Itinerario político
El 25 de febrero de 2007, Ernestina Ascencio, mujer indígena que vivía en una pequeña comunidad de Veracruz llamada Soledad de Atzompa, se encontraba pastoreando ovejas cuando fue torturada y agredida sexualmente por elementos del ejército mexicano.
Eran los inicios de la llamada “guerra contra el narco”, impuesta por el ex presidente Felipe Calderón y por lo mismo los elementos del Ejército planeaban instalar un cuartel militar en la zona.
Pasaron unas horas para que la mujer fuera encontrada por su hija Marta, quien al ver las condiciones lamentables en que se encontraba su madre, pidió ayuda a su familia para trasladarla al centro de salud más cercano, pero estaba cerrado, por lo que fue trasladada a otro nosocomio, en Río Blanco, donde recibió ayuda diez horas después.
Ernestina murió la madrugada del 26 de febrero, no obstante pudo decir que había sido agredida por los “hombres vestidos de verde” y que le dolía la cadera.
La falta de atención médica y la impunidad acabaron con su vida. Más aún: Ernestina fue revictimizada y su muerte minimizada. El entonces presidente, Felipe Calderón, dijo que la causa del deceso obedeció a una “gastritis mal cuidada”, dando carpetazo al asunto y omitiendo la responsabilidad de los agresores. Incluso el perito forense que emitió el dictamen de las causas del fallecimiento fue retirado del cargo y sufrió amenazas y hostigamiento por un periodo largo de tiempo.
Este lamentable suceso es una cruda muestra de cómo la discriminación hacia las mujeres indígenas y la violencia sexual se perpetúan por falta de justicia.
En 2023 el caso llegó a la Corte Internacional de Derechos Humanos y el pasado 30 de enero de 2025 se celebró la audiencia pública, en la cual se reveló que las autoridades fueron culpables, tanto por entorpecer las investigaciones, como por no brindar atención médica a la víctima.
A la fecha el Estado mexicano ha aceptado parcialmente su responsabilidad, pero añade que no hay evidencia que vincule al Ejército con la muerte de Ernestina, pese a que existen testimonios y pruebas forenses que señalan la responsabilidad de militares en la tortura y asesinato de la mujer indígena nahua.
La Corte analizará el caso y podrá emitir una sentencia histórica contra el Estado mexicano.
Este año, 2025, que ha sido nombrado el Año de la Mujer Indígena por la presidenta Claudia Sheinbaum es el momento idóneo para que la justicia llegue a los familiares de doña Ernestina y que su muerte no quede impune. Es ahora o nunca. Esperemos.




