¿A quién pegan las tomas de la ciudad?
Ficticia pluralidad política
La pluralidad política en Michoacán, como en casi todo el país, desapareció el dos de junio porque las dos fuerzas dominantes diezmaron no solo a los partidos tradicionales sino que cerraron el paso a fuerzas emergentes locales.
Cuatro eran los partidos con registro estatal, aunque nuevos solo dos, Más Michoacán y Michoacán Primero porque los otros dos, TiempoXMéxico y Partido Encuentro Solidario tuvieron su origen en partidos nacionales que ya tenían presencia en el estado y algunas representaciones populares que ganaron en las elecciones de 2021 que les permitieron subsistir.
En conjunto, estos cuatro partidos sumaron 128 mil 329 votos de ciudadanos que no se creen que solo haya dos opciones, la transformadora y la conservadora, porque los seis partidos políticos nacionales a eso han reducido la pluralidad política ya que son movimientos que no acaban de cuajar o partidos pragmáticos al servicio del que detenta el poder.
Los nuevos partidos no tenían posibilidad alguna de sobrevivir ante los partidos nacionales que se olvidaron de su responsabilidad social, son élites en las que un solo hombre decide quiénes son los dirigentes y quiénes son los candidatos, alejados de la militancia a la que no forman política, ideológica ni éticamente.
Más Michoacán
Los nuevos partidos enfrentaron una contienda inequitativa por razones multifactoriales, porque en algunos lugares dominó el miedo y la coacción de los grupos criminales, en otros las estructuras gubernamentales de la federación como los Siervos de la Nación y las estructuras estatales como lo fue el caso de Michoacán, donde el gobierno incluso, a los trabajadores les estuvieron pidiendo una cuota de votos y, por otro lado, la compra del voto desde 500 hasta cinco mil a una familia.
Así lo percibió el dirigente estatal de Más Michoacán, Jesús Remigio García y aún así no les fue tan mal, ganaron las presidencias municipales de Peribán y Acuitzio, dos municipios, los mismos que, por ejemplo, se llevó el Partido Verde Ecologista de México, ahora aliado de Morena y, en otros quedaron en segundo y tercer lugar como en Aquila o Coahuayana, donde, en lo individual hubieran ganado, pero con la suma de los votos de la coalición Sigamos Haciendo Historia, perdieron.
En otros lugares de plano les arrebataron la elección como en Jacona, donde este partido tiene mucho trabajo, pero la gente se quedó sin votar por el robo a mano armada de siete paquetes, nueve mil boletas en total que fueron mal usadas embarazando otras casillas del mismo municipio que inclinaron la balanza hacia un personaje que ni campaña hizo y eso no es muestra de una elección democrática, libre y pacífica sino evidencia de la gran deuda que tienen la administración estatal y el gobierno federal con los michoacanos.
Michoacán Primero
La inequidad es estructural, considera Antonio Plaza Urbina, el dirigente de Michoacán primero porque los partidos nuevos carecen de tiempo para organizar una elección en la que puedan ser competitivos.
Al igual que Más Michoacán ellos tuvieron apenas 11 meses de vida como partido político, menos de un año en los que tuvieron que conseguir una oficina y armar los órganos institucionales para empezar a funcionar como partido y enfrentar un proceso electoral que empezó dos meses después de obtener el registro.
Un proceso por demás inequitativo en el acceso a radio y televisión para transmitir sus mensajes ya que les tocó un spot cada tres días y los meses de enero y febrero los sacaron del aire porque estaban las precampañas federales.
Aunque el dinero es lo de menos para los partidos nuevos porque las prerrogativas que les tocaron el año pasado fueron poco más de dos millones de pesos, dos más este año y un millón 600 mil para la obtención del voto, a diferencia de Morena que recibió más de 50 millones de pesos a nivel estatal, aparte de lo que recibe como partido nacional.
Con todos estos factores en contra, sin duda, también en Michoacán Primero saben que la mayor amenaza a la democracia es el crimen organizado, porque en el estado la política se hace como todo lo demás, con la intervención de la maña.
Lo que viene
TiempoXMéxico y el Partido Encuentro Solidario tampoco pudieron conservar su registro como partidos políticos al no alcanzar el mínimo del tres por ciento de los votos en las elecciones del dos de junio, pese a que ya tenían más organización y recursos, pero al igual que Más Michoacán y Michoacán Primero, seguramente continuarán como movimientos políticos, cada quién en su línea que, al menos, parece más clara que la de los llamados partidos grandes.
Ahí está, por ejemplo, el Partido de la Revolución Democrática que también perdió su registro nacional aunque en el estado lo conserve, lo cual era previsible desde hace seis años, cuando pese a ser un partido de izquierda decidió apoyar al candidato ultraderechista del Partido Acción Nacional, Ricardo Anaya, porque entonces sus liderazgos ya lo habían abandonado.
El Partido Revolucionario Institucional está siguiendo los mismos pasos que dieron los perredistas y Acción Nacional quedó desdibujado, por lo que se puede decir que en Michoacán y en el país no hay oposición, lo cual no es sano, más bien riesgoso para la democracia porque Morena no acaba de definirse, Movimiento Ciudadano tampoco, el Partido del Trabajo no representa a la izquierda y el Verde Ecologista solo busca ser socio de quien está en el poder
El reto de estos nuevos movimientos es mantenerse unidos, formar cuadros y nuevos liderazgos responsables que a base de testimonios vayan convenciendo de que no son iguales, que su motivación no es el acceso a dinero público y que así como hicieron campaña tendrán que seguir haciéndolo, como dicen, a suela y saliva.
Y no tienen mucho tiempo, apenas el 2025, porque durante lo resta del año les servirá para recuperarse del revés en las urnas, tienen que afinar sus propuestas y definir sus rutas porque en el 2026 es la vuelta a empezar a preparar las elecciones del 2027.




