Teléfono rojo
Las cifras oficiales sobre violencia contra las mujeres en México son alarmantes: 274 feminicidios de enero a mayo de 2025, una ligera disminución respecto a los 331 casos del mismo periodo en 2024. Sin embargo, esta aparente reducción enmascara una realidad mucho más compleja y preocupante.
Por ejemplo en Veracruz, mientras los feminicidios disminuyeron de 24 a 9 entre 2024 y 2025, los homicidios totales aumentaron a 119, con un 71% clasificados como culposos.
La problemática se extiende a las desapariciones. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reporta 15,719 casos de enero a mayo de 2025, con un 37.93% correspondientes a mujeres. En Veracruz, donde la Alerta de Violencia de Género por desaparición está en suspenso, el 41.84% de las 196 personas desaparecidas en los primeros cinco meses del año son mujeres
La aparente disminución de feminicidios, el aumento de desapariciones y la persistencia de homicidios culposos de mujeres revelan un panorama alarmante. Estas violencias están interconectadas, formando un sistema complejo que la respuesta actual del Estado, enfocada en la atención individual de cada delito, resulta insuficiente.
Se requiere una estrategia integral que aborde las causas estructurales de la violencia de género.
La presión social y de organismos internacionales ha generado una respuesta importante ante el feminicidio en la última década, pero no una estrategia preventiva a largo plazo. Es necesario trascender la atención a lo urgente y abordar lo estructural. Se requiere una estrategia coordinada que incluya prevención, justicia y reparación, estableciendo precedentes que impulsen una transformación social profunda y duradera.
El futuro de muchas mujeres depende de la capacidad del Estado para comprender y responder a la complejidad de esta crisis.




