Al derecho y al revés
El asesinato de tres niña, Meredith, Medellín y Karla en Hermosillo, Sonora, nos confronta con una realidad escalofriante: la violencia contra la infancia en México.
Su entierro, rodeado de familiares y amigos desconsolados y sobre todo el desgarrador testimonio de su padre, simboliza el dolor de miles de familias que han sufrido pérdidas similares en la última década.
Y es que de 2015 a la fecha, tenemos cifras desgarradoras de asesinatos de menores en nuestro país: más de 11,000 infantes murieron asesinados en México entre enero de 2015 y mayo de 2025, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
El año 2024 fue particularmente brutal. De acuerdo con el SESNSP y la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), se registraron 2,481 homicidios de menores, de los cuales 974 fueron dolosos. El arma de fuego fue el instrumento utilizado en al menos 769 de estos casos, una estadística que resuena con la crueldad del asesinato de las hermanas en Hermosillo, donde se encontraron numerosos casquillos junto a sus cuerpos.
Pero Meredith, Medellín y Karla, cuyos cuerpos fueron encontrados abrazados a la orilla de la carretera , no son un caso aislado. La primera semana de julio de 2025 se tiñó de sangre con la muerte de otros menores: Jasiel, de 8 años, encontrado sin vida en una bolsa negra en Chihuahua; y Keila, de 13 años, desmembrada en Baja California, víctima de una violencia extrema. El hallazgo de Natalia, de 14 años, en el Estado de México, añade otra trágica nota a este sombrío panorama.
Estos casos, aunque impactantes por su brutalidad, representan solo una pequeña fracción de la violencia que sufren nuestras infancias en México. Detrás de cada número hay una historia de vida truncada, un futuro robado, un dolor inmenso para las familias y la sociedad en su conjunto. El dolor por la pérdida de nuestras niñas y niños nos conmueve profundamente, pero la tristeza no puede paralizarnos.
Es imperativo que las autoridades y la sociedad civil trabajen en conjunto para investigar a fondo estos crímenes, fortalecer las medidas de prevención y garantizar la seguridad y protección de los menores.
El futuro de nuestras niñas y niños está en nuestras manos. Construyamos un futuro mejor, un futuro libre de violencia.




