La opción
Apatzingán sienta bases de ecoética.
Gerardo A. Herrera Pérez.
Hace varios años he venido regresando una y otra vez a Apatzingán; la razón, me ha tocado atender diferentes grupos en situación de vulnerabilidad; desde diferentes aristas siempre se han realizado acciones para coadyuvar con las autoridades municipales, lo vine a realizar siendo un servidor público y en su momento manejando una organización de la sociedad civil. Durante estos tiempos impulse diferentes discursos y contenidos temáticos, ya desde los derechos humanos, las libertades, pero también desde la creación y desarrollo de la conciencia social, y hoy el respeto a la vida y la naturaleza.
En esta última etapa mi acercamiento con la comuna de Apatzingán ha sido desde el Órgano Autónomo de Derechos Humanos y en coordinación con organizaciones de la sociedad civil y en coadyuvancia con las áreas académicas de la educación básica, media superior y superior.
Durante estos acercamientos se han generado diferentes proyectos de atención a la población con enfoques de Jornadas que intentan impulsar acciones para la población, para los educandos y sus padres, así como para los profesores y directivos de las instituciones académicas.
De esta manera hemos logrado con la Organización “Por amor a mi tierra Apatzingán”, A.C., distintas intervenciones con diferentes grupos sociales, académicos y de personas en situación de vulnerabilidad o en condiciones de precariedad, así nos ha tocado estar con cortadores de límón, de plátano, pero también con estudiantes, mujeres en condiciones de una vida de violencia, y realizando actividades que tienen que ver con el proyecto de vida, es decir, enseñar a las y los niños, niñas y adolescentes a vivir en el respeto de la vida y los seres vivos, y en el respeto o espiritualidad del cuidado de aquellos elementos que dan viabilidad de la vida, como es el cuidado del agua, de la tierra y del aire, tal como se señala en la Carta de la Tierra y en la atención de la Agenda 2030.
Hemos en este sentido trabajado diferentes modelos de capacitación y desarrollo de conciencia social para despertar el interés y generar las condiciones de cambio entre la población más joven y reeducar aquellos que son adultos. Son procesos culturales que requieren de mucho trabajo permanente y muchos años, pero iniciamos, como se inician muchas políticas públicas y acciones sociales, es decir, sentamos las bases para la sostenibilidad y sustentabilidad.
Los frutos ya están a la vista, son aún muy pequeños pero son significativos, se arranca una Campaña contra la discriminación en Apatzingán, hecho inédito en la vida pública de la Región, pero que ya se está realizando. Por otro lado el trabajar con los conceptos de vida, ecoformación, ecoética, ecopedagogía, ecoeducación, tiene ya su primer impacto entre las y los niños de la colonia Aviación en Apatzingán.
Todo tienen un principio y una fecha, una necesidad y un crecimiento; un espacio que había sido utilizado como vertedor de basura y de animales muertos causaba molestia a los vecinos, pero nadie quería tomar la iniciativa de sentar las bases de una transformación, es decir, de quitar el basurero y poner un espacio verde, nadie quería tomar la iniciativa. El 28 de marzo de este año, inician los trabajos de limpia del lugar, se hizo después de un trabajo de sensibilización de Yolanda Sánchez y Romy Marcela Flores, quienes decidieron convocar y motivar a sus vecinos y vecinas, con el acompañamiento de “Por amor a mi tierra Apatzingán”, A.C., y del Órgano Autónomo de Derechos Humanos, así como de particulares que consideran que Apatzingán merece un medio ambiente sano, así como una protección a la biodiversidad y de respeto a la vida.
En este proceso social han colaborado no solo los vecinos, pero también personas benefactoras de un gran prestigio como don Ángel Ledesma, el profesor Marcos, Angie, los ingenieros Fernando y Francisco, el arquitecto Parra, el doctor Enrique, así como Walter Urzua, Juan Carlos Velazco, el contador Francisco.
Estuvieron vecinos como Brayan Jesús Cruz, Acsa Guerrero y Blanca Sanz, Salvador Adame y Karla Frutis, Jercinda y Julia Zuñida, Diego Rafael Acosta y Rocío García, Alma Vargas y Giovanni Torres, Rafael Torres Vargas, es decir papas e hijos trabajando por mejorar las condiciones del medio ambiente en Apatzingán; así como Mariana y Valentina y su mamá América Salazar Moreno.
También participaron Alisson y Nalhany Elizondo, Kevin Gutiérrez Barrera, Miguel Barrios, Luis Acosta. Miranda Real, Juan, Iker Alejandro, Luis Jr. Acosta Jennifer Esmeralda, Gabriela Vázquez Bejar, Lizbeth Ríos Rodríguez y Dionisio Béjar. Es decir y Emily Stephany Medina Domínguez, Chila Díaz, y muchos y muchas más que saben la importancia de la reforestación y el acondicionamiento de espacios verdes para mejorar el ambiente.
Hoy ese espacio en el cual participaron en diferentes momentos y jornadas, luce diferente, luce con plantas, reforestado, y ese espacio que fue realizado por las familias de las colonias será cuidado celosamente porque es un trabajo que ha costado trabajo, desde la convocatoria, desde el ponerse de acuerdo en recoger basura, y muchas otras cosas más como llevar las bolsas, los guantes, los instrumentos de labranza, desde meter las máquinas para nivel el terreno, llevar la tierra, emparejar, y ahora el haber sembrado vida, el habernos regalado a todos y todas un espacios verde para el ejercicio de una estética, de una belleza.
Sirva esta reflexión para felicitar a todos y todas, por regalarnos un espacio para un mejora vivir, para un buen vivir; por la participación de padres de familia que enseñan con el ejemplo a cuidar a los hijos, a los maestros que ahí se dieron cita, como la maestra América a quien le reconocemos su trabajo social.
Hoy debo también de reconocer que las plantas no llegaron solas, fueron donadas por el H. Ayuntamiento, a través de Parques y Jardines y por encargo de la Presidenta del DIF, quien está trabajando por un Apatzingán mejor.
No es un proyecto que estará solo, no, este pequeño espacio será cuidado y protegido por la población, será el inicio de muchas otras pequeñas actividades.




