Al derecho y al revés
EN DEFENSA DE LA TRANSFORMACIÓN Y LA SOBERANÍA NACIONAL
Entre aplausos, reclamos, sonrisas y mucho respaldo he recorrido, una vez más, los caminos de Michoacán.
Este 25 de julio se cumplió un mes desde que me registré como aspirante a la Coordinación de los Comités en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, dentro del proceso interno de nuestro partido, Morena.
Han sido jornadas largas, días de mucho trabajo y, sobre todo, un proceso que, desde que lo comencé al lado del presidente Andrés Manuel López Obrador, sigue siendo profundamente humanista. Sigo convencida de que, por el bien de todos, primero las y los pobres, y que eso significa generar mejores oportunidades y construir un país con mayor igualdad.
Comenzamos este recorrido en Ciudad Hidalgo, donde tuve el privilegio de contar con la presencia de fundadoras y fundadores, de hombres y mujeres que muestran su respaldo a una mujer joven, con experiencia y con la convicción de luchar por causas justas, por proyectos y no por intereses de unos cuantos.
Continuamos en Zitácuaro, donde nuevamente el respaldo de las y los fundadores se reflejó no sólo en sus palabras, sino en la organización que siempre nos ha caracterizado y que permitió consolidar a Morena como el movimiento político más importante de América Latina.
Seguimos por Apatzingán, donde cada vez más jóvenes se suman. Tuvimos una asamblea y un brigadeo por sus rancherías, en las que el reclamo de la gente fue muy claro: han apoyado a muchos políticos, pero la mayoría sólo regresa en tiempos de campaña. Las juventudes piden espacios deportivos, canchas con techumbre para practicar deporte, convivir y construir comunidad.
Anduvimos por San Antonio, San Isidro, Uringuitiro y Pamatácuaro, de mis lugares favoritos. No sólo porque son las comunidades que me vieron crecer, porque mis papás se casaron en Pamatácuaro o porque mi papá nació en San Isidro, sino porque tienen algunos de los paisajes más hermosos de Michoacán: caminos rodeados de enormes pinos, cedros y encinos, el olor a tierra fresca, el humo que sale de los fogones, la bocina que anuncia la vida del pueblo y, por supuesto, el borrego con montalayo, con ese sazón único de la Meseta Purépecha. Ni qué decir de las tortillas y de las largas conversaciones sobre todo lo que todavía nos falta por hacer en nuestras comunidades.
En Pamatácuaro, una señora me miró emocionada y me dijo:
—¿Tú eres la del TikTok? ¿La que dice: "¡Vivan los pueblos indígenas!"?
—Sí, esa mera —le respondí.
Me abrazó y me dijo:
—Nos sentimos muy orgullosos de que alguien de acá haya llegado tan alto y tan lejos. En Estados Unidos te apoyan mucho. Síguele.
Esas palabras son las que más me motivan a continuar. Pienso en todas las niñas que también sueñan y que hoy saben que sí es posible abrir camino.
En Uringuitiro, el profesor Pascual habló de sus más de 30 años de servicio y de su liderazgo en la región. También recordó algunas de las gestiones que realizamos para San Isidro.
En Sani casi no pude hablar. Un nudo en la garganta se apoderó de mí y sólo pudieron salir lágrimas al recordar a mi apá.
También anduvimos por Sahuayo, donde nuevamente saludé a grandes compañeras y compañeros de lucha, como Amalia, con quienes he trabajado desde hace más de una década. Ahí la gente llegó a la asamblea con sus credenciales del Gobierno Legítimo y, con mucho orgullo, me las enseñaban.
En Pátzcuaro recorrimos el mercado. Fue un recorrido muy interesante porque, aunque encontré mucho cariño, también hubo críticas y señalamientos que vale la pena escuchar.
Seguimos hacia San Juan Tumbio, donde las mujeres fueron mayoría en la asamblea. En general, encontré un amplio respaldo a nuestra presidenta.
En Jeráhuaro asistimos a la XL Feria Regional Frutícola, Cultural y Artesanal. Ya imaginarán lo que comimos: conservas, fruta, licores y muchas de las delicias derivadas del durazno de la región.
El día que terminó el Mundial nos tocó realizar la asamblea en Maravatío. Ahí varias personas me comentaron que no estaban de acuerdo con que las becas fueran universales porque, decían, algunos jóvenes ya no se esfuerzan por obtener buenas calificaciones.
Recordé mi etapa como estudiante, cuando fui becaria y necesitaba mantener un promedio mínimo de ocho para conservar el apoyo. Pensé en todas las oportunidades que hoy existen y en el reto que tenemos para motivar a las juventudes.
La misión de la Cuarta Transformación es que las y los jóvenes estén en las aulas y no en las adicciones o en la delincuencia. Pero también necesitamos que ese apoyo se aproveche de la mejor manera. Lo cierto es que son muchas más las y los jóvenes que agradecen esa oportunidad y la convierten en un proyecto de vida. Nuestro reto es seguir impulsando que esas becas se traduzcan en educación, preparación y mejores personas.
Zacapu es el distrito donde crecí políticamente. Ahí aprendí gran parte de lo que hoy sé y, nuevamente, salió a relucir una preocupación que escuché en distintos municipios: la falta de atención de muchas autoridades municipales.
En Morelia me sorprendió la cantidad de mosquitos que había en una colonia. Incluso una señora de la tercera edad me comentó que había enfermado de dengue. Ojalá pronto puedan atender esa situación.
En Zamora visitamos La Sauceda, donde la principal preocupación gira en torno al campo y a las dificultades que enfrenta el sector agrícola.
Después regresamos a Paracho, donde llegaron compañeras y compañeros de Cherán, Charapan y de comunidades vecinas. Me da mucho gusto ver que seguimos creciendo y que nuevos liderazgos se están sumando al movimiento. También me emociona ver que existe relevo generacional.
Tuve la oportunidad de saludar a maestras de mi infancia, quienes me expresaron su cariño y respaldo, así como a mi familia, que siempre ha estado conmigo.
En Uruapan brigadeamos en Caltzontzin. Ahí encontré un importante respaldo a Morena, aunque también muchas personas nos pidieron no bajar la guardia en los temas de seguridad.
Finalmente llegamos a Lázaro Cárdenas y nos fue muy bien. Visitamos Playa La Perla, donde dialogamos con lideresas y líderes ambientalistas, responsables de campamentos tortugueros, quienes nos hablaron del mar de fondo, de la erosión costera, del cuidado de las especies y de otros retos ambientales que enfrenta la región.
También entregué credenciales de afiliación a Morena y confirmé una realidad que no podemos ignorar: un puerto estratégico, una Administración del Sistema Portuario Nacional con una enorme actividad económica y, al mismo tiempo, comunidades que siguen enfrentando rezagos en calles, drenaje y servicios básicos. Todavía hay mucho por hacer.
Gracias a toda la estructura territorial, al equipo de trabajo y a todas las personas que nos han acompañado durante este primer mes de recorrido. Gracias a quienes siguen creyendo y caminando con nosotros.
Como dijeron en Guacamayas:
*"Vamos con Celeste, cueste lo que cueste."*
Seguiremos realizando asambleas con mujeres y hombres de convicción, personas que creen en este movimiento y que, a pesar de las adversidades, siguen luchando por la Transformación.
Seguiremos defendiendo la nación, la patria, la soberanía y el proyecto que inició el presidente Andrés Manuel López Obrador y que hoy encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Después de un mes recorriendo Michoacán, si algo me queda claro es que los mejores diagnósticos no se hacen desde un escritorio; se hacen caminando las calles, entrando a las comunidades, escuchando a las personas y mirando de frente sus alegrías, sus preocupaciones y sus esperanzas.
He recibido abrazos, críticas, consejos, reclamos y muchas muestras de cariño. Todo eso también es hacer política. Porque escuchar no siempre significa oír lo que uno quiere, sino tener la humildad de entender lo que hace falta para seguir transformando nuestro estado.
Este recorrido me ha recordado por qué decidí participar en este proceso. No fue por un cargo. Fue porque sigo creyendo en el movimiento que ayudamos a construir, porque sigo creyendo que la política tiene sentido cuando mejora la vida de las personas y porque estoy convencida de que Michoacán merece un futuro con más oportunidades, más justicia y más bienestar.
Mientras tenga la oportunidad de servir, seguiré caminando cada comunidad, tocando puertas, escuchando al pueblo y aprendiendo de él. Porque ahí, en el territorio, comienza la verdadera Transformación.




