Indicador político
Hace apenas unos días, de un momento a otro, supimos que la Secretaría de Relaciones Exteriores tendría una visita a la capital de los Estados Unidos. Con ello, desde luego, comenzó un espiral de preguntas para saber el propósito de la visita, sobre todo porque se trata directamente con Marco Rubio, segundo al mando de la gestión de Donald Trump. Entonces algo más que sustancial, se volvió de vital importancia porque rápidamente nos dimos cuenta de que se trataba de asuntos donde hay que tomar decisiones al más alto nivel. De hecho, el propio Juan Ramón de la Fuente, desde sus redes sociales, se pronunció a favor de esta reunión que, a su vez, permitió fortalecer los lazos diplomáticos y generar las condiciones para lo que viene en puerta. En efecto, eso jugará a favor, pues, dentro de unos meses, exactamente en los inicios del 2026, se llevará a cabo la renegociación del T-MEC.
México, para ese entonces, llegará con una perspectiva que habla de que la economía, desde todos sus ángulos, ha ido afianzándose ahora que el Plan México, detallado para eso, es un vehículo para que la innovación y la tecnología nos ponga a la par de otras potencias mundiales. De acuerdo con datos de la OCDE, el territorio nacional se coloca como la economía número doce. No es fácil alcanzar una posición como esa, sobre todo cuando compites con naciones como Alemania, China y Estados Unidos. Eso habla de que nos hemos puesto muchas metas que, con trabajo y voluntad, alcanzamos. Quienes se ocupan de eso saben la labor que hay que operar para tener un equilibrio. Basta ver las proyecciones que se han realizado de crecimiento. Con un mercado competitivo, en efecto, el Fondo Monetario Internacional proyecta un ascenso del 1.5 del PIB. Sin ir más lejos, Claudia cumple su promesa de llevarnos a otros niveles a través de la industrialización y el uso correcto de los recursos naturales con los que contamos para la producción y exportación.
Desde luego, cada secretario de estado juega un papel preponderante en una cancha hecha a la medida para su capacidad. Los rubros comerciales se abordan desde la Secretaría de Economía; sin embargo, la cancillería, específicamente la Secretaría de Relaciones Exteriores, tiene margen de maniobra para hablar de los temas que conciernen a esa relación diplomática que nos liga. Son, en efecto, tópicos inherentes de una agenda internacional que deben ser abordados porque, además de ello, son desafíos que ponen a prueba nuestra sagacidad. El propio Juan Ramón, de experiencia académica probada, ha demostrado ser un operador político muy eficiente de Claudia Sheinbaum. Además de ello, está claro que el canciller es un hombre cercano a la mandataria federal. Con exactitud, a propósito de ello, hay tareas específicas que han sido encomendadas por el valor que tienen.
Recordemos que México, pese al entorno que vivimos con Estados Unidos, sigue y seguirá privilegiando el diálogo a través de sus instituciones. La Secretaria de Relaciones Exteriores, de Juan Ramón de la Fuente, es la que ha cargado con esa misión. Al mismo titular de la SRE, naturalmente, podemos atribuirle la visita de Marco Rubio a tierras mexicanas. Las gestiones que realizó personalmente con él, en los días previos, son el reflejo de los buenos oficios. De hecho, la presidenta, de los temas que ahondó, fue defender férreamente la soberanía. Habrá cooperación, pero no subordinación, así lo dijo fuerte y preciso de la Fuente. Eso, que además es entendido como un principio rector de nuestra democracia, se defendió a capa y espada.
Sucederá lo mismo en Washington. Hablo de la consigna clara que carga el canciller Juan Ramón de la Fuente en su visita a los Estados Unidos. Viendo los pormenores, estamos al tanto de que, en reuniones cerradas con Marco Rubio, el Secretario de Relaciones Exteriores ha sido muy enfático en decir que, por encima de cualquier interés, está el respeto a las decisiones que se toman con plena autonomía en nuestra república. Al cumplir con esa encomienda, en definitiva, se abrió un marco para detallar estrategias de coordinación en temas estratégicos de seguridad, sobre todo en los puntos fronterizos. Cada quien, quedó sobreentendido, realizará sus tareas en cada uno de sus territorios para garantizar la tranquilidad y la paz.
También ha trascendido que, en medio de las pláticas de Juan Ramón y Marco Rubio, que seguirán siendo constantes, el canciller se aseguró de robustecer el flujo de la comunicación para que el interés mutuo siga abriendo camino. Eso, por lo pronto, ha dado resultados, pues el entorno que se vive, desde Washington, es propicio para seguir tocando los temas medulares de la agenda global. Por eso es, en definitiva, un logro más del titular de la SRE. Viene, de hecho, de librar una de las grandes batallas al agilizar la repatriación de los connacionales que, de manos del ejército de Israel, fueron detenidos en el intento de llevar ayuda humanitaria. Sin rasgarse las vestiduras en un choque entre naciones, sobresalió más la sensatez y la sobriedad con la que actuó de la Fuente.
Siempre supimos que Juan Ramón de la Fuente tenía vocación para encabezar, sin duda, una de las secretarías de estado crucial para temas internacionales que, a la postre, repercuten en asuntos culturales, sociales, económicos y tecnológicos.




