Teléfono rojo
En México, durante el 2011, se presentaron las reformas constitucionales en donde, “Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley”.
Una tarea trascendente para el Estado mexicano y las autoridades para resguardan, protegen y respetan la dignidad humanos; pese a ello, las autoridades continúan violentando los derechos humanos de la población con violaciones graves a los derechos humanos (desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales y tortura), más aún continúan los feminicidios y crímenes de odio, lo que genera impunidad al no tener sentenciados por dichos delitos.
A 74 años de aprobada la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH, 10 de diciembre de 1948) y la Declaración Interamericana de los Deberes y Derechos del Hombres; ambos documentos: uno universal y el otro regional, son de los más conocidos, después de las Sagradas Escrituras.
No obstante, me pregunto, ¿si la DUDH representa las aspiraciones de los cerca de ocho mil millones de humanos?, estoy seguro que no, muchas personas hoy mismo no tendrán un lugar para vivir, para dónde pasar la noche, es probable que muchas personas se duerman sin haber probado alimento, y sin una esperanza de donde prestar sus servicios para conseguir un empleo, o una cama para atender alguna enfermedad crónica degenerativa o bien infecto contagiosa, o bien conseguir sus medicamentos.
Nos debe llamar la atención que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el piso mínimo, del derecho universal positivo para la humanidad; los principios de la Declaración son la universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, pero no han llegado a la población por muchas causas, entre ellas y en lo que toca a nuestro país, la corrupción aun persistente, auge del narcotráfico (droga, armas, trata de personas) y el crimen organizado, nuevos mecanismos de acumulación de capital, así como la descomposición del tejido social y el debilitamiento del Estado de derecho, han puesto en crisis, no la validez, pero sí la vigencia de conceptos y valores que dan sentido a un Estado democrático y social sustentado en la vigencia de las leyes y hoy también de los tratados internacionales de derechos humanos firmados por el Estado mexicano y ratificados por el Senado de la Republica.
A 74 años, los cerca de ocho mil millones de humanos, requieren con urgencia hacer una minuciosa revisión de la DUDH para dar contenido, en las circunstancias actuales como la atención a la violencia y la muerte/la vida, a valores tales como la libertad, la igualdad, la justicia, la paz, el desarrollo, la salud, el respeto a la biodiversidad, al medio ambiente y a la vida entre otros, como el libre desarrollo de la personalidad; todos ellos, elementos necesarios e indispensables para el reconocimiento de la dignidad de toda persona y del respeto irrestricto a sus derechos inherentes e inalienables; en materia de derechos humanos no se requiere transformar, es solo aplicar y hacer vigente su contenido. Necesitamos avanzar en la transformación de la conciencia, pero también me parece de la inteligencia emocional.
De forma personal o bien colectiva, un número muy importante de personas ven trasgredidos sus derechos de forma sistemática; en este mismo momento que escribo esta reflexión, cientos de mujeres están siendo violentadas en su dignidad humana, así como personas con discapacidad, personas que viven en precariedad o vulnerabilidad, adultos mayores, personas indígenas, personas de talla baja, afrodescendientes, personas en condición de calle, personas que ya no tienen padres, desplazados, minorías religiosas, minorías sexuales, periodistas, defensores de derechos humanos, y un largo etcétera; al parecer todo ello fortalece la desigualdad, la inequidad, la exclusión y la injusticia, frente a lo que se debería de promover todos los días igualdad, justicia y fraternidad.
A 74 años, ¿la Declaración Universal de los Derechos Humanos es letra muerta?, yo respondo la pregunta expresando que no, que no lo es, la Declaración Universal conserva intacta la fuerza moral y jurídica con la que fue aprobada en 1948. Es la fuente jurídico-filosófica de la que emanan todos los demás documentos jurídicos internacionales de protección a los derechos de las personas.
Hoy se requiere de un nuevo pacto que permita realmente fortalecer los órganos autónomos de derechos humanos, y que permitan a las personas disfrutar de sus derechos que el Estado mexicano les debe de proteger.
En estos días de conmemoración de los derechos humanos me ha tocado participar en diversos eventos, pero dos muy emotivos, pero igualmente importantes que resignifican la participación del Estado de Michoacán y que fueron atendidos por la Dirección de Derechos Humanos, de la Subsecretaria de Derechos Humanos y Población; el primer evento, fue la entrega de reconocimientos para aquellas personas que destacan su labor en la promoción y defensa de los derechos humanos, ellos: Fortino Díaz Calderón, Emily Estephania Medina Domínguez y la Universidad Magno Americana.
El segundo, fue la conmemoración del día 10 de diciembre como Día Internacional de los Derechos Humanos, acción realizada en Morelia, es decir, el desarrollo del primer Festival para la Paz y los Derechos Humanos, en donde se incluyeron dos actividades: la primera, una caminata por la Paz y los Derechos Humanos, en donde participaron servidores públicos, organizaciones y población en general; en tanto que la segunda acción, fue desarrollar el Festival Para la Paz y los Derechos Humanos con un programa cívico cultural, que incluyo tres disertaciones relacionadas con la Discapacidad y la inclusión por Luis Ventura de la Rosa; La Paz y convivencia social por Gerardo Herrera Pérez; Prevención del Suicidio por el Colegio de Psicólogos de Michoacán; además de una clase Master Fit, de Alexelv del Prado; y desde luego de los artistas de diferentes géneros, como el Ballet Folklórico del Gobierno de Michoacán cuya presentación de estampas de Michoacán, Chiapas y Jalisco fue un gran detonante para la participación de la población quienes aplaudieron sin parar por la magnífica interpretación artística; la Tuna Nicolaita de la UMSNH, internacional y generosa, quien deleito a los presentes con música española, mexicana y latinoamericana; el Teatro Guiñol de Jaime Diaz Cortés quien presentó la obra de Cuervin, una historia de exclusión y respeto; así como la espectacular presentación del Performance Sonríe y no te Rindas de Amaury Glamazon.En el evento estuvieron presentes personas emprendedoras, quienes acompañadas de las diferentes áreas de gobierno, mostraron sus bienes, servicios y productos que generan para brindar la atención al público, generando la sinergia de informar y formar a la población sobre ejes transversales de derechos humanos, libertades y ejercicio del respeto a la dignidad humana.




