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Foto: Archivo

Amenaza a la seguridad nacional/Ricardo Saldaña

Ricardo Saldaña/Quadratín
 
| 16 de octubre de 2018 | 12:00
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Amenaza a la Seguridad Nacional

Cuando en el año de 2007 en Veracruz, durante la presidencia del michoacano, Felipe Calderón surgió el delito de robo de gas licuado o (LP) en el estado de Veracruz, nunca se pensó que este incidente sería el inicio de uno de los delitos más recurrentes, violentos y lucrativos de la actualidad.

A esta actividad delictiva, se le ha sumado el robo de gasolina, los cuales se han extendido al menos, a diez estados de la República, destacando los estados de Guanajuato,  Estado de México y Jalisco, vecinos cercanos de Michoacán.

Concentrándonos en el robo de gas LP, durante el año anterior, se registraron 166 tomas clandestinas y se estima que para el cierre del presente año, superaran las 200.

Las empresas distribuidoras de gas LP señalan que cada mes se registra el robo de 58 mil toneladas de este carburante, lo que equivale a pérdidas por más de mil millones de pesos.

No conformes con el robo de la gasolina y disel que le sustraen a PEMEX, los huachicoleros hicieron del robo de gas LP, el que se vende en los cilindros metálicos o que se entrega para tanques estacionarios, en otra fuente de ingresos que está creciendo de manera acelerada, y Michoacán no es la excepción.

Una de las nefastas herencias de la administración de Enrique Peña Nieto, es el incremento en un 374 % el este delito, lo que indica que entre el robo de gasolina y gas LP, las pérdidas a PEMEX suman más 42 mil millones de pesos anuales.

Los grupos que se dedican al robo de los energéticos, tiene en la actualidad el poder de corromper autoridades y a empleados de empresas como Pemex, además de eliminan a sus oponentes de las formas más horrendas que se puede concebir. La violencia que generan estos grupos, ha comenzado a superar la originada por el narcotráfico y cada vez son más los delincuentes que se dedican a ello.

Como sociedad, debemos apoyar el combate al robo de los hidrocarburos, evitando involucrarnos en operaciones de compra-venta, la que por cierto, es cada vez más común, especialmente en regiones de Apatzingán, La Piedad y Zamora.

Esperamos que el combate a estos delitos por parte de las autoridades, se realice de manera permanente y en forma coordinada con las entidades vecinas para cerrarle el paso, a  este delito que representa una verdadera amenaza a la seguridad nacional.