Al derecho y al revés
El Corpus en Santa Ana Chapitiro, una pequeña población de la zona lacustre del Lago de Pátzcuaro, no es únicamente una festividad religiosa, sino un acto profundamente comunitario que revela cómo las tradiciones pueden convertirse en mecanismos de redistribución y justicia social.
La procesión, su Iglesia, así como las capillas adornadas con flores y tapetes de aserrín, y el momento culminante en el atrio donde se lanzan obsequios a la multitud, son símbolos de un tejido social (infancias, adolescencias, juventudes, adultos y adultos mayores) que se refuerza en torno a la igualdad y la reciprocidad.
El Corpus concluye con la pirotecnia que anima a la comunidad a disfrutar de un momento multicolor. Lo que viví no tiene precedentes, y me permite asegurar que la libertad religiosa generar las bases para la promoción de la Paz y la convivencia social.
Disfruto haciendo el análisis de lo que se vive a través de diversos teóricos para explicarlo, así para Boaventura de Sousa Santos, el Corpus se definiría cómo lo que él denomina las epistemologías del Sur: saberes y experiencias que desafían la lógica dominante del mercado y muestran alternativas de convivencia basadas en la solidaridad.
El Corpus se convierte en un espacio donde la comunidad redistribuye excedentes, reafirmando que la riqueza no se mide en acumulación, sino en compartir.Otro de los teóricos que disfruto con sus análisis es Enrique Dussel (QEPD) a través de su texto 20 Políticas, desde su filosofía de la liberación, vería en este acto una praxis ética que coloca al “otro” en el centro.
La entrega de objetos, pan o frazadas no es caridad, sino reconocimiento de la dignidad de cada miembro de la comunidad. Es un gesto que rompe con la exclusión y reafirma la vida como valor supremo.
Por otro lado, agradezco la invitación que se me hizo como Fiscal Especializado en Materia de Derechos Humanos y Libertad de Expresión y es que, acompañar estas celebraciones radica en garantizar que dichas prácticas comunitarias se desarrollen en un marco de respeto, al ser un derecho humano.
Pero desde el Plan de Persecución del Delito 2025-2034, de la Fiscalía General del Estado, presencia de las instituciones ya estatales o municipales asegura: Que las expresiones culturales y religiosas se ejerzan sin discriminación ni violencia. Que se reconozca la libertad de expresión comunitaria como un derecho colectivo. Que se visibilice la relevancia de estas tradiciones en la construcción de paz y cohesión social.
El Corpus en Santa Ana Chapitiro es más que una fiesta: es un recordatorio de que la justicia y la igualdad pueden nacer de la cultura popular. La presencia institucional, fortalece que, estas prácticas sigan floreciendo como patrimonio vivo y como ejemplo de resistencia étnica frente a la lógica de la exclusión.




