y la propia asociación fundada como una manera de defender las condiciones laborales de los burócratas del sector salud.
A 62 años de distancia, el personal médico ha vuelto a salir a las calles ante la sordera gubernamental, pero sobre todo con el efecto indirecto --más como impacto que buscado de manera malintencionada-- del discurso gubernamental del presidente López Obrador de que México tenía un sector salud no sólo igual sino mejor al de Dinamarca, que sigue siendo un ejemplo en todo el mundo.
La respuesta gubernamental de hace 62 años parece reproducirse en la actualidad: la presidenta Sheinbaum Pardo le ha trasladado la atención de las protestas al titular del Instituto Mexicano del Seguro Social, auxiliado por el director del ISSSTE y casi al margen del sistema de toma de decisiones a un secretario de Salud burocratizado e incapacitado para tomar decisiones ni menos aún disponer de presupuesto.
El 9 de diciembre de 1964, luego en su primer informe de gobierno en septiembre de 1965 y otro discurso posterior, el presidente Díaz Ordaz mostró el rostro y el puño duro regañando a los miembros de la nueva Asociación por tratar de presionar a las autoridades y no someterse a la línea verticalista descendiente que fue la imagen dominante del estilo personal de gobernar de Díaz Ordaz:
“Al hablar de la respetabilidad de mi investidura no lo hago con el propósito de ser arrogante ni insolente, ni soberbio. Ya lo dije cuando tomé posesión de mi cargo: soy un servidor del pueblo, pero debo proceder con orden y sistema para poder servirlo mejor. Comprendo que ustedes consideren su problema como el más importante del país. Es natural, pero yo los invito a reflexionar en lo básico y vital de su tarea, pues de ella depende la salud del pueblo el servicio del cual estamos todos nosotros”.
Además de ceses laborales de los organizadores de la Asociación y como respuesta autoritaria del presidente Díaz Ordaz, los principales líderes del movimiento fueron perseguidos penalmente por la Procuraduría General de la República. El libro La democracia en blanco: el movimiento médico en México, 1964-1965, del investigador Ricardo Pozas Horcasitas (coedición UNAM y Siglo XXI editores), registró que tres de los más importantes líderes salieron huyendo del país: el prestigiado médico Norberto Treviño Zapata, José Castro Villagrana y Faustino Pérez Tinajero, de la Alianza de Médicos Mexicanos, se fugaron rumbo a Houston, Italia y La Habana, respectivamente.
El actual movimiento médico se contextualiza por el discurso demagógico de la salud en modo Dinamarca, la crisis presupuestal que reduce a centavos el gasto público de salud por habitante, la llegada con salarios estratosféricos de médicos cubanos que por ley no pueden ejercer en México por falta de una reglamentación equiparable de especialidades y sobre todo el sacrificio del gasto en salud pública para favorecer las becas de dinero regalado.
Hasta ahora, en 2026 como en 1964, la presidencia de la República parece haberse desentendido del conflicto y las demandas de los trabajadores de la salud pública están construyendo un movimiento popular en las calles, como en tiempos de Díaz Ordaz.
Política para dummies: la política está a la vista para quien la quiere ver.
@carlosramirezh
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