Lengua de señas
Violencia vicaria: dos caras de la misma moneda
Parece absurdo, pero es real. En Coahuila, Esthela Guadalupe “N” fue vinculada a proceso penal por violencia familiar en su modalidad de violencia vicaria, después de que un juez considerara que la evidencia presentada por el Ministerio Público era suficiente.
Esto solo ocurre en el mundo al revés. Sabemos que en la violencia vicaria el hombre utiliza a los hijos e hijas para sustraerlos de su hogar y causar daño a la madre, poniéndolos incluso en contra de ella y muchas veces sin permitirle verlos.
En un porcentaje importante de casos, las mamás son sentenciadas por delitos inventados y privadas de su libertad. Estas tragedias las contamos por centenas, donde las mujeres pierden la paz y viven un verdadero perillo al ser separadas de sus hijos.
Pero en este caso Johnny Robles, ex pareja de la acusada, denunció que había sido víctima, junto con sus hijos, de violencia física, psicológica y también vicaria. El juez le dio la razón tras una audiencia que duró más de seis horas.Se trata del primer caso en el estado donde un hombre es reconocido como posible víctima de este delito.
Al finalizar la audiencia, Johnny dijo que esta resolución es una batalla por el bienestar de los niños: “Es luchar por nuestra infancia, por nuestros niños, para que ellos puedan crecer sanos física y emocionalmente”.
Afuera del Centro de Justicia Penal de Saltillo se vieron dos bandos totalmente distintos. Por un lado, el colectivo Padres por la Verdad se juntó para apoyar a Johnny Robles, pidiendo con fuerza que haya justicia para él y sus hijos.
Pero justo al mismo tiempo, llegaron figuras reconocidas como la activista Jacqueline Campbell, el obispo emérito Raúl Vera López y la doctora Rosa María Salazar –que dirige la Fundación Luz y Esperanza– para darle su apoyo a Esthela.
La doctora Salazar se manifestó en contra de la medida de arresto domiciliario que le pusieron a la imputada, diciendo que está "desmedida" y que es más bien por la presión que ha habido en redes y los medios.
"En mis 23 años atendiendo casos de violencia no he visto que se impongan medidas tan severas contra hombres y de forma tan expedita como sucedió con Esthela", contó ella. También dijo que Esthela ha pasado por un verdadero linchamiento en las redes sociales, y que eso solo crea un ambiente súper hostil para las mujeres.
Por otro lado, en Veracruz, Leonor logró que la justicia le devolviera a su pequeño después de que su ex pareja lo retuviera ilegalmente por más de tres meses. Pero en lugar de poder empezar de nuevo en paz, ahora está pasando por un infierno. Su ex ha estado haciendo campaña en redes sociales, cambiando los hechos, hasta falsificando chats, audios y videos para hacerla quedar mal.
Por eso, mucha gente que cree esas mentiras le está mandando amenazas e insultos, tanto en la calle como en internet, y esto ya le está afectando la salud tanto emocional como física.
Leonor cuenta que su agresor se hace pasar por la víctima y hasta manda gente a hacer campañas de odio contra ella y los que la apoyaron. Ella insiste en que lo importante son los derechos de su hijo y que todo debería resolverse en los juzgados, no con acusaciones falsas en línea, ya que esto es solo más violencia contra ella.
También lamenta que en Veracruz las autoridades le den muy poca importancia a la violencia vicaria, y que los casos tienen que volverse mediáticos para que alguien los escuche. En ambos casos hay personitas que resultan muy afectadas: los niños y las niñas, que son las principales víctimas de las peleas entre sus padres, pleitos que, si suben de intensidad, pueden tener consecuencias fatales.
La violencia vicaria está tipificada como delito en 30 estados del país y toca a la autoridad hacer cumplir la ley y sobre todo priorizar el bienestar de las infancias.




