La importancia de lo incomprensible
Es una pregunta que la humanidad se ha hecho desde hace siglos. Porque el poder, por sí mismo, no significa nada; lo importante es para qué se utiliza y a quién sirve.
Como fundadora de Morena en Michoacán y después de más de quince años recorriendo el estado para construir este movimiento, hoy vivo con responsabilidad un proceso interno que definirá a la persona que coordinará los trabajos en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. El objetivo es identificar al perfil idóneo para seguir fortaleciendo este proyecto de nación.
Desde hace siglos, la humanidad se ha distinguido por pelear por el poder, pero la verdadera pregunta sigue siendo: ¿para qué queremos el poder?
Derivado de esa discusión, han existido los famosos grupos de derecha y de izquierda en la política. Me resulta increíble que sigamos hablando de estos dos polos, pero es una realidad.
Aunque, en mi opinión, tendrían que llamarse humanistas y antiderechos. Y es que siempre pugnaré por no generar divisiones entre las naciones ni entre la propia humanidad. Creo que debemos llegar al punto de abrazarnos respetando nuestras diferencias, aunque esa utopía parezca todavía muy lejana y quizá no me toque verla.
Mientras tanto, me centro en la realidad. Existe un México antes de 2018 y un México que inició con la llegada de la Cuarta Transformación, que le apuesta a la igualdad, a las oportunidades y a la prosperidad compartida. Eso, para mí, es el humanismo.
También existe la realidad del México de antes de 2018: el que privatizaba servicios para que cada vez menos personas pudieran acceder a ellos, el de los políticos corruptos y el de hacer más rico al rico y más pobre al pobre.
Y si hoy estamos mejorando como país, ¿por qué les molesta a los grupos de derecha que haya mejores economías, más escuelas y más apoyos?
La respuesta es sencilla: porque pierden el poder y el control que durante muchos años tuvieron. Hoy existe un despertar de conciencias y la revolución pacífica continúa.
Sin embargo, también estamos en riesgo de retroceder en lo que ya hemos logrado. A esos grupos les incomoda que el pueblo tenga voz, que las mujeres participemos en la vida política y social del país y que cada día haya más libertad.
Por eso impulsan campañas de desinformación. Y es ahí donde requerimos un perfil que trabaje por proyectos, que unifique visiones aun con las diferencias de cada quien. La misión es seguir avanzando y nunca retroceder.
Por eso, desde hace más de quince años recorro Michoacán repartiendo Regeneración, tocando puertas, escuchando, dialogando y organizando. He tenido el privilegio de ser fundadora de este movimiento y de caminar junto a miles de personas que creyeron en él desde el principio.
Pude haber crecido en un país donde me discriminaran por mis orígenes, por mi orientación sexual o por el simple hecho de ser mujer. Y sí, muchas veces hemos ido contra corriente, pero siempre con la convicción de que un proyecto que genere mejores oportunidades para todas y todos los mexicanos es posible.
Y hoy, lo que antes era motivo de vergüenza y rechazo, se ha convertido en una bandera de lucha, orgullo, dignidad y libertad.
Por nuestros pueblos originarios, por nuestras luchas por el respeto y por nuestro Movimiento Regeneración Nacional, participamos activamente en la coordinación de estos trabajos.
Juntas y juntos podemos llegar más lejos.
Es tiempo de defender nuestra patria, nuestro territorio, nuestra soberanía nacional y de seguir acompañando el proyecto que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo




