Al derecho y al revés
“Una nueva sociedad”
Interesante la charla con Paco y Luis; ¡No!, no son los sobrinos del Pato Donald, son Paco Gallego y Luis Fernández Godard, amigos y luchadores sociales que quiero y respeto.
Años llevamos compartiendo visiones y experiencias al trabajar con comunidades y al impulsar nuevos modelos de convivencia social que, basados en la educación y la formación humana apoyada en la capacitación para lograr un desarrollo económico dentro de un marco jurídico justo y un modelo socioeconómico humanista, permita a todo aquel que trabaje honestamente, vivir con la dignidad de persona libre.
Hace años, la Dra. Alicia, otra buena amiga, michoacana, linda mujer y luchadora social, me invitó a acompañar a un grupo de mujeres purépechas en un viaje a la playa; con aportaciones de gente linda había rentado un camión para llevarlas a conocer el mar; tristemente y hoy arrepentido, no pude acompañarlas. Lo que me mostró al regreso fue excepcional, fotos y videos de mujeres entre 20 y 70 años, mojándose los pies emocionadas, vestidas con sus ropas tradicionales porque no tenían trajes de baño, mojándose con las olas del océano los pies mientras, como niñas, admiraban su inmensidad brincando y bailando de gusto ante esta su primera experiencia con el mar y sus playas… ¿Cómo podemos hablar de hombres y mujeres libres en México, cuando, por sus limitaciones sociales y económicas no tienen los medios para siquiera conocer una playa?, esa fue mi reflexión y desde entonces me ha acompañado en una lucha por tener un mundo justo donde todos, con un trabajo honesto de ocho horas podamos tener una vida digna, entendiendo por vida digna el acceso a: 1.- Alimentos suficientes y de calidad. 2.- Servicios de salud de calidad. 3.- Techo (vivienda). 4.- Vestido. 5.- Educación de calidad. 6.- Un trabajo digno. 7.- Paz y seguridad. 8.- Movilidad. 9.- Acceso al deporte y, ojo, muy importante… 10.- Tiempo de ocio y diversión.
Con esto en mente, Luis inició el diálogo con: -“Estoy en favor de reducir el consumismo exagerado que sólo lleva a la acumulación de bienes innecesarios y a la aceleración de producción de mercancías superfluas que incrementa la polución del medio ambiente y empeora la crisis climática ya innegable. Sólo pondría en cuestión si esta propuesta realmente lleva a la reducción de las desigualdades sociales y por tanto, si promueve una mayor y más justa distribución de la riqueza entre todos los estamentos sociales, creando las condiciones necesarias y suficientes para una movilidad social que permita la reducción o eliminación de la pobreza en el menor plazo posible.”, a lo que contesté: -“De la manera que en las abejas hay reinas y obreras, en los humanos hay gente con diferentes habilidades y capacidades; las desigualdades sociales son intrínsecas de la naturaleza humana; lo que es inaceptable, opino, son los excesos; es decir, la acumulación excesiva de riqueza o de bienes. El problema es: ¿cómo llegar a una distribución justa, en dónde la diferencia entre rico y pobre, trabajador y flojo, creativo y tonto, no sea excesiva? La naturaleza humana es ambivalente, por un lado somos capaces de tener compasión y amor y por el otro somos abusadores; inclusive hoy, aun con todo el avance en humanismo, derechos humanos y marcos jurídicos, el trabajo subordinado tiende a un inmoral modelo de esclavitud moderna.” Paco intervino acotando: -“Considero que hay que tener otra visión además,... que las diferencias sean "por cargo - servicio"... La abeja reina tiene su chamba y las obreras las suyas, ni acumulación ni explotación; la diferencia les da un rol complementario de sobrevivencia -ser pleno-... Así debería de ser entre los humanos (no hemos aprendido de la naturaleza). Todo es complemento para la sostenibilidad.
Entre los mayas, tomar un cargo era signo de dignidad, de servicio. Según un amigo muy sabio, una de las hipótesis de la desaparición de esa gran civilización fue que las autoridades "se montaron" arriba del pueblo (el pueblo los "cargaba") y dejaron de servirlo... por eso son tan importantes los roles de los cargos... Quien carga, sirve... No gana ni explota... y todo en pro del bien común.”
El diálogo me dejó la sensación de la imperiosa necesidad de reconstruir nuestras formas de convivencia con bases humanistas y de manera inteligente y urgente construir sociedades justas respetuosas con el medio ambiente y los recursos naturales, nos estamos destruyendo al tiempo que irracionalmente destruimos nuestro hábitat, el tiempo se nos acaba, pero el camino es claro: ¡Acabemos con el abuso de las personas y con la explotación irracional de recursos! ¡Cuidemos el planeta!; eso sí, dejando de reproducirnos como conejos (el planeta tierra no aguanta), sin olvidar lo expresado por San Pablo: “El que no trabaje, que no coma”… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador




