Descomplicado
Algo que debe llenarnos de orgullo —sobre todo a las mujeres michoacanas— es ver cómo, a través de una beca universal y única para toda la población estudiantil, se reivindica la memoria de una de nuestras grandes heroínas de la Independencia: Gertrudis Bocanegra, mujer nacida en Pátzcuaro, valiente insurgente y ejemplo de convicción. Muy pocos jóvenes han escuchado hablar de ella, pero hoy su nombre forma parte del #PlanMichoacán, uno de los proyectos más importantes de esta nueva etapa para nuestro estado.
Durante el pasado neoliberal, la educación dejó de ser un derecho para convertirse en un privilegio al alcance de unos cuantos. Miles de jóvenes fueron excluidos de las aulas, y el acceso a becas era limitado, lleno de trámites, largas filas y pocas posibilidades reales de obtener un apoyo.
Sobre las juventudes se construyó un estigma injusto: se pensaba que si no estudiaban era porque “no querían”. Pero sólo quienes venimos de ese sector sabemos lo que significa intentar ingresar a una universidad y ser rechazados una y otra vez. No por falta de capacidad o talento, sino porque los lugares eran muy pocos. Y esa situación, muchas veces, nos hizo creer que no éramos suficientes.
Lo viví en carne propia. En aquel 2011, cuando salí de la preparatoria llena de ilusiones, mi mundo se volvió un cuarto oscuro. Intenté ingresar a la Facultad de Bellas Artes de la UMSNH para estudiar música y guitarra. Aprobé solfeo y aptitud, pero reprobé el examen de instrumento porque aprendí a tocar de manera empírica, gracias a mi papá. Fue una de las primeras veces que me sentí verdaderamente fracasada. Como me lo recomendó mi mamá —maestra— presenté también el examen en la Normal para Educadoras. Lo aprobé, pero por escalafón fui rechazada de nuevo. La desilusión era más profunda.
A punto de rendirme, el novio de mi hermana, Guillermo Amezcua, me dijo: “Reyna, yo tampoco pasé el examen en la Normal de Arteaga, pero hay un movimiento de estudiantes rechazados que busca ingresar a Derecho. ¿Le entramos?” Y le entramos. Derecho era mi quinta opción, pero lo que yo quería era estudiar, y sobre todo, no sentía ganas de convertirme en “una vergüenza para mis papás”, como yo misma pensaba en ese momento. Él no quedó y yo sí. Por eso siempre estaré agradecida. Porque esa lucha estudiantil me dio la oportunidad de seguir adelante cuando más lo necesitaba.
Cuento esto porque sé que muchísimas juventudes, al no tener oportunidades, toman otros caminos. A veces pienso: si no me hubiera aferrado tanto a estudiar, ¿qué sería hoy de mi vida? Lo que sé es que salí de mi pueblo para aprender, y una lucha me llevó a otra, hasta llegar a este momento en el que abrazo con tanta fuerza el Plan Michoacán.
Mi mensaje para las y los jóvenes es claro: nunca permitan que nadie les quite la esperanza. Ustedes son el presente y el futuro de Michoacán y de México.
La Beca Gertrudis Bocanegra, representa la posibilidad real de que 98 mil estudiantes continúen sus estudios universitarios, se incorporen al campo laboral y transformen de raíz nuestro estado. A partir de 2026 recibirán 1,900 pesos bimestrales, con registro del 15 al 21 de diciembre de 2025, a través de un trámite rápido y totalmente en línea.
Esta beca es posible gracias al compromiso de nuestra presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, quien trabaja con austeridad, combate la corrupción y mantiene un gobierno cercano a su pueblo, que la respeta y la admira. Deseo que las juventudes comprendan y valoren esta oportunidad histórica: un apoyo que nace de la convicción de que la educación es un derecho, no un privilegio, y de que Michoacán merece un futuro distinto, construido con la fuerza de quienes nunca dejamos de luchar.




