Hablando en Serio
El ciberacoso como violencia de género
En la Ciudad de México, desde 2019 hasta 2025, un dato impactante ha salido a la luz: el 70% de las mujeres atendidas ha reportado haber sufrido ciberacoso, lo que coloca esta modalidad como la segunda forma de violencia más frecuente en la capital, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia (CCSJ). Este dato no es más que la punta de un iceberg que revela la vulnerabilidad de las mujeres en el ciberespacio, un entorno que, a pesar de su potencial de conexión, se ha convertido en un escenario de agresión y violencia machista.
Durante ese mismo periodo, el CCSJ informó que sus canales de atención —la Línea de Seguridad, el Chat de Confianza y el *765— han recibido un total de 146 mil 682 reportes por violencia de género. De dicha cifra, el 85% corresponde a violencia familiar, la forma más común de agresión; seguida de la violencia digital, con el 7%; abuso sexual, con el 5%; violación, con el 2%; y acoso sexual, con el 1%. Si bien la violencia familiar sigue siendo la principal preocupación, el porcentaje de violencia digital es relevante, ya que representa un aumento constante en los últimos años y afecta a grupos específicos con mayor intensidad.
En lo que respecta a la violencia digital, el CCSJ detalló que afecta de forma dispar a las mujeres, con un foco especial en las jóvenes: casi el 30% de las víctimas se encuentra en el rango de 21 a 35 años, y niñas y adolescentes también forman parte de los grupos más vulnerables. Esto se debe, en parte, a su mayor uso de tecnologías y presencia en redes sociales —espacios donde a menudo son objetivo de comentarios ofensivos, difamación, acoso virtual o difusión de contenido íntimo sin consentimiento.
Asimismo, han sido las mujeres capitalinas las que más se han visto afectadas, pues el 87.5% de los reportes proviene de la Ciudad de México, principalmente de las alcaldías Venustiano Carranza, Iztapalapa, Iztacalco, Cuauhtémoc y Azcapotzalco, zonas con alta densidad poblacional y donde la penetración de internet es considerable. A nivel nacional, destacan el Estado de México (con 3,682 reportes), seguido de Jalisco (443) y Puebla (416).
El panorama nacional: aún más crítico
Si la situación en la Ciudad de México es preocupante, el panorama nacional podría ser aún más grave. De acuerdo con ONU Mujeres, en México más de 10 millones de mujeres y niñas mayores de 12 años que utilizaron Internet en 2024 fueron víctimas de ciberacoso en los últimos 12 meses. Este dato pone de manifiesto que la violencia digital no es un problema exclusivo de la capital, sino que se extiende por todo el país, afectando a millones de personas.
Los 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres son un espacio clave para sensibilizar a la sociedad y pedir acciones concretas por parte de las autoridades y las plataformas digitales.
El aumento desproporcionado de este tipo de violencia, alerta ONU Mujeres, se debe a una combinación de factores: la débil regulación del sector tecnológico en México y en diversos países, la falta de reconocimiento jurídico de la violencia digital en algunas legislaciones, la ausencia de responsabilidad por parte de las plataformas digitales al no tomar medidas efectivas para prevenir y eliminar las agresiones, y el anonimato que permiten muchos entornos en línea, lo que dificulta la identificación y sanción de quienes cometen estas acciones. Todos estos elementos hacen que la obtención de justicia sea un reto para las víctimas, que a menudo se encuentran con barreras burocráticas, falta de conocimiento por parte de las autoridades y la sensación de que sus denuncias no se toman en serio.
A ello se suma la creación de nuevas formas de abuso y la amplificación de la violencia sexual digital mediante el uso de inteligencia artificial (IA). Cabe señalar que el 95% de los deepfakes en línea son imágenes pornográficas no consentidas y que el 99% de las víctimas son mujeres, según cifras de ONU Mujeres. Estos deepfakes consisten en la modificación de imágenes o videos para crear contenido falso, que a menudo se usa para humillar, difamar o extorsionar a las mujeres. Sin embargo, pese a las denuncias y a las evidencias presentadas en algunos casos, éstos han quedado en total impunidad, además de que persiste una constante revictimización hacia niñas y adolescentes, que son especialmente vulnerables a este tipo de abusos.
La “machosfera” y la normalización de la violencia
Otro elemento que explica el auge y la escala de la violencia digital es la normalización de discursos violentos en la llamada “machosfera”, una red en crecimiento de comunidades digitales que, bajo el pretexto de abordar temas masculinos como la paternidad, la salud mental, las relaciones o la autoestima, difunden mensajes misóginos y agresivos contra las mujeres. Estas comunidades, que se desarrollan en plataformas de redes sociales, foros y canales de video, crean un entorno donde la violencia hacia las mujeres es justificada, trivializada o incluso fomentada, lo que contribuye a la reproducción de estereotipos de género dañinos y a la deshumanización de las mujeres.
La normalización de estos discursos tiene consecuencias reales: las mujeres que son víctimas de ciberacoso a menudo sufren efectos psicológicos como ansiedad, depresión, miedo a salir a la calle o a usar internet, y pérdida de autoestima. Además, la violencia digital puede tener consecuencias materiales, como la pérdida de empleo, la dificultad para acceder a educación o la afectación de sus relaciones personales.
En este contexto, es fundamental que las autoridades, las plataformas digitales y la sociedad en general tomen medidas concretas para prevenir y eliminar la violencia digital contra las mujeres. Entre estas medidas se incluyen la creación y aplicación de legislaciones claras que reconozcan la violencia digital como un delito y que impongan sanciones efectivas a quienes la cometen; la implementación de políticas en las plataformas digitales para detectar y eliminar contenido abusivo; la formación de autoridades y profesionales en el abordaje de la violencia digital; y la sensibilización de la sociedad sobre la importancia de respetar los derechos de las mujeres en el ciberespacio.
Visibilizar la violencia digital es el primer paso para poner fin a ella y para garantizar que el ciberespacio sea un entorno seguro y equitativo para todas las mujeres.




